Ciberrealidad
Recientemente leí que para una empresa el costo de la ciberseguridad parece elevado, hasta que aparece un ataque de ransomware, y si bien, pudiera parecer una frase lapidaria de la semana pasada en los Estados Unidos, a partir de qué Joe Biden declarara estado de emergencia con motivo del ciberataque a la infraestructura de Pipeline, creo que más allá del marketing relativo a la promoción de la contratación de capital humano especializado, se volvió un nuevo recordatorio para el escenario internacional de que el entorno digital forja nuestra ciberrealidad.
El internet de las cosas, mas bien, el internet de todo muestra el talón de aquiles de la tecnología, y si bien, la seguridad en redes es uno de los elementos más avanzados en los procesos de comunicación de la información, la configuración de los diversos dispositivos conectados sigue siendo una tarea pendiente en el marco de la protección de la seguridad informática de las organizaciones y, dentro de los requerimientos cuasirregulatorios del ecosistema de internet, al grado de que las diversas brechas existentes en los mecanismos de conexión de dichos dispositivos pudiera ser preocupante si se advierte el aumento de la automatización de la gestión de la realidad a través de mayores mecanismos que interactúan de maner natural con la población usuaria, y, que se abre paso para complementar una appificación trasnversal cuyo core ha quedado definido a través de los hubs provistos sobte todo por los teléfonos inteligentes que cada vez se abren mayores espacios como mecanismos para programar la realidad de las y los cibernautas.
Así, encontramos que aunque la población usuaria dimensione de manera adecuada la importancia de la seguridad de la información, las brechas en el desarrollo, madurez e implementación de los mecanismos de interacción entre objetos y ciberespacio representa un riesgo tecnológico latente por parte de la población usuaria que debe ser gestionado por las y los diversos actores involucrados, sobre todo la industria de nuevos desarrollos tecnológicos, como una temática prioritaria para avanzar en la homologación y estandarización de requerimientos para el desarrollo aplicativo seguro.
No es una novedad que entre las principales inquietudes de los dispositivos conectados surgieron las de los vehículos autónomos, y si bien, el reciente ataque a los gaseoductos refirió buscar beneficios económicos y no afectar la infraestructura estratégica o crítica del país, en la práctica activó una nueva política regulatoria de fortalecimienton de la ciberseguridad que seguramente buscará aumentar las capas de protección para disminuir los riesgos advertidos, inversión focal y económica que si bien por su propia naturaleza ayudará a que los responsables y la industria mejoren sus capacidades de respuesta ante este tipo de incidentes, sigue dejando abiertas dos brecha muy grandes como para poder tener este asunto como resuelto: por una parte, la falta de estrategias sectoriales para homologar los requerimientos de seguridad de los dispositivos conectados para la industria (que vale señalar, resulta por demás variada y en ello descansa gran parte de la complejidad de la problemática), y, por la otra, la poca información de la que dispone la población usuaria acerca de los riesgos específicos que devienen necesarios con el uso de los dispositivos o funcionalidades, y que la misma, a su vez representa un riesgo potencial grave para las personas que confían en la seguridad por defecto, o minimizan ese aspecto, inclusive adquiriendo productos no regulados, o inclusive, soluciones tecnológicas no probadas o con versiones de programas anteriores que, cuyos fallos actualmente parecen inofensivos, pero que, ante el incremento de conexiones e interacciones pueden resultar factores críticos que pongan en vulnerabilidad a personas específicas, sectores económicos o poblacionales, e inclusive a países y regiones multinacionales y a su subsistencia, lo cual, eventualmente requiere que las inversiones no sean sólo tecnológicas, sino culturales, educativas y técnicas que faciliten responsables y población usuaria, información útil para prevenir, reaccionar, contener, y en su caso, identificar mecanismos de solución y reparación ante eventos informáticos, como parte de los nuevos requerimientos para la subsistencia en esta nueva realidad tecnológica.
Ello debido a que la realidad digital y tecnológica impulsa un escenario híbrido en el que ciberrepresentamos cada aspecto de la actividad humana ante el registro de cada expresión de sus interacciones en el entorno subjetivo y que, a través de intenciones humanas y tecnológicas generan la huella de los insumos sobre los cuales se forja nuestra nueva experiencia de vida basada en la medición de la interacción usuaria, y por ello, representan tópicos para brindar certeza a la población sobre ciberrealidad presente y futura. Hasta la próxima.

