CANSANCIO EXTREMO POR ANSIEDAD

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La ansiedad es una sensación que todos podemos llegar a experimentar. Es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante una situación de miedo, ya sea real o imaginada, esto quiere decir que también desarrollamos ansiedad ante miedos que no están sucediendo en el momento presente, como puede llegar a ser, cuando pensamos o nos anticipamos a situaciones temidas.

Nuestro cuerpo ante el miedo, nos prepara para dar una respuesta de afrontamiento o huida. Por tanto, nuestra activación aumenta de manera considerable. Entonces, ¿se puede llegar a sufrir cansancio extremo por ansiedad? La respuesta es sí, nuestro cuerpo reacciona ante una respuesta de ansiedad y esa reacción pone en marcha muchos mecanismos que pueden explicar el cansancio extremo por ansiedad.

Como hemos dicho, la ansiedad es una respuesta adaptativa y como tal, en muchas ocasiones será normal sentirla y no habrá necesidad de tratarla. La ansiedad normal es útil para la vida y aunque puede llegar a ser incómoda, no supone un sufrimiento grave. Por ejemplo, imagina que estás cruzando una calle y aparece un coche a alta velocidad, ante esa situación repentina y peligrosa, nuestro cuerpo sufrirá un episodio de ansiedad que nos llevará a correr para ponernos a salvo. Tras esto, el cuerpo volverá a su estado natural. En este caso, hemos tenido una respuesta de ansiedad adaptativa.

Entonces, ¿qué sucede en nuestro cuerpo durante dicha respuesta de ansiedad adaptativa? De manera rápida, nuestro cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos: aumenta la tensión muscular, la respiración y el ritmo cardiaco, la sangre se centra en el sistema motor y procesos como la digestión se vuelven secundarios en ese momento. Esto da lugar a síntomas característicos de ansiedad como taquicardias, hiperventilación, dolor muscular y molestias estomacales.

Sin embargo, en ocasiones, cuando ésta se mantiene en el tiempo, puede volverse desadaptativa, dificultando el rendimiento y alterando la vida de la persona. Es aquí, donde aparecen un mayor número de síntomas relacionados con la ansiedad mantenida a medio/largo plazo. En ese momento, podemos llegar a experimentar cansancio extremo por ansiedad.

En una respuesta adaptativa de ansiedad, tal como hemos explicado, el cuerpo tiende a regularse solo, una vez pasada la situación de peligro, ésta disminuye, volviendo a su estado normal.

Sin embargo, cuando la ansiedad es desadaptativa, a menudo las personas llegan a experimentar ansiedad mucho más elevada, verbalizando que ésta no disminuye al tiempo. ¿Qué ocurre entonces? Nos produce malestar, por este motivo tendemos a evitarla o intentar controlarla, es entonces cuando alteramos el curso natural de la respuesta de ansiedad, produciendo un efecto en escalada, donde es cada vez mayor.

Son muchos los síntomas que puede producir la desadaptativa, el cansancio extremo por ansiedad sería uno de ellos. A continuación, vamos a centrarnos en explicar los síntomas que se dan con mayor frecuencia.

Muchas personas que llevan tiempo sufriéndola, suelen referir este síntoma. Cansancio extremo por ansiedad, dicha sensación no se pasa y además verbalizan una incapacidad para relajarse cuando lo deciden.

Únicamente manifiestan cierto alivio, cuando escapan de la situación que les genera ansiedad. No obstante, como explicaremos más adelante, esto no es una solución, ya que huir o evitar la situación que la genera, no sólo no hace que dicha ansiedad disminuya, sino que hará que aumente.

El dolor muscular es otro de los síntomas más frecuentes de la mantenida en el tiempo, también influye en que sintamos cansancio extremo por este motivo.

Como ya se ha visto, la tensión muscular es uno de los mecanismos que pone en marcha nuestro cuerpo durante la respuesta de ansiedad. Dicha tensión muscular, mantenida, puede dar lugar a contracturas musculares y, por tanto, dolor muscular.

Los mareos pueden deberse a varias causas. Si sufres mareos con frecuencia, lo primero sería hacer una visita al médico para descartar causas físicas. No obstante, tanto la tensión muscular, especialmente en los músculos cervicales, como la hiperventilación pueden provocar mareos.

Como ya hemos comentado, la sangre se concentra en el sistema motor ante una respuesta de ansiedad. Procesos como la digestión pasan a ser secundarios, ya que consumen una gran cantidad de energía. Por tanto, si sufres ansiedad, puedes notar como tus digestiones se hacen más pesadas, todo te sienta mal, tienes problemas de gases, diarrea o estreñimiento y otras alteraciones que tienen que ver con el sistema digestivo.

Ante una situación de miedo, el cuerpo se pone en modo supervivencia, por tanto, nuestra capacidad mental también se ve afectada. La ansiedad hace que nuestro rendimiento disminuya, alterando procesos como la atención o concentración. Puedes notar que te cuesta mucho más concentrarte en el trabajo, o incluso a la hora de mantener una conversación.

En general, el insomnio es uno de los síntomas que se dan con mucha frecuencia ante respuestas de ansiedad prolongadas en el tiempo. Las personas que lo sufren refieren muchas dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos continuados o despertar tras pocas horas de sueño con dificultad para volver a dormir.