ACAPULCO: DEL REY LOPITOS, A LOPITOS EL REY TERCERA DE TRES PARTES
Ya ves que fácil es cuando los chicharrones que truenan son nomás los propios chicharrones. Rubén Figueroa Figueroa.
En 2023 se cumplieron 45 años de publicación del libro que sobre Acapulco escribió Ricardo Garibay, sin duda, uno de los mejores y más completos testimonios de la perla del pacífico, que ha sido una referencia invaluable para enriquecer esta trilogía de artículos sobre el bello puerto y sus aguerridos y resilientes guerrenses. Así, nos recibe en su libro, el ya fallecido, escritor hidalguense:
Acapulco prestigio planetario: esa tilde gala del Pacífico; único best-seller de cómo México no hay dos; anhelo, punta de viaje de todo aquel que sueña vivir siquiera una semana en el deleite sin cuenta de gastos con cargo a la conciencia.
Acapulco excelencia paradójica, recipiente de nuestros absurdos y contradicciones: desesperanza al futuro y certidumbre del minuto atrapado a pleno vuelo, a pleno lodo.

Acapulco la mugre y la luz encantadora.
Inicio preguntándoles ¿Quiénes serán mayoría? ¿Los que presumen de haber entrado al Baby’O, sin haberlo siquiera intentado? ¿Quiénes niegan haber trasnochado en El Afrocasino, en La Huerta o en el famoso Tabáres? ¿Quiénes niegan haber besado a Mayambé, el primer travesti mexicano?
Guerrero, el estado más desigual de México, y su joya más preciada: Acapulco; dan para 1001 anécdotas y grandes recuerdos germinados en la tierra del refresco Yoli, del coctel Margarita, del pozole guerrerense, de la guerrilla, del Tequila a go-go y por supuesto, del Baby’O y sus noches mágicas.
Desde su fundación, Acapulco se debate entre la nostalgia y la modernidad; entre la tragedia y la comedia; entre lo dulce y lo salado.

Y es que cada principio de siglo, la bahía más hermosa del mundo ha sufrido los embates de la naturaleza y las tragedias propiciadas por el ser humano.
1909, enlutó a más de 1,000 hogares del puerto y de sus alrededores, casi la mitad de los que había, por el incendio del Teatro Flores, precisamente en su inauguración el 14 de febrero de ese año. Se trataba de un jacalón de madera en donde se proyectaría por primera vez el cine mudo y en donde murieron calcinadas más de 1,500 personas.
Ese arranque del siglo, además de esa tragedia, también ocurrió un fuerte terremoto y años después, la epidemia de peste negra. Era la época en que el puerto se manejaba al antojo y capricho de tres familias de potentados españoles; para que se de usted una idea, nada entraba ni salía del puerto, sin su autorización y pago de la correspondiente cuota, desde entonces, el cobro de piso ya había tomado carta de naturalización en estas tierras; además, obligaban a cantar el himno de España en las escuelas, y a rendir honores al rey Alfonso XIII, y eso que la Independencia de México se había dado un siglo antes.

Pero en 1927, vino a cambiar la vida en el puerto con la carretera México-Acapulco, detonador del desarrollo turístico, comercial y social del estado de Guerrero.
Surgiría entonces, el paradisiaco puerto de Acapulco, con sus primeros hoteles: En los treintas se inauguró Los Flamingos, al que John Wayne consideraba su escondite ideal. Le encantaba, al grado que años después lo adquirió junto con un grupo de amigos. En este hotel vivió durante muchos años, hasta su muerte en 1984, el primer Tarzán, Johnny Weissmuller.
El hotel Mirador, es una tradición desde 1934, donde se pueden admirar las hazañas de sus clavadistas de La Quebrada tomando un Martini en su bar La Perla.
El mítico hotel Caleta en los cuarentas y el Boca Chica y su hermoso restaurante Marina Club, aún conserva su diseño original art déco en donde se han hospedado famosos actores del cine mundial.

El hotel Elcano, construido en 1950, se convirtió en el preferido para vacacionar de la comunidad española en México; lamentablemente el huracán Otis, ocasionó su cierre definitivo. Eran los tiempos del frontón Jai-Alai y de las chicas bien que no usaban bikini y se untaban el bloqueador con un gran recato y nunca al aire libre.
Iniciaba la Época de Oro del Cine Mexicano. Del 25 de noviembre al 17 de diciembre de 1959, se celebró la Segunda Reseña Mundial de Cine; y le siguieron cada año, hasta la décimo primera celebrada del 19 de noviembre al 1 de diciembre de 1968. Acapulco vivía sus mejores tiempos y se ubicaba en el top mundial de los lugares para vacacionar.
Fue a fines de la década de los cincuentas, el 19 de febrero de 1959, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower fue recibido por uno de los más queridos presidentes que hemos tenido, Don Adolfo López Mateos, a bordo del famoso yate presidencial Sotavento.
Recordemos la dimensión del entonces Presidente López Mateos, contrastante con el actual. Don Adolfo, haciendo gala de su gran empatía y compromiso con los trabajadores de Acapulco, le autorizó a su líder, el Rey Lopitos, a quien le decía cálidamente, pariente, la regularización de todos los predios destinados a viviendas para los trabajadores, que el aguerrido líder había gestionado para sus seguidores.

Alfredo López Cisneros de sangre caliente guerrerense, fue un dolor de cabeza de los políticos de la época que le tocó vivir, a excepción de Don Adolfo, a quien siempre respetó. Pero en el sexenio siguiente, la suerte le cambió y la historia señala que fue Luis Echeverría, quien ordenó en 1966, lo mandaran a mejor vida.
Se aproximaba el fin de El Paraíso de Acapulco, iniciado en 1948 y concluiría 25 años después, en 1973, en el apogeo del mandato de Luis Echeverría, quien nunca quiso a los guerrerenses, sus intereses estaban en Cancún.
Vendría entonces una nueva etapa que yo le he llamado El Purgatorio, de 1974 a 1998, con la cada vez más cercana CDMX, fueron ajustándose los modelos de negocio para el surgimiento de un turismo masivo, que se disparó con la inauguración de la nueva autopista México-Acapulco en 1992 y con ello, una nueva zona más exclusiva, Punta Diamante.
Además de la celebración del concurso Miss Universo 1978 en Acapulco y de las ya mencionadas obras de infraestructura carretera y urbana; en esa etapa se inauguró el buque insignia del puerto, la mítica discoteca en donde bailó Henry Kissinger y otros personajes de nuestro tiempo y me estoy refiriendo al Baby’O del gran amigo y protector de Acapulco, Eduardo Cesarman.

La primera noche del Baby, fue la del martes 28 de diciembre de 1976, abriendo pista con una de las bandas del momento Kool and the Gang con Jungle Boogie. El antro más famoso del mundo, es también el corazón de la vida nocturna que sigue y seguirá dando vida a Acapulco.
Vendría El Infierno, de 1998 a 2023, que no requiere mayor narrativa, sólo hay que ver las noticias y las barbaridades, por decir lo menos, que cometen las autoridades cada día más populistas y populacheras.
Acapulco es de todos y para todos, trabajemos unidos para que vuelva a ser nuestro paraíso más cercano.

