Coloridos de Van Gogh
Existen espacios donde las personas coinciden inconscientemente, cuando todavía ni conocen de su existencia. El arte siempre ha sido un punto de encuentro que excluye el tiempo, gracias a sus texturas, colores, técnicas variadas, actuaciones y palabras. ¿El artista será consciente de lo que está creando?
Un artista neerlandés de fina barba a finales del siglo XIX toma su pincel para pactarlo en el pulcro lienzo. Poco a poco los colores y las formas retratan un ambiente tranquilo, relajante y cotidiano, donde la mente del humano descansa y sueña.
Los colores permanecen por años, pasa hasta un siglo y se inicia uno nuevo. Muchos artistas tuvieron un origen viendo está obra, muchas personas admiran y aprecian con gran dedicación su obra. Mujeres, hombres, niños y niñas, no importa la edad, el arte trasmite y persiste en el tiempo.
Una joven de quince años, casi dieciséis, de piel blanca, caracterizada por sus finos rasgos y perfecta figura, espera en la fila de entrada de uno de los museos más famosos de Ámsterdam, Países Bajos, Europa y el mundo. Físicamente ella es de cabello corto y castaño, ojos marrones cubiertos por un par de anteojos negros, de labios finos y de mediana estatura. Viste una blusa naranja, una chamarra blanca, jeans y tenis blancos.
Va a acompañada por una adulta parecida a ella y con quien comparte la misma sangre. Compran sus tickets y por fin pueden pasar. La joven pide a la adulta rapidez en su caminar. A pesar de ya estar ahí, no puede creer que se encuentra ante la gran obra de su autor favorito.
Son tres pisos (si mal no recuerdo) donde se conviven más de doscientas piezas de un mismo artista. Colección que incluye pinturas, dibujos y cartas, en los cuadros destaca una peculiar técnica en oleo, los tópicos y colores utilizados. Y allí está frente a el cuadro, titulada El dormitorio de Arlés. Queda congelada ante la inmortalidad de la obra y así como pasan tres estaciones para llegar nuevamente a verano.
Un chico delgado, casi esquelético, de alta estatura, de cabello castaño y rasgos finos del rostro viste de jeans, playera polo blanca y un par de tenis blancos. Él está junto a tres personas con dos comparte el apellido, más no la sangre de forma directa. Al igual espera para comprar su ticket y pasar al gran recinto. Da algunos pasos y se encuentra ante el mismo cuadro que vio la joven.
Es aquí donde el tiempo se vuelve simultáneo y ambos jóvenes exploran dentro de su mente los brillosos, magníficos y hasta mágicos colores. Un simple escenario como una recámara les causa una paz, tranquilidad y concluyen: `Es sublime´.
El artista a través de su cuadro los conectó, ese es el secreto del arte. Parece que esos coloridos se transforman en el tiempo y representa la vida de nuestros dos protagonistas. Las diferentes circunstancias hacen del presente un compartido. Primer día universitario, él no tiene idea de lo que hace allí, lleva leídos menos de veinte libros, mientras que la experiencia de los demás es amplía.
Él pone un gran interés cuando ella habla su nombre es M… (la verdad es que no la he escuchado). Su principal interés la novela gótica. ´Ella es hermosa` se dice a él mismo. Aprovecha del 24 de agosto para desearle feliz cumpleaños y de la nada empiezan a hablar. No existen secretos entre ellos (al menos no más de uno), han entregado su vergüenza.
Hay una conferencia donde se sientan juntos, intercambian ideas y se abren al conocimiento. Intercambian listas de series. Llegan dos eventos del semestre, una visita a grandes bibliotecas. Al final, de cuatro quedan ellos dos. Caminan guiados por un teléfono hasta llegar a una estación del metro. Juntos suben y ella comparte su música, una nueva experiencia, distinta, pero disfrutable para él.
El único secreto que persiste es el cariño que él guarda hacia ella. Tiene miedo a perderla, tiene miedo a ya no tener charlas intimas como cuando ella le platicó que pasó la navidad en el aeropuerto, tiene miedo de no sentir su cabeza en su hombro, tiene miedo a un distanciamiento entre ellos si es relevado. Temeroso, ya en verano lo revela.
Ya ha pasado un año desde que empezaron a hablar. Ella en su casa abre el regalo de cumpleaños que él le dio: 19 chocolates, 19 momentos recortados de chat y una funda. Él jamás conoce su reacción, pero sabe que le gustó (subió un estado a sus redes sociales).
¿Qué pasó con la inmortalidad del artista que sin querer los unió? Nada relevante, sólo diré que sus coloridos se esconden en esa funda.
Y aquí te pregunto mi querido lector, si verdaderamente recuerdas el inicio de una relación afectiva o amorosa, el primer estrecho de manos, el primer beso en la mejilla o el primer abrazo, ¿acaso no la habrás conocido en la simultaneidad de la obra de arte?

