+ A propósito del Día de muertos, Catrineando, crónica de un participante; 20 mil personas en carros alegóricos y recorrido; ¿Dónde metió Raymundo a las 70 mil personas que dice acudieron a la Glorieta de El Águila?

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La frase:

Decir que 70 mil personas acudieron a la glorieta de El Águila a ver el concierto de @Inspector_ska, equivale a su dicho sobre que Doña Delfina ya pagó el agua de Palacio.

RAYMUNDO NO TIENE REMEDIO

 

Catrineando, crónica de un participante

Fue mi primera vez, sí, la primera que participé como parte de un contingente  en el desfile monumental llamado #Catrineando2023 en mi ciudad, Toluca; una buena oportunidad de proyección para aprovechar la expectativa que causa el recorrido tradicional de Día de muertos, según la cuenta oficial del evento se alcanzaron 70 mil impactos, fuimos 116 contingentes donde participamos alrededor de 20 mil personas, bonitos números y más aún, la gente que se mantuvo de pie o sentada durante varias horas para admirar cada grupo, cada carro alegórico y sobre todo esperar que repartía como calaverita a los niños que ahí se encontraban disfrutando de este colorido recorrido.

Calavera.

Y aunque se proyectaba una buena organización al final los retrasos y una que otra falta de comunicación no se quedaron atrás, varias anécdotas sumaron a la experiencia de ser un participante; por ejemplo, todos fuimos integrados a un grupo de WhatsApp donde nos daban la información conforme se iba desarrollando, así las reglas se dieron a conocer, el llamado para carros alegóricos fue desde las 2 de la tarde, con una planeación de los lugares que parecía ordenada sobre la calle de Lerdo.

Los contingentes de personas a pie comenzarían a llegar a las 5 de la tarde para dar inicio puntual a las 7 pm, se contemplaban aproximadamente 3 horas de recorrido desde el Cosmovitral hasta la iglesia de El Ranchito, pasando por Bravo, Juárez,  Hidalgo y finalmente Villada hasta su encuentro con Avenida Colón,  donde se cerraba la circulación a los carros alegóricos y se daba paso para disfrutar del concierto del grupo de Ska Inspector que tenía su escenario en la glorieta de El Águila.

 

Todo pintaba para un recorrido fluido, disfrazados o maquillados, grandes o pequeños; llegaba cada contingente y carro a su respectivo lugar; sin embargo, la aventura apenas daría inicio, los lugares originales tuvieron que irse recorriendo ya que la calle de Lerdo continuaba con circulación y no se pudo llevar a cabo el acomodo previsto, así que si uno llevaba una plataforma larga, pues había que maniobrar nuevamente en las calles para recorrerse unas cuadras atrás, los últimos contingentes llegaron casi hasta las vías del tren; la comunicación por el grupo de WhatsApp empezó a desaparecer.

De lo curioso que se pudo apreciar antes del arranque fue una pipa de Agua y Saneamiento, adornada de forma muy bonita, pero con un pequeño detalle, antes de poderse estacionar ya no avanzó,  se detuvo en el carril central y tardaron unas 2 horas en volver a ponerla en marcha, vaya que si se les notaba preocupados a quienes trataban de arreglarla, al final sí se pudo lucir.

Pero un camión relativamente nuevo perdió su marcha.

Poco a poco se acercaba la hora de empezar, la gente ansiosa comenzaba a esperar su turno, la comunicación por WhatsApp desapareció, las versiones de algunos participantes cuentan que primero el control lo tenía el Comité Organizador del Catrineando y finalmente quedó en manos del Ayuntamiento de Toluca, en fin; se repartieron los números de cada contingente con la indicación de portarlo en alto al pasar frente al balcón del Palacio Municipal; en punto de las 7pm se anunciaba el avance del primer contingente, y así pasaron los minutos, esperando avanzar, yo me encontraba cerca del contingente 80 ubicado cerca de Leona Vicario, a nosotros nos tocó estar casi en los últimos lugares y esperábamos atentos nuestro turno.

