Conocernos
“Hablar de nosotros es como conocernos nuevamente”. Palabras que suenan una y otra vez en su cabeza. Era la sobrina de mi …, pero jamás te conocí realmente. M… M… M… Siempre estabas con mi hermana, nunca te dije algo que siempre te quise decir. Mañana será un gran día estoy seguro.
El presente es interrumpido por el sueño. Viernes, la rutina de un inteligente traumatólogo dicta un viaje de tres horas lleno de múltiples curvas. Un pequeño chico de seis años lo acompaña. A mitad del camino el traumatólogo saca un tupper con cuatro sándwiches, después de comer el niño cae rendido en su hombro.
Ambos bajan del autobús y dan algunos pasos para llegar a un consultorio que ya tenía gente que esperaba su ingreso. Una pequeña niña, un poco más grande de edad que él, se esconde debajo del escritorio ¡Padrino! ¡Padrino! