Breve disertación situacional sobre ¿Qué es la música? (Primera parte)

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Paganini Metallum, dícese de una entidad que vuela, navega, se inserta en los bosques, selvas y mareas de todo aquello que se incruste en mis sentidos y se pueda llamar música. Enseguida me viene a la mente la pregunta ¿Qué es música? Más allá de si hablamos de reggaeton o de rock, de… o de música. Si consideramos a ésta como categoría hay que señalar que nos proporciona los criterios mediante los cuales aislamos, como específicamente musicales, ciertos rasgos que están determinados por complejos procesos culturales. Así que el tema es que se trata de una abstracción que en algunas culturas se ha llevado a cabo y en otras no, así es que hay que ampliar el concepto europeo de música hasta que se vuelva extraño a sus orígenes, o bien hemos de excluir del concepto de música las producciones sonoras de algunas culturas no europeas. Sin embargo, habría que considerar un cierto reproche al eurocentrismo; es decir, los africanos, por más que insistan en las negritudes de su cultura, no estarán dispuestos a renunciar al prestigio del término música. Entonces, es menester decir que acá el tema tiene que ver con la apertura de lo etnológico y por ende lo histórico.

Como ejemplo supongamos que únicamente la música electrónica y las composiciones de sonidos inspiradas por John Cage provocaron la pregunta de si unos fenómenos sonoros que niegan el sistema tonal siguen siendo música en el sentido de la tradición europea. Pero hay que decir que la idea de que la música  electrónica prolongaba la tradición en tanto que surgía de la historia de sus problemas la idea de componer timbres sonoros, con una configuración de tonos filtrados a partir del ruido blanco, puede interpretarse como una manifestación extrema de la tendencia a la racionalización con la cual Max Weber creyó discernir la ley evolutiva de la música europea: una tendencia a la dominación de la naturaleza, al poder soberano del sujeto compositor sobre la materia tonal, del espíritu sobre lo que Eduard Hanslick llamaba das geistfähige,  el material capaz de recibir al espíritu.

Entonces tomemos ahora otra de las ideas que nos apoyará a tener algunas nociones respecto a lo que se sugiere entendamos como música. Podríamos interpretar que la música es una de las expresiones creativas más íntimas del ser, ya que forma parte del quehacer cotidiano de cualquier grupo humano tanto por su goce estético como por su carácter funcional y social. La música nos identifica como seres, como grupos y como cultura, tanto por las raíces identitarias como por la locación geográfica y épocas históricas. Es un aspecto de la humanidad innegable e irremplazable que nos determina como tal. Así es como nos lo comparte Camus y Mansilla. Pertinente partir de que el arte musical se nos presenta como una disciplina eminentemente social, puesto que se ha venido creando y recreando  a través de la historia.

Está diseñada por y para sectores de personas que eligen diferentes roles sociales en su relación con la música, los participantes de un evento musical interactúan entre sí y se destina a un determinado público el que se concibe como grupo social con gustos determinados. Esto es importante destacarlo en tanto que la música en su acepción fenomenológica no sólo por su valor cultural, sino también por ser un elemento dinámico que participa en la vida social de la persona, y al mismo tiempo genera identidad o personalidad. Además de esto, como nos comenta Fubini, la música presenta mil engranajes de carácter social, se inserta profundamente en la colectividad humana, recibe múltiples estímulos ambientales y crea, a su vez, nuevas relaciones entre los hombres.

Un poco más en los terrenos de los objetivos de Metallum hay que comentar brevemente lo que podría contestar a la pregunta de ¿Qué es escuchar música?  Si nos paramos en donde se encontraría un generador de música en su formación profesional podría llamar la atención la idea de que escucharla es una actividad sofisticada para la cual hay que prepararse especialmente. Esa preparación es lo que se conoce como desarrollo del oído musical, o más propio el desarrollo de las habilidades auditivas. Hay mucho sobre el tema entre los expertos, pero también hay una jugosa literatura respecto a un acercamiento formal del aficionado oyente. Según esta línea de pensamiento, el modo de escuchar música del músico es adquirido a través de un aprendizaje específico que es el que lo diferencia de las personas sin estudios musicales, que no acceden a esa manera particular de escuchar. Sin embargo, la música ocupa un lugar único en la vida cotidiana de las personas, así se convierte en parte de la historia expresiva existente en todas las culturas siendo parte del ser humano desde su origen.

Sin duda alguna la música es parte de la vida del ser humano. Su dominio forma parte de los rasgos conspicuos de la especie. Pero además, de manera creciente en las sociedades modernas, escuchar música es una actividad que nos ocupa más y más tiempo. Sin embargo, si mantenemos la idea de que la audición de música requiere un entrenamiento especial, tendremos frente a nosotros una importante paradoja que nos invitaría a una interesante reflexión: la gente ocupa mucho tiempo de su vida y se encuentra profundamente motivada e involucrada afectivamente en algo que en realidad no sabe cómo hacerlo, algo para lo cual debería preparase metódicamente a través de una entrenamiento constante y una enseñanza sistemática. La reflexión estaría en el tema de que nos encontraríamos con una grieta conceptual. Una diferencia de conceptos sobre los que se fundamenta la formación musical. Esto podría impedir la explicación de lo que es escuchar música. Así es que habría que asumir que los músicos no escuchan como las personas que no son músicos. De acuerdo con estas ideas habría por lo menos dos modos diferentes, y tal vez incompatibles, de escuchar música: un modo erudito y un modo ingenuo desde la perspectiva del artista.