No fue sino hasta cerca de las 8 pm que el movimiento se hacía visible, un avance de…2 cuadras en 1 hora!!! lo que causó algo de desesperación y algunos carros comenzaron a pedir chance de incorporarse antes de su turno debido a que se habían quedado en su lugar inicial antes del ajuste, por lo tanto alrededor de las 9 pm apenas estábamos atravesando la calle Josefa Ortiz de Domínguez, de ahí el flujo empezaba a mejorar, a paso lento, pero seguro.

Nos encontramos a gran cantidad de niños, familias enteras, parejas y hasta mascotas; animando, echando porras y bailando con los diferentes ritmos que cada carro alegórico hacía sonar, algunos contingentes repartían dulces y la gente se atravesaba, lo que generaba que el tránsito fuera lento para cuidar al público; había presencia de seguridad sobre todo alrededor del Palacio Municipal –para hacerse notar ante el alcalde y su hijo mayor– y en las vueltas de los contingentes principalmente, cabe destacar que en algunas zonas la iluminación no era suficiente se percibían oscuras a pesar de las luces de los participantes.  Nuestro recorrido terminó casi a las 11 de la noche, es decir 9 horas después de llegar a la cita.

Lo cierto es que el evento paralizó la ciudad, causó caos ante los cierres previos, el desfile fue un escenario de instituciones, familias, grupos y marcas que buscan hacer presencia y aprovechar el impacto por medio de la creatividad que alimenta la tradición, además de grandes oportunidades para mejorar la logística en este tipo de eventos que buscan ser fulgurantes  y memorables.

LAS CONSECUENCIAS

Si bien hubo 20,000 participantes entre catrinas y catrines, y 116 contingentes, también hubo por lo menos medio millón de inconformes por los cierres de calles, por el gasto inútil de gasolina y porque la ciudad no tiene las famosas vías alternas sobre las que se advirtió antes del desfile.

Hay que hacer notar que por la felicidad de unos pocos, otros muchos, pero muchos sufrimos las consecuencias de las huellas de carbono que dejaron tanto los carros alegóricos cómo las enormes colas de vehículos que no podían llegar a sus destinos.

20,000 personas son creíbles, sobre todo porque hubo muchos integrantes de cada una de las dependencias del Ayuntamiento, que eso sí podrán no ser eficientes en su trabajo, pero para la pachanga son un auténtico tiro. Ahora en ese tiro, también les dieron el de gracia, al solicitarles –voluntariamente a fuerzas– la cooperación para la renta de plataformas y adornar, con cargo al escaso salario del trabajador, sus cooperaciones como si padecieran enfermedades graves. Y luego le peor que el alcalde pregone el gasto que no hizo.

 

Las 20,000 personas participantes del desfile de #Catrineando2023, son creíbles sobre todo si sumamos las que iban en cada uno de los 116 vehículos y las que estaban apostadas a lo largo de las calles del recorrido.

El recorrido.

Y luego la mentira más grande emitida por el presidente municipal Raymundo Martínez Carbajal en sus redes sociales donde señaló: Al finalizar este gran desfile, concluimos con un increíble concierto de @Inspector_ska con más de 70,000 personas en el Águila de Paseo Colón para seguir celebrando en la fiesta más grande que nuestra #TolucaLlenaDeVida.

es una gran mentira porque la fotografía que publicamos muestra una atiborrada glorieta de la fuente de El Águila; sin embargo, no caben más allá de 3000 personas. La gran pregunta es: ¿En dónde metió las otras 67,000 personas, quizá por la prolongación de Paseo Colón hasta Capultitlán, o bien por Venustiano Carranza hasta llegar a Paseo Tollocan. ¿Donde las metería?

¿Y si las metió, acaso escucharon a tres kilómetros de distancia?

 

¡Mentiroso!