Carta de un aficionado común

Views: 700

Tengo 20 años, más de la mitad de mi vida he seguido al fútbol. Antes de ser uno de mis mayores conocimientos, este deporte era un juego que ocupaba espacios como la cochera, mi patio y la calle. La primera vez que vi un encuentro fue en 2008. Mi padre me enseñó a grabar desde pequeño y ese día me encomendó la responsabilidad de grabar Cruz Azul vs Toluca. Un encuentro, que gracias a una búsqueda rápida en internet, sé que sucedió el sábado 4 de octubre a las 17:00 hrs. Posiblemente el doctor jamás vestido de rojo debió partir de emergencia a la Clínica ISSSTE de Xalapa.

            Suponer es parte de la ficción y la rememoración imprecisa de mi muerta memoria requiere de es verbo. No recuerdo si fue en disco o VHS. Un marcador igualado a uno. No sé de dónde surgió mi amor por el Toluca, tal vez fue una simple herencia. Pero tras leer a Nettel y al Unión Curtidores, he buscado la RAZÓN. Más allá del color de la camiseta, me identificó con su historia. El fútbol ha sido una resistencia, una defensa ante el acoso escolar y mucho más, es la búsqueda de héroes que vuelan para parar el tiempo en la línea de gol.

Esos 104 del Club Deportivo Toluca caracterizados por la incomodidad de la altura, por su grandeza no reconocida y por su fútbol, la mayoría de las veces vistoso y alegre. Cada década de ese centenario y unos añitos más, un afecto diferente. Irle a Toluca fuera de esta ciudad de hermosos portales, es buscar en diferentes tiendas por un Jersey, es hacer amistades por este gusto poco común en semejanza, es defender su grandeza argumentada hasta en un ensayo universitario.

Toluca es resistencia y lucha ante todo aquel que le hace frente. Muchos datos de su historia persisten aquí en mi mente. La piel chinita esa primera vez que entras al Estadio Nemesio Diez Riega, vestida con otra playera de Diablo Rojo de Inglaterra. Ese primer gol festejado, los gritos para que el arquero suplente de Hernán Cristante se levante. La sensación de usar por primera vez la camiseta oficial de marca atlética.

El amor hacia al deportivo Toluca nace de mi padre y se expande en su goles, series de penales, lágrimas y corajes. Es un cuento de grandes guerreros que una figura paterna relata a un niño: Pereda, Estupiñan, Cardozo, Sánchez, Estay, Sinha, Cardona, Cristante y muchos más. El amor al Toluca es ver cada partido y gritar cada gol como si fuera el primero, es acompañarlo a pesar de la enfermedad y vestirlo en la muerte, como lo hizo mi doctor.

Surgen nuevos héroes y heroínas que visten estos colores y habitan su teatro remodelado, podría hacer un listado y agradecerles brevemente, pero prefiero nombrar lo siguiente: la edad no es nada comparado al amor por los colores, la diablo señal resurgirá y el héroe sin capa, ahora con traje nos devuelve la fe. El destino, uno de mis tema de investigación en literatura, “esa parte que te toca” me lleva a creer en casualidades y creer que el Toluca es uno de mis amores eternos.