Al estilo del flautista de Hamelín
Estaba todo Toluca fue una frase que escuché decir a una de las tantas asistentes al concierto que presentó en días pasados la Orquesta Filarmónica de Toluca, en la catedral de San José. El lugar estaba aglomerado, como coloquialmente decimos; no cabía un alma más. Dicho concierto se llevó a cabo el jueves 16 de julio. La difusión del evento comenzó quince días antes, cuando el Ayuntamiento de Toluca y diversas páginas lanzaron la invitación al público a asistir al concierto que estaría dando la Orquesta Filarmónica, que presentaría Las cuatro estaciones de Vivaldi.
Eran las 3 de la tarde del día del evento y, para mi sorpresa, ya había gente formada; la fila comenzaba en la entrada de la catedral y llegaba hasta la concha acústica. Al estilo del flautista de Hamelín, convocados por el gusto que cautiva la música, había bastantes personas siguiendo la fila. Sin embargo, la intriga de la gente que iba pasando sobre los portales y veía a tanta gente formada fue aumentando, lo que los orilló a preguntar: ¿por qué había gente esperando? Incluso alguien se detuvo para hacer la siguiente pregunta, a mi parecer un tanto fuera de lugar; dijo: ¿Por qué tanta gente formada? ¿Regalarán algo?. Cuando respondieron que la fila era porque se presentaría un concierto en la catedral, noté su reacción de sorpresa; tal vez no comprendieron qué de interesante era permanecer formado por horas para presenciar un concierto.
Ya una vez dentro de la catedral, no faltó el toluco que se sentó en la banca de la catedral y decidió que era buena idea apartar 5 lugares, o aquel que buscaba estar hasta enfrente, los que buscaron un lugar donde sentarse. Después de varias horas de espera, el concierto dio inicio. Hubo silencio total dentro de la catedral; la gente estaba muy atenta; los que presenciaron el concierto de cerca grabaron con su celular. Eran tantos celulares grabando, tanta gente enfocada en la orquesta, que en ese momento no lo comprendí; fue hasta que le platiqué lo acontecido a un buen amigo que es músico de profesión.
Ambos puntualizamos que la música al igual que la literatura crea imágenes en la mente, lo que nos permite recrear la escena, esto a su vez nos ayuda a experimentar sensaciones, porque es real, la música se siente, eso explica por qué varias personas lloraron mientras escuchaban a la orquesta tocar, otros tantos permanecieron alejados de la orquesta, cerraron los ojos y se dispusieron disfrutar del ambiente que se percibió en ese momento, esto tiene una explicación ya que la acústica que se genera dentro de la catedral debido a las cupulas, el sonido se esparce de mejor manera.
Estoy convencida de que ese día algunos pasaron un momento agradable, porque la música tiene la facilidad de relajarnos, pero también otros que iban a la expectativa de lo que se sentiría escuchar algunas de las obras del sacerdote rojo Antonio Vivaldi, experimentaron no sólo escuchar la música, sino sentirla, recrearla, lo cual es siempre la finalidad del arte. El sensibilizar a quien lo contempla, es decir, un cambio en la forma como vemos nuestro alrededor. Escuchar a la orquesta filarmónica fue para todos los presentes un momento solemne, ver la sincronía con la que todos los músicos tocan un instrumento musical, saben mantener un ritmo, atender los tiempos, la guía que representa el maestro de la orquesta; eso sin duda le permite al que escucha entender que el ser humano es por naturaleza creador de arte y que tiene en sus manos el poder de innovar.
Este concierto me parece un ejercicio importante y valdría la pena que se replicara con más frecuencia; el arte vale la pena difundirlo, sembrarlo en la memoria de la gente, a su vez que no solo se organicen eventos importantes en la zona centro de Toluca; hay que llevar el arte también a sus delegaciones. La ciudad de Toluca conserva pueblos que están en la mejor disposición de recibir a los artistas. Imagino, por ejemplo, este concierto en alguna de las iglesias que tienen estas delegaciones, como el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles en Tecaxic, que es una arquitectura vernácula que data del año 1600. Esperemos que el fomento a la cultura sea prioridad para nuestros gobernantes y para el público en general.
