A VECES SIEMPRE, TU CUERPO
Y abro tu falda ligera y pesada, decididos
Pero yo más
Y despego el velcro
Y rompo los ojales de los botones
Y arranco broches
Y abro cremalleras
Y tus suspiros meten sus uñas en mi espalda
Todavía no puedo sumergirme
Caen lentejuelas como lluvia inesperada
Los de tacón ya abandonaron con los que caminas
y huyes
Las medias de colores y de rombos
han bajado solas a una sola orden
El corpiño es desanudado por ti
Te haces una trenza con un palito chino
De la cena que acabamos de devorar
Tus ojos se cierran y la luz parpadea hasta la oscuridad
Por donde te sigo viendo
Pero sigues vestida, luego,
Y repito la acción
Y bebes algo
Y te dejas
Y cubres tu rostro con la almohada
Y sigues vestida
Tu piel derrama palabras que musitan algo como
Una plegaria, como quien va a morir
Con deseo incluido
Y sigues más cubierta que nunca
Y es ahí donde la historia del beso de fotógrafo, empieza,
Largo, sofisticado, gota a gota, disparo a disparo
hasta que se dispara el flash
Y por aquel monte
Ocurre ese cataclismo
Donde el repiquetear en alto voltaje te sacude
En un gran temblor con réplicas
Y caes rendida
Retiro tu almohada
Y beso tu frente
Observando tu sonrisa de hamaca fosforescente
Y te duermes.

