Breve reflexión sobre el desarrollo motriz y la iniciación deportiva. (Segunda parte)

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Ahora bien, pasemos a la fuerza. En el contexto deportivo, que es el que nos interesa, se define como la tensión que manifiesta un músculo que se contrae. Badillo añade que la tensión se ejerce para vencer determinada resistencia en determinado tiempo. No hay que perder de vista que fuerza es igual a masa por aceleración. Entre los ocho y los once años la fuerza evoluciona unida al desarrollo de la persona, sin aparecer la hipertrofia. Se debe desarrollar la fuerza explosiva y la fuerza de resistencia mediante ejercicios con cargas livianas y auto cargas en forma de juegos. Entre los doce y dieciséis años, en la pubertad aparece la hipertrofia muscular produciendo un aumento importante de la fuerza explosiva. Se presentan grandes diferencias a nivel de sexo debido a la producción de testosterona, siendo menor en las chicas.

Entre los quince y dieciséis se produce un gran incremento del volumen corporal. Entre los doce y trece hay que trabajar los multisaltos y multilanzamientos, sin olvidar los métodos anteriores. Al final se trabajará con cargas submáximas, sin introducir aún la fuerza máxima. A partir de los diecisiete se completa el desarrollo muscular. La hipertrofia provoca la ganancia de fuerza alcanzando la máxima fuerza entre los veinticinco y treinta. Así es que si la progresión ha sido la correcta se puede introducir todo tipo de trabajo de fuerza.

Por otra parte, desde el punto de vista de la física, la velocidad es el tiempo que se tarda en cubrir una distancia cuya intensidad está en función del espacio que hay que recorrer. En el deporte se considera como un objetivo, se trata de recorrer un espacio en el menor tiempo posible con una fuerza, energía, coordinación y amplitud de movimiento determinados. Como dice Delgado es la  capacidad de realizar una acción en el menor tiempo posible. Esta acción puede ser un gesto o un desplazamiento. Entre los ocho y once años los niveles de coordinación son satisfactorios, por ello, se considera un buen momento para trabajar los factores de velocidad. Desde los ocho años o antes se puede desarrollar la velocidad de reacción, la velocidad gestual e incluso la aceleración. Sin embargo, la velocidad máxima se trabajará de manera no sistematizada mediante juegos. Para la resistencia a la velocidad el cuerpo aún no está preparado. Entre los doce y los dieciséis se adquiere la máxima frecuencia gestual. La velocidad de desplazamiento sufre un incremento paralelo al aumento de la fuerza, la velocidad o tiempo de reacción y aceleración pueden utilizar ejercicios más específicos, mientras que la velocidad máxima se puede trabajar de forma sistematizada, y la resistencia a la velocidad se debe empezar a trabajar con precaución; distancias cortas y muchas repeticiones. A partir de los  diecisiete años en la especie humana,  se produce una mejora considerable de la velocidad máxima al llegar a la definición muscular. Es momento de trabajar todos los tipos de velocidad de forma sistematizada al encontrarse el sistema anaeróbico láctico al 90 % respecto al de un adulto.

Ahora bien, el concepto de flexibilidad como cualidad física abarca sólo una parte del mismo, así que los autores utilizan el término amplitud de movimiento de tal forma que podríamos utilizar la definición de Matveev: es el máximo grado de amplitud que permite una articulación en función de su estructura y limitado por la tensión de los músculos antagonistas y por la funcionalidad del resto de las estructuras implicadas. Sin duda las mujeres tienen más flexibilidad al tener menor tono muscular y mayor laxitud articular. Respecto a la edad está claro que a mayor edad, menor flexibilidad. La amplitud de movimiento es la única cualidad física que en lugar de progresar conforme al desarrollo motor manifiesta una regresión. El objetivo entonces será procurar que la pérdida sea la menor posible. A los pocos meses de nacer se da la máxima flexibilidad. En la pubertad desciende rápidamente por la eclosión hormonal y el crecimiento en longitud. A los 20 años se conserva el 75 % de la flexibilidad máxima. Dentro del desarrollo de cada una de estas cualidades existen unos  periodos o fases en los cuales esa capacidad se ve favorecida si se estimula  adecuadamente el organismo, son las fases sensibles, definidas por Reinhardt Winter como aquellos periodos delimitados del desarrollo durante los cuales los seres humanos reaccionan de modo más intenso que en otros periodos ante determinados  estímulos externos, dando lugar a los correspondientes efectos.

Señalar que en estas etapas, sabemos que el proceso de desarrollo del ser humano no se realiza de forma lineal, sino que tiene lugar de acuerdo a la sucesión de períodos en estrecha relación con la edad y  las condiciones individuales de vida. Como lo hemos mencionado, las cualidades físicas básicas, el dominio de la técnica, y demás actividades del desarrollo deportivo, determinan la  evolución a lo largo de  la vida del individuo.