Circulación de Artesanías para llegar a Casa
Del texto Por el Paseo Tollocan encuentro en su página 53, capítulo IX, dedicado a las Artesanías y no se comprendería la creación de este Paseo si no lo relacionamos con la política artesanal y de cultura popular del sexenio 1969-1975; el cual llevó a poner la labor artesanal en su más alto nivel en el país. La lectura de este capítulo es elocuente: La armonía, la forma, el color, el diseño, son elementos que en una primera impresión apreciamos en un objeto artesanal. En relación con el ambiente que lo rodea, el artesano toma como símbolos tres factores fundamentales: la naturaleza misma, con todos sus fenómenos geográficos, climatológicos y meteorológico: el aire, el sol, el agua, el rayo, la luna; el alimento que se procura en la flora y la forma de la propia naturaleza: el maíz, el fruto, la flor, la hierba; los tótems y las representaciones zoomórficas, así como los fenómenos que le producen emoción en su “yo” íntimo: los eclipses, los sismos, el nevado, el tecolote, el coyote; que le infunden respeto, miedo, asombro. Estamos hablando de cronistas que con el barro y otros elementos, relatan la crónica de lo humano en relación con la naturaleza y su existencia. De ahí la maravilla que sentimos al estar frente a una pieza artesanal como el Árbol de la Vida cuyo relato en formas y colores nos hace pensar en la riqueza existencial que tenemos.
Así, la riqueza que se llega encontrar en aquellos años de gobierno dentro de la creación de la Casa del Artesano Mexiquense en particular nos recuerda palabras como Alfarería, de la cual cuentan los investigadores del texto que refiero: Tradicionalmente alfarero, el Estado de México es actualmente uno de los estados ceramistas más notables, tanto en la baja temperatura como en la cerámica de alto fuego, que ha podido desarrollarse con la habilidad de sus artesanos en Metepec, Tecomatepec, Texcoco, Temascalcingo y Valle de Bravo.
Comunicación es sinónimo de Humanidad. La modernidad de los medios electrónicos que han creado la Red Digital es prueba de ello. Por eso la importancia de comprender que la construcción del Paseo Tollocan fue un momento afortunado cerrando un ciclo de la historia mexiquense y toluqueña en particular. Por el Paseo Tollocan parten ilusiones y esperanzas a diario al ir a laborar a la zona industrial de Toluca-Lerma o hacia la Marquesa para ir al Valle de México y la capital del país. Así sucede con la artesanía de la cual leo: La cerámica fue descubierta por los habitantes del Estado de México, hacia el año 2,500 AC, coincidiendo con la aparición de los pobladores permanentes de Tlapacoya, Atoto, Malinalco, Acatzingo y Tlatilco. / En Tlatilco (San Luis Tlatilco), por ejemplo, los arqueólogos han podido diferenciar por lo menos dos épocas: la más antigua, a la que corresponden las figurillas de mujeres desnudas, ornamentadas con pinturas y joyas; y otra posterior, cuando ocurrió el contacto con los olmecas procedentes de las costas del Golfo (hacia 2000 AC), notable porque se produjeron en cerámica, jugadores de pelota, brujos, madres cargando a sus hijos, a menudo deformaciones craneanas, mutilaciones dentarias y atuendos evolucionados. Comprender esto como prueba de que los cronistas son en sí la humanidad entera. Que estos artistas lo que no pudieron decirlo con las palabras lo decían con sus manos que laboraban distintos materiales para decir lo que veían, lo que imaginaban, lo que sucedía en la realidad.
El mundo de la Artesanía es un mundo de creación por demás sorprendente. Dicho mundo ha llegado a la Ciudad de Toluca por todos los caminos y veredas a través de los siglos. Los Paseos que se han construido ha sido, por lo tanto, una obligada tarea para alcanzar ese ideal de la comunicación humana en bienes y servicios que es el fin último de toda civilización en su mayor progreso posible. Así que el libro citado ayuda a comprender la riqueza que imaginemos por ser realidad del pasado y del presente, visión del futuro.
De esta manera vemos el tema de Textiles, del cual aparece: Las tradiciones mazahuas y otomí, ya de por sí ricas en diseño, reforzadas con la acción de Promoción Industrial y Artesanal del Estado de México, trajeron como consecuencia textiles de índole utilitaria y suntuaria: rebozos de Tenancingo y Tejupilco, sarapes de Gualupita Yancuitlalpan, San Francisco Xonacatlán, San Felipe del Progreso, Santa María Chiconcuac y Coatepec Harinas; mantas bordadas de Ameyalco; colchas de Villa Victoria, Jocotitlán, Almoloya y Chapultepec, éstas de gancho; cambayas de Capultitlán; cortinas de San Pedro Tultepec y San Miguel Ameyalco; cobijas y gabanes de lana de Santa Rosa de Lima y enredos, morrales, fajas, quechquémitl y cintas de Villa de Allende. Estos últimos objetos son producidos por los indígenas mazahuas en telares de cintura, con lanas nativas que ellas mismas lavan, cardan, hilan y tiñen. Todo sucede en la entidad y todo llega a Ciudad de Toluca para su promoción al país y al mundo.
