Bendita crítica
Mucho hemos escrito con respecto a lo absurdo que resulta caer en el juego de personas cuya incapacidad, por tener vida propia, les hace engrandecerse atacando a los demás; pero si somos maduros y congruentes, debemos comprender que la crítica, en su mejor forma, es una herramienta poderosa de crecimiento.
No siempre es fácil de escuchar, porque es natural que la sangre hierva cuando observamos lo injusto y delesnable que puede llegar a ser en momentos; pero si la analizamos correctamente, podemos ver que es un reflejo de que estamos en el camino adecuado.
Si nadie te ve como un enemigo, significa que no eres importante; si nadie habla de ti por detrás, significa que no eres relevante; si alguien intenta aprovecharse de ti, significa que tienes valor; si alguien te imita, significa que tienes carisma, que tienes influencia; si alguien intenta rebajarte, significa que estás por encima de ellos; si dudan de ti, significa que haces cosas que para ellos son imposibles.
Cuando alguien se toma el tiempo para criticarnos, ya sea de manera constructiva o no, es señal de que, estamos destacándonos de alguna forma. Los que no se atreven a hacer comentarios son, muchas veces, los que no ven nada en nosotros que les incomode o desafíe su propio status quo.
Al final del camino, la crítica es un termómetro del impacto que estamos generando en nuestro entorno; si no hay comentarios, tal vez no estamos empujando lo suficiente los límites, ni innovando.
Esto significa recurrir a ese análisis profundo que hemos sugerido en otras ocasiones; por supuesto que hay personas malas, mediocres y conformistas que merecen, no sólo la crítica, sino un verdadero golpe de autoridad. Entes que se sienten exitosos cuando sus vidas personales o profesionales, o sociales, son francamente desastrozas.
La crítica debiese comenzar por uno mismo, ¿que tanto me comprometo en mis actividades?, ¿respondo a mis responsabilidades como debe ser?, ¿cumplo cabalamente con mis horarios y compromisos?, ¿hago del maltrato un estado del arte permamente?, ¿respondo a la confianza que me depositan?
En el ámbito profesional, la autocrítica se convierte en una herramienta de mejora continua. Un profesional que no se cuestiona, que no busca áreas de mejora, que está conforme en su zona de confort, corre el riesgo de estancarse. En cambio, aquel que se enfrenta a sus propios errores con un enfoque de aprendizaje, está siempre en proceso de evolución. La crítica externa también es importante, pero la autocrítica tiene la ventaja de que no depende de los demás; siempre está a nuestro alcance y, si la practicamos con humildad, puede hacernos descubrir potenciales insospechados
En paralelo, sería importante acrecentar nuestros referentes; entre más espacios de interacción tengamos, mayor el aprendizaje y las probabilidades de éxito, quienes tienen un referente único se acostumbran a sobrevivir en un solo paradigma y acaban por convencerse de que esa es la única realidad existente.
En tierra de ciegos, el tuerto es rey; debemos aprender a exigirnos más para evitar discusiones estériles.
Más que enojarnos, agradecer la bendita crítica porque dependiendo de lo que sabemos que somos, es una magnifica oportunidad para seguir avanzando.

