BIENAVENTURANZAS DIGITALES

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2020 ha sido un año que ha transformado al mundo a través de la digitalización de la humanidad con motivo de la pandemia y el curso del cuarto domingo de adviento, representa en la ocasión la palabra que entra en la vida de las personas, como acción de gracias y de preparación, en principio para la recepción de la divinidad, y, en concordancia con el cierre del año calendario conforme al formato gregoriano, no en vano, provoca dos festejos diferenciados cuando menos, en nuestra cultura.

Por ende, de manera previa a la proyección de los resultados y deseos que esperamos para el año venidero, la navidad se presenta como la época de la reafirmación de los buenos deseos entre nosotros, entre los cuales, como he señalado, la palabra encarnada en nuestra vida ha acuñado importantemente la digitalización en nuestro ADN, y por ende, debemos reconocer en lo digital la oportunidad para seguir avanzando en nuestros planes de manera positiva.

Por ello, interrumpo estas dos quincenas mis colaboraciones de deconstrucción, para unirme en la prospectiva del aquí y del ahora en estos tiempos esperanza y amor, en los cuales, las familias debemos orientar nuestras intenciones hacia la recuperación de nosotros como sociedad e integralmente, como humanidad, para aprender de lo que nos ha dejado este año, teniendo la sensibilidad de estar al pendiente de nuestro entorno, no para tender la mano, sino para apuntalar con el hombro a nuestros familiares, amigos y conocidos que estén pasando por alguna situación que requiera nuestro apoyo, y, en el que cada acción cuenta, cobrando relevancia lo intangible y el soporte emocional que necesitamos para hacer frente a estas fechas de una manera diferente, construyendo desde ahora un escenario que consolide los cimientos de nuestra mejorada visión.

Para lograr consolidar esa visión, creo, podríamos empezar con la intención, y en ello, las bienaventuranzas por naturaleza se constituyen como el conducto de la palabra de la divinidad en nuestras vidas con independencia de la religión, de la que cabe mencionar, no existe exclusividad alguna puesto que los griegos ya acostumbraban, congratularse por su entorno y por su vinculación con sus dioses, con independencia de que la propia liturgia religiosa hubiera adoptado algunos de sus ritos.

Es así, que desde mi posición y sin pretensión de índole religioso, creo que todos estos sentimientos de agradecimiento, dicha, y, felicidad, adicionalmente convergen en la dignidad y la capacidad de ser digno, por lo que, en esta era digital gran parte de esa visión será fortalecida a través de estas buenas intenciones que se construyen a partir de los buenos deseos que nos nutren en la navidad, como un periodo continuo celebración de esa conexión vertical, horizontal y circular.

Por ello, en esta temporada, hago votos porque la tecnología se constituya como factor para la unión y la comunicación familiar, para el progreso y la felicidad, y que nosotros como personas, podamos encontrar su uso práctico en nuestro beneficio, que la tecnología, en vez de acrecentar desigualdades, ayude a construir puentes y a eliminar brechas, y que a partir del desarrollo armónico y altruista de las capacidades de las personas, podamos encontrar como humanidad las soluciones de los asuntos que nos aquejan y que las capacidades de procesamiento que somos capaces de generar, nos ayuden para acelerar la ayuda para el bien de todas y todos, para que no solamente lleguen las vacunas, sino todas aquellas condiciones que nos permitan ser cada vez más hermanos, más solidarios y más humanos, y que en ese proceso, la tecnología sirva en nuestro beneficio.

Feliz navidad queridas amigas, amigos, gracias por compartir estas líneas conmigo y gracias por permitirme acompañarles cada semana.