Así otros materiales, que dicen la crónica del espíritu mexiquense tan rico y basto por donde se le vea: Platería, relevante por haber ganado el Primer premio dentro de la Feria Mundial de la Plata celebrada en México en 1974. En Cestería, Lerma es la zona tulera de mayor importancia, los nombres de lo que se crea son infinitos: figuras humanas, sillones, taburetes, tapas, canastas, petates, bolsas de mano, etcétera. En juguetería sobre tal se dice: En todas las manifestaciones del arte popular encontramos juguetería y miniaturas. Títeres, silbatos, muñecos de trapo, de madera, sonajas, trompos, trastecitos, soldados y figuras de palma constituyen el miniuniverso de la artesanía, realizados todos ellos con gran curiosidad, ingenio y colorido.
Así, por el mundo de las Artesanía se encuentran los Artículos de Madera, donde se señala por ejemplo, el reconocimiento que hay por los muebles coloniales mexicanos. En Lapidaria destacan lugares como Mazapa, mármol en Zumpahuacan y Tequixquiac. Somos uno y la misma cosa. En el centro de Mesoamérica se Toluca por un lado y la Ciudad de México son expresión de los siglos vividos. Por eso es parte de nuestra cultura artesanal que ha transitado por el Paseo Tollocan como prueba de que la comunicación, llamada vecindad nos hace iguales en ideales, esperanzas e ilusiones.
Herrería Artística es citada en este libro que expresa mucho de lo que ha pasado por la capital mexiquense en sus mercados y centros artesanales. Señalan don Poncho y Raúl Cobarrubias: De antecedentes coloniales, la herrería artística, herencia de la artesanía hispana y mora, tiene en el Estado brillantes artífices especialmente en Valle de Bravo, Zumpahuacan y Toluca. Es digno de mencionarse el extraordinario trabajo realizado por los artesanos de Valle de Bravo en los barandales de la Casa de las Artesanía de Toluca.
Para Toluca nada de lo humano le ha sido ajeno. Nada de la historia de Mesoamérica le ha sido ajeno. Urbanismo y comunicación humana ha sido su sino. Así la Hojalatería, se tiene por paradigma en Cacalomacán, delegación del municipio de Toluca: botes lecheros miniatura, loncheras, espejos vitrinas, faroles y candeleros utilizados para la decoración colonial, según los investigadores de este libro emblemático de nuestras culturas.
Para la Ciudad de Toluca el pensar en su Paseo Tollocan le obliga a comprender la llegada de los españoles con su idioma Castellano, pero también trayendo un dulce que es identitario del ser toluqueño en la cultura no sólo nacional, sino del mundo. Dulcería, es el título que los autores expresan: Quien va a Toluca conoce las delicias de sus dulces regionales: las frutas cubiertas, las jaleas, los jamoncillos que se expenden en Los Portales y que son regalo obligado al paladar. El Estado tiene una tradición dulcera que se remite a las distintas estaciones festivas del año, como por ejemplo las “trompadas” y charamuscas de piloncillo que se elaboran en Semana Santa, calaveras de azúcar y borreguitos de alfeñique en Día de Muertos y Navidad son tradicionales las figuras y nacimientos de dulce de pepita de Malinaltenango. Dulce del Alfeñique, un apartado que toma cada día más importancia en la cultura toluqueña, lo cual ha llevado fortalecer la Feria del dulce del alfeñique que viene de la década de los setenta en la capital mexiquense, para incorporar el concepto de Internacional, con el fin de difundir la importancia de este dulce que tiene sede en la Colonia dentro del tiempo de la patria actual.
Nada es ajeno a los toluqueños y mexiquenses. Como no lo es la Talabartería cuya actividad tiene en cuenta el cuero para laborar en él, pero contiene diversos materiales que hacen rica tradición mexiquense. Tenango del Valle y Tenancingo son municipios donde se labora el cuero en monederos con figuras de animal, bolsas de mano, cajas pureras, etcétera. El rico mundo de todo aquello que las manos mágicas de la entidad pueden transformar en cualquier cosa y convertirla de muchas maneras en obras de arte. Todo este esfuerzo de creación pasa por los senderos abiertos a través de los siglos y que hoy llamamos calles, carreteras, avenidas, autopistas y paseos. Por el Paseo Tollocan han pasado y pasan todas las riquezas de nuestra artesanía de ello da prueba en la década de los setenta del siglo pasado la creación de la Casa de Artesanías e Industrias Rurales del Estado de México.

