Tipologías maternales
Nunca fallé más que ante mi madre
y no supe conducirme como una,
dicho sea, aparte.
Las hay de varias especies, pocas cobardes.
Están las madres aguerridas, sustentantes,
las que nunca dejan con hambre
o las oficinistas que políglotas, todo saben,
las que exigen ya que por biología merecen,
desde el peinado hasta un nuevo auto,
maestras del chantaje, expertices del ahorro,
algunas, sólo algunas, abominables.
Las más, se esfuerzan por amor verdadero
del que engendraron, se entiende, sincero.
A mí, me convendría indagar qué tipo de madre
es aquella que nunca se antepone en sentimiento
y deja libre la conciencia de sus herederos,
esa madre que calla ante el brote del carácter
y no duda en el grito de la sabia advertencia,
tal vez, podríamos llamarlas intelectuales,
madres que nadie quiere por complejas,
las que sacrifican el brillo de la cocina por poemas
y leen artículos raros para entender por qué,
y cómo, vienen los hijos a cambiar los esquemas.

