Cero y van dos

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A.S. es el hombre más cambiante que he conocido en mi vida. Una semana y ya había encontrado el remplazo de Michelle. Menciona que por fin se está olvidando de P.T.  Interpreté el uso de la analepsis por parte del seudónimo, donde menciona que el secreto fue revelado a Olivia, como parte de mi primera lectura, donde veo como hilo conductor y verdadero objeto de deseo a la chica Turner.

Es interesante como introduce a personajes tan planos y algunas veces sin descripción, lo único importante es la función que cumplen. Tal y como lo hizo la chica de pelo rizado con una sola mención. Entonces para mí, el mencionar que sus sentimientos están extintos, no es más que una simple mentira, ya que conozco la historia de principio a fin, tal y como conozco al seudónimo como la palma de mi mano.

No por nada estoy demostrando que este diario es literatura y no solo como una simple hipótesis, pues a partir de argumentos lo demuestro. Debido a que nuestra historia ya va casi al punto a donde los quiero llevar, quiero aclarar que ninguno de los escritos del diario han sido corregidos. Por esta razón, los manejos a manera de cita. No buscó hacer un plagio, sino crear una historia a partir de fragmentos.

Demasiadas palabras académicas, ya es hora de citar:

“23 de febrero de 1996

Bien dicen que sobre advertencia no hay engaño. Al parecer todos quienes me mencionaron que Anna no me convenía, tenían razón y hoy fue el día donde después de casi un mes hablando todo se cayó. Estaba por exponer en mi clase de arte sobre la fotografía y antes de terminar el material, me fui a una esquina, me dejé caer al suelo y de mis ojos empezaron a salir lágrimas.

Pronto varias de mis compañeras me rodearon, me preguntaban mi situación y solo pude responder que tenían toda la razón. Antes de que todo esto pasara, tuve mi receso y fui a la banca de siempre, esperaba por aquella chica. Me saludó como si nada y empezamos a hablar, todo era normal hasta que:

–¿Entonces mañana vamos a salir?– pregunté.

–Justo de eso quiero hablar, creo que esto ya fue, ni tiene presente y ni mucho futuro.– respondió ella.

–¿A qué te refieres?– cuestioné tratando de aclarar sus palabras, deseando que el fin de esto no fuera.

–A que no quiero salir y pienso ya fue suficiente de esto.– contestó marchándose y dejándome en la banca.

La realidad se convirtió en pesadilla y fue la primera vez que sentí ganas de llorar. Para evitar que alguien me viera, me fui al baño, me miré al espejo y empecé a golpear la pared para olvidarme de mi impotencia. Al parecer logré poner un curita a la herida y me fui a clase. Cinco minutos después me di cuenta que esta rebasaba mis dimensiones de dolor. La primera en acercarse fue Dana y me dio el mejor abrazo que una persona puede necesitar.

Le siguió Valerie y su mejor amiga. Otras personas como Linda, Paulette y John hicieron lo mismo. La última fue Emma y su consolación no fue en clase, pues llegó cuando ambos estábamos en la biblioteca haciendo un trabajo en equipo. Ella es una chica muy amable, gentil, burlona, cantante, buenísima en matemáticas y una extraordinaria persona. Físicamente, no sé por qué se me figura a un búho, creo su sabiduría es demasiada.

Ojo solo la veo como una amiga y últimamente en el segundo receso soy el sobrante cuando está con su novio Damon. Su verdadero consuelo llegó hasta la tarde, cuando nos encontrábamos en la biblioteca realizando un equipo de parejas:

–¿Ya estás mejor?– preguntó dejando el trabajo a un lado.

–Sinceramente, no lo sé, en verdad la quería y ha sido la única.– respondí.

–No vale la pena, sé que ya te lo dijeron todos, pero yo te daré las razones para que lo comprendas.– dijo parándose y dirigiéndose a la entrada del recinto de libros.

La seguí y fuimos al parque más cercano. En unos columpios, disfrutando del viento siguió nuestra conversación:

–¿Cuáles son esos motivos?– pregunté.

–Sé que no lo creeras, pero para ella solo fuiste un juego. Un juguete de atención y diferente a los demás por tu forma poética y tan romántica de ser.– respondió.

–Ya, y ¿cómo no sabes que solo quería…?–

–Tres razones: una, tuviste la oportunidad de hacerlo con Valerie ebria y ya en el cuarto, conscientemente bajaste y hablaste con ella. Dos, tuviste una relación corta con Dana y nunca lo intentaste. Tres, sabes querer y no tienes las costumbres de aquí.– contestó.

–Supongo me conoces bastante bien.– mencioné.

–Así debo ser con las personas que son mis amigos y les tengo aprecio.– dijo sonriendo.

–Basta ya y quita esa cara triste, que casi todo el mundo está enterado gusta P.T.–  agregó.

Con tales palabras terminó por sacarme una gran sonrisa y hacerme disfrutar de los columpios; sentía que volaba de tan alto que iba, el contacto con aire me hizo sentir vivo. Le prometí que a partir de lunes me sentaría con ella. Dana era un apoyo espectacular, pero obviamente estaba más para Paulina y no me caía nada mal otra persona en la columna en mis amistades, como después de esa plática ya era Emma.

Escribir este día, no puedo negarlo, me ha hecho llorar. A Anna todavía le quiero y no dudo en seguir hablándole, sueño para que todo se resuelva. Aunque, Paula Turner sea la principal. Las 23 horas ya van a dar y mis ojos cansados están.

A.S.”