APRENDO A LEER
Un instante, dos, hasta tres, pero nunca cuatro
Y viene en forma de café elegante de sabor y en una buena taza,
Un café, negro petróleo que quita el sueño para siempre
Y deambulo con una tapa ojos invisible a falta de párpados
De esos que dan en los aviones
Y es que no quiero ver los objetos que alguna vez tocaste, usaste o miraste
Así que
La mudanza ha sido ardua
Borrar tus audios
Y el haraquiri de fondear tus fotos ha sido duro y por gusto
Nuevamente han ocupado su lugar de origen
Sospechando como lo han dicho muchos
Que la amistad es el mayor premio del amor
Volver aprender eso o recién
Cuesta Dios y su ayuda
Mientras tanto
Casi no hablo
Contesto menos
Y la suma de fragilidades construye cierta fortaleza
Y se respira más fuerte
Y se ve todo sin legañas ni espejismos
Entonces uno se baña
Y caen pieles
Y otra ropa es necesaria
Porque la nueva también es transparente
Y de pronto colecciono silencios…
A sabiendas que pronto me internarán
O no me permitirán visitas
Quizá me exhiban
O me den pastillas para soñar y evitar
Los olores de tu recuerdo
Porque capturé tus sentidos
Cuando las sonrisas y sus ataques
Condimentaban los encuentros
Que quedan en un recuerdo
que sólo yo no olvido
Con los que me quedo
Que me sostienen,
Y si, para siempre,
Por qué no?

