Espiral biométrica

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El ámbito digital es un espejo de cada persona, sin embargo, entre los parámetros y características biométricas de las personas, cobre relevancia el ADN, o ácido desoxirribonucleico, es la molécula que contiene la información genética de todos los seres vivos, incluso algunos virus. Esta información se almacena como un código compuesto por cuatro bases químicas: adenina (A), guanina (G), citosina © y timina (T). El orden de estas bases determina la información disponible para construir y mantener un organismo. Cada base también está unida a una molécula de azúcar y una molécula de fosfato. Juntos (una base, un azúcar y un fosfato) se llaman nucleótidos. Los nucleótidos están dispuestos en dos hebras largas que forman una espiral llamada doble hélice.

Entre los usos más comunes que se le ha dado, el ADN es la base de gran parte de las investigaciones en muchas disciplinas científicas relacionadas con los seres vivos; se utiliza para identificar y tratar enfermedades genéticas; en la ciencia forense, se utiliza para identificar a las personas, resolver dudas en un asesinato y realizar pruebas de paternidad; en biotecnología se utiliza para desarrollar nuevos productos y mejorar los existentes; en la agricultura, se utiliza para mejorar las características de las plantas y los animales; y, aunque el ADN ofrece muchas ventajas, también plantea preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos. 

Del mismo modo, es una de las formas más seguras y precisas de identificación biométrica, ya que cada individuo tiene un ADN único, destacando su uso extendido en la ciencia forense para identificar a sospechosos o víctimas a partir de muestras de sangre, cabello, saliva o semen; pueden ayudar a identificar restos humanos comparándolos con muestras de familiares; también, son una forma común de confirmar relaciones biológicas, como en las pruebas de paternidad; se utilizan para estudiar la compatibilidad en donaciones de órganos; pueden utilizarse para estudiar la evolución de las poblaciones de animales salvajes y la composición de los alimentos; coadyuvar en la reconstrucción de hipótesis sobre las migraciones humanas en la prehistoria y utilizarse para identificar a inmigrantes y personas indocumentadas.

Sin embargo, este dato es susceptible de generar supuestos de riesgos adicionales a través de su manipulación o uso indebido, poniendo en riesgo a su titular y en general a grupos poblacionales que comparten sus características, puesto que, así como la materia está compuesta de moléculas y átomos, en el ámbito orgánico el ADN quizá es el código de la vida de cualquier persona, y, entre los mecanismos que hacen uso de este dato se encuentra la ingeniería genética, tecnología revolucionaria que permite la manipulación del ADN de los organismos, abriendo un mundo de posibilidades nunca antes imaginadas. Es un conjunto de técnicas, procesos y herramientas genéticas avanzadas que se utilizan para modificar el contenido genético de un organismo, es decir, su ADN, resultando adicionalmente un riesgo, puesto que no sólo seres humanos cuentan con un ADN, sino en general todos los seres vivos. Estas técnicas pueden usarse para desarrollar nuevos medicamentos, crear plantas resistentes a enfermedades, mejorar la calidad y el rendimiento de los cultivos, y hasta para producir animales y plantas transgénicos.

El proceso de ingeniería genética puede incluir un cambio en un único par de bases (A-T o C-G), la deleción de una región del DNA o la adición de un nuevo segmento de ADN. Los científicos pueden utilizar la ingeniería genética para aislar genes de un organismo (A) y combinarlos con el genoma de otro organismo receptor (B). El ADN creado a partir de esta combinación se denomina ADN recombinante. Un organismo transgénico o genéticamente modificado (OGM) es aquel que contiene ADN recombinante, el cual es el resultado de la transferencia de uno o más fragmentos de ADN de un organismo a otro (generalmente de diferentes especies).

La ingeniería genética también puede tener aplicaciones en medicina, como la terapia génica para tratar enfermedades hereditarias y ciertos tipos de cáncer. En resumen, la ingeniería genética es un campo enorme donde genomas completos pueden ser clonados y transferidos de una célula a otra, utilizando técnicas que se podrían definir de un modo muy amplio como ingeniería genética.

Como un riesgo adicional, se tiene que en el marco de la ingeniería genética solamente es susceptible de uso una parte menor del total del código genético y lo demás, hoy en día no tiene una descripción o uso determinado y por ello, se le denomina con el término “ADN basura” que  se usó por primera vez en 1972 para referirse al ADN que no codifica proteínas ni tiene una función conocida. Este ADN no codificante puede constituir entre el 75% y el 90% del genoma humano. Se conocen entre los tipos de ADN basura, los intrones que son zonas del genoma que se transcriben a ARN pero luego se eliminan y no se traducen en proteínas; pseudogenes, los cuales son genes que se han duplicado perdiendo su funcionalidad; los transposones que son secuencias que solo llevan información para replicarse, ya que literalmente se copian o se cortan de una parte del genoma y se reinsertan en otra parte; el ADN satélite que son secuencias altamente repetidas que se acumulan en determinadas regiones; y el ADN espaciador entre genes.

Aunque inicialmente se pensó que el ADN basura no tenía ninguna función, estudios recientes han cuestionado esta idea. Algunos investigadores sugieren que el ADN basura podría tener funciones reguladoras importantes. Por ejemplo, se ha descubierto que algunas secuencias de ADN basura pueden ser funcionales en determinados tejidos u órganos y en otros no. Además, se ha propuesto que el ADN basura podría facilitar la evolución al proporcionar nuevas señales para regular la expresión génica.

Aunque el término “ADN basura” sugiere que estas partes del genoma no tienen ninguna función, la investigación reciente sugiere que podrían desempeñar roles importantes en la regulación de la actividad genética y en la evolución y, la acumulación y manejo de este dato en el entorno digital guarda un especial riesgo que se vuelve necesario gestionar desde ahora en función de los valores que sobre el futuro comparta la humanidad. Hasta la próxima.