PRELADO DOMÉSTICO DE SU SANTIDAD

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Para conocerte mejor a ti mismo, el primer paso es reflexionar sobre tus educadores y formadores. F.W.Nietzche.

 

El término Prelado Doméstico de Su Santidad, es un título honorífico en la Iglesia Católica que se otorga a ciertos clérigos por su servicio a la Santa Sede. Los Prelados Domésticos son sacerdotes que tienen una relación especial con el Santo Padre y pueden asistir a diversas funciones litúrgicas y administrativas. El título puede variar en su significado y responsabilidades según el contexto, pero generalmente implica un reconocimiento de servicio distinguido en la Iglesia. En nuestro ámbito, se conoce más como Monseñor.

Y eso fue el motivo de reunirnos en un gran festejo el pasado 29 de septiembre, para celebrar los 30 años desde que recibió esta distinción de manos del entonces Papa San Juan Pablo Segundo, Monseñor Guillermo Fernández Orozco. Al menos 300 personas, integradas por Sacerdotes, familiares y amigos, compartimos el pan, la sal, el vino, el mezcal y deliciosos postres traídos desde su tierra, Santa Inés, Michoacán; sin faltar el espectacular pastel.

Monseñor Fernández lucía feliz acompañado de Arzobispos, Obispos, Monseñores, Párrocos, de sus ex compañeros del Seminario Diocesano de Toluca, de sus familiares y de distinguidos empresarios, comerciantes, políticos, notarios, líderes sociales, un crisol de personajes de la Arquidiócesis de Toluca.

Todos reunidos para reconocer que el arte de ser humano, radica en la nobleza de espíritu, como bien lo encarna nuestro estimado Padre Memo.

Monseñor Guillermo Fernández Orozco, cumple plenamente con su ministerio viviendo a plenitud su vocación y compromiso total, dedicando su vida al servicio de los demás, con una sólida fe en Dios y una profunda espiritualidad.

Es admirable su empatía y compasión; es un gran consejero y guía espiritual. Es un ejemplo de integridad y ética manteniendo siempre, altos estándares de congruencia en su vida personal y ministerial. Su honestidad y conducta moral lo distinguen en su oración y vida sacramental.

Con su gran habilidad de comunicación, ya que estudió periodismo, hace de su misión sacerdotal un ejercicio de divulgación efectiva de la palabra del Señor, despertando las más genuinas emociones positivas. Sabe predicar, pero sobre todo, sabe escuchar de manera activa.

Otra más de sus virtudes que quisiera subrayar, es su conocimiento teológico, su paciencia, su tolerancia, y que además, disfruta enseñar y guiar a los fieles en su fe.

En estos tiempos de postpandemia, en un mundo globalizado, su flexibilidad y adaptabilidad le han facilitado responder con su valioso consejo a diferentes situaciones y necesidades, pero sin trastocar sus convicciones.

A pesar de que hasta el momento no ha sido nombrado Obispo, siendo esto para mí inexplicable, acaso por circunstancias tan extrañas, como las que impidieron a Tolstoi, Marcel Proust, Joyce, Vladimir Nabokov, Mark Twain, Franz Kafka, ser merecedores del Premio Nobel de Literaturaya que Memo dentro de su personalidad humilde, brilla con luz propia, colaborando con otros líderes religiosos, haciendo de él, un ser humano humilde y modelo a seguir.

Su estoicismo ha sido apasionante, superando pruebas que quiza para otros no les hubiera sido posible. El Gillian-Barré, lo aproximó a la vida eterna, pero su gran fe en Dios, el amor y cuidados de su familia y de sus amigos, le sacaron adelante. Alguna vez Memo me llegó a comentar visiblemente emocionado: Desde que salí de mi tierra a los 14 años, no había tenido la oportunidad de gozar de la compañía y de los cuidados de mamá. Y sí, Doña Lupita, con 84 años a cuestas, lo procuró por más de tres años, los más difíciles de su síndrome paralizante.

Y es que Don Pedro y Doña Lupita, que en paz descansen, formaron una familia ejemplar, ocho hermanos triunfadores, de sólidas raíces, orgullosos de su identidad, de su cultura… orgullosos de ser mexicanos.

Aquí les presento la alineación de un equipo exitoso: Jesús Guillermo, licenciado en Historia de la Iglesia-Pontificia Universitá Gregoriana, periodista por la Escuela Carlos Septién; Juan Manuel, Contador Público Auditor y Fiscalista, por la Universidad de Guadalajara; J. Armando, Médico General por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, especialidad en Oncología en el Centro Médico Siglo XXI, subespecialidad en Radioterapia; cursos de especialización en Medicina Nuclear en Chile y España;

María Eugenia, secretaria y contador privado, Escuela Justo Sierra; Alfonso, estudios de Ingeniero Mecánico Electricista, Instituto Tecnológico de Morelia; Sonia Elizabeth, licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación, Universidad del Valle de Atemajac; Maestría en Letras Modernas, Universidad Iberoamericana; Osvaldo, Ingeniero Civil por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Pedro (+) y Roberto, estudios de Ingeniero Mecánico Industrial, Instituto Tecnológico de Morelia.

Sonia Elizabeth, escribió un sabroso libro sobre sus recuerdos de la infancia, capaz de explotar todos nuestros sentidos que tituló: Recogiendo mis pasos voy. Ecos de tiempos idos. De ahí he tomado esta frase como epílogo a este modesto reconocimiento a Monseñor Guillermo Fernández Orozco.

Vivimos en la delgada línea del tiempo. Somos seres efímeros en la eternidad de la vida vagando en lo inmensos del cosmos y en un momento que es el hoy.