Año Nuevo: La importancia de cerrar ciclos para iniciar otros

Views: 1692

rocio.bernal2017@gmail.com

 

Así como para los adultos es importante cerrar ciclos, es lógico que no debemos olvidar a nuestros niños. Los hitos de fin de año ayudan a cerrar los ciclos de los niños, pero debemos estar atentos y ser respetuosos con los cambios que hacemos en la vida de ellos.

Si bien cargamos con la responsabilidad (porque no podemos consultar a los niños), tenemos el deber de comunicarles los cambios que van ir presentando a lo largo de su vida (viajes, cambios de colegios, de casa, de amigos etc).  No podemos obviar la importancia de transmitir la verdad y de preguntarles cómo se sienten con los cambios que se avecinan o con los ciclos cerrados. Es importante escucharlos para que sientan lo importantes que son, para poder contener y aclarar dudas, para aliviar penas y solventar miedos. No podemos olvidar la importancia de comunicarnos con la familia, y en especial con los más pequeños.

Los niños necesitan ser considerados por sus padres, necesitan sentir el espacio para el diálogo, así como también el espacio de relevancia en cada dinámica. Cada piedrecita que construimos en escuchar con paciencia y amor, cada tiempo que entregamos, cada mirada que cedemos a los más pequeños, pavimenta el cimiento de lo que serán nuestras relaciones futuras con ellos.

No debeos olvidar que los adolescentes vienen luego a decirnos aquello que no nos querían decir cuando eran niños y no les dimos espacio, exactamente lo mismo.  De nosotros depende si acuden a nosotros con cariño y amabilidad, si así se han sentido tratados, o con rencores y rebeldías si es que hemos acallado su voz o invisibilizadas sus opiniones.

De nosotros depende la relación que tenemos hoy con ellos y la relación que tendremos a futuro, así como también el estrechar los lazos y validar hermandades para que sean lo suficientemente compañeros como para respaldarse cuando ya no estemos con ellos.

Estas fechas son importantes porque cerramos ciclos, tenemos la oportunidad de empezar de nuevo, de pedir disculpas luego de un poco y provechoso balance y que no se nos olvide que pedir disculpas a los niños de ninguna manera nos muestra débiles, sino capaces de enmendar errores y de seguir siendo valiosos y enteros a pesar de equivocarnos.

Transmitir a nuestros niños la posibilidad de equivocarse y volver a comenzar una y mil veces es el mejor regalo que podemos transmitir a nuestros niños. Les aliviamos la carga y les damos la posibilidad de obrar libres en la construcción de sus propias realidades.