Por caminos del Paseo Tollocan
Leo en el libro Por el camino de Tollocan lo siguiente en referencia a los aztecas: Los aztecas o mexicas, de origen náhuatl como los aztecas reviven el esplendor de éstos, no sólo en el Estado de México, sino en la mayor parte de Mesoamérica. Los aztecas, provenientes del norte como los toltecas, eran también nahuas, que es el nombre aplicado a un grupo de pueblos prehispánicos que se extendían por toda la meseta central del país.
Formaban una familia de pueblos emparentados con los de la gran familia Uto-azteca (idioma primitivo, posiblemente parecido en su fonética al náhuatl, del cual derivarían muchas de las formas lingüísticas usadas desde Montana y Oregón hasta América Central). Los aztecas emprendieron la peregrinación junto con otras seis tribus nahuatlacas. Los aztecas al llegaron fueron sometidos, pero más tarde se impusieron a todos para dominar Mesoamérica.
Todo lo que era el Estado de México, con sus culturas preponderantes: matlazinca, mazahuas, otomíes, chalcas, acolhuas, chichimeca-culhuas de Texcoco, terminaron por ser parte colonial del imperio azteca. Al morir Nezahualcóyotl, la jurisdicción texcocana quedó bajo la tutela de los emperadores tenochcas, nombre con el cual también se conoce a los aztecas.
Diversas formas de civilización azteca han revelado un gran desarrollo: las ruinas descubiertas de Malinalco son todas de origen azteca, Ahuitzol, hijo de Moctezuma I, fue quien mandó construir los principales templos y edificaciones. Todo tiene que ver en los tiempos contemporáneos en que vivimos. A la vez, todo tiene que ver con el Paseo Tollocan y demás Paseos que se encuentran saliendo o entrando a la capital mexiquense. Pasado, presente y futuro son una misma cosa al revisar los tiempos pretéritos que significan la creación progresiva que con sus altibajos funda culturas que hoy nos acompañan desde Toluca o parten de ella.
Debo creer que Alfonso Sánchez García fue quien escribió el resumen excelente que habla de La Conquista: Cuando llegaron los españoles con Hernán Cortés, hacía poco más de dos siglos que los aztecas dominaban en el actual México, desde Tenochtitlan. La región ocupada por el Estado de México se integra a la vida colonial, especialmente con la conquista definitiva de sus valles: el de México, por Cortés mismo; el de Toluca, por Gonzalo de Sandoval; el sureste se somete a Andrés de Tapia. En una de sus Cartas de Relación, el propio Cortés relata la caída de Toluca, Tenango, Tlacopac, Tecaxic-Calixtlahuaca y otras ciudades. Andrés de Tapia tardó en doblegar a Malinalco más de 90 días. Fue el único lugar del Estado de México que se rindió después de que se había entregado Tenochtitlan.
Comprender los sucesos pretéritos es entender por qué somos como somos. Por qué nace la necesidad de contar con medios de comunicación donde el inicio de la rueda trajo una revolución para la humanidad y en particular, para pueblos originarios de esta parte del planeta que permitió alcanzar la sociedad que tenemos.
Para toluqueños todo existe en torno a un Arco de mosaicos de color azul y amarillo, ubicado en terrenos del municipio de San Mateo Atenco —que no en municipio de Lerma—, destacando por su belleza arquitectónica y escultórica: le hace admirable construcción y espíritu de amable recepción, para quienes del Valle de México y otros lugares vienen a visitarle o habitarle quizá para siempre.
Arco que sigue vigilante al paso del tiempo y ve el asombroso crecimiento de la Ciudad de Toluca. El Arco es confirmación del aire de provincia. No de gran Capital en el estilo de la Nueva España que se instaló en Mesoamérica. Cuenta la historia que desde el 16 de octubre de 1830, en su carácter de capital del Estado de México, cuando apenas contaba con unos ocho mil habitantes se convirtió en sede de los tres poderes del extenso territorio que tenía. Contaba con 8 distritos políticos y administrativos, entre los cuales, había lugares de importancia: Tula, Tulancingo, Calpulalpan, Acapulco, Tixtla, Cuernavaca, Taxco, Jilotepec, Ixtlahuaca y Toluca. El entonces pueblo de Toluca, fue designado como capital que liberales del México Independiente le dieron, para que estuviera lo más lejos posible de la Capital del naciente Estado nacional. Sin la necesidad de sentir la influencia de poderes políticos y constitucionales que fundaron a México en el siglo XIX. El camino que naciera en el siglo XVIII para unir la capital de la Nueva España con la Toluca de aquellos años, ha de encontrar en el siglo pasado para habitantes y visitantes o trabajadores fuereños el camino hacia el progreso y la educación.
El siglo XX es otra cosa. Para la década de los setenta de ese siglo el gobierno estatal de Carlos Hank González, propone con visión de futuro la construcción del Paseo Tollocan, ello, ocasionó una revolución que transformó la manera de ver la nueva Ciudad; estas acciones, en la segunda mitad del siglo XX, aceleró el progreso económico, social, educativo y en general, el crecimiento demográfico que en últimas décadas ha hecho llegar al municipio de Toluca al millón de habitantes. La historia de dicho Paseo se resume entre el Arco que aún existe y persiste de San Mateo Atenco y el trayecto hasta el Monumento a la Bandera: trayecto que resume historia del Valle del Matlatzinco en múltiples sentidos.
Al Paseo Tollocan esculturas y construcciones artísticas es belleza que le hacen destacar. En primer lugar, la proyección de un Paseo de más de once kilómetros que compite por su creación con cualquier otro en el país y en el extranjero. Me llama la atención lo que leo en Wikipedia, veo foto y reseña que se titula: Los misterios de Tollocan / Esta foto fue captada el 4 de enero del año 1974, día en que fue inaugurado el monumento al destacado revolucionario Emiliano Zapata. Esta estatua se eleva cerca de 11 metros, lo que le convierte en la más grande del mundo, obra del escultor español -exiliado en México-, Julían Martínez. El monumento, desde su inauguración, se erigió al centro de donde iniciaba Paseo Tollocan, señalando al entrar a Toluca desde la ciudad de México.
Llegar por la carretera de Ciudad de México —aún no se extendía hacia la Marquesa como ha de suceder en el sexenio del doctor Jorge Jiménez Cantú—, era encontrar la imponente escultura de Emiliano Zapata, dando el saludo de bienvenida a los viajantes.
De dicha escultura se cita que fue removida …en el sexenio del gobernador Arturo Montiel Rojas (1999-2005) a un costado del mismo, para dar paso a un puente vehicular. Después, en el año 2010, la escultura “cabalgó” 300 metros hacia la capital para colocarse ahora al centro del Paseo Tollocan, y reinaugurarse con un nuevo diseño el 20 de noviembre de aquel año, conmemorando el Centenario de la Revolución Mexicana. La foto referida es propiedad de la Fototeca Nacional de INAH: Escultura de Zapata. Encontrar estos documentos es oportunidad de rememorar que el Paseo Tollocan con más de 50 años de haberse puesto en funciones para el transporte ha alcanzado un prestigio importante en el país. Es de recordar las palabras de la placa que le mencionan: Zapata tiene aún puestas las botas de montar y el caballo ensillado / Luis Echeverría Álvarez / Toluca, México, enero 4 de 1974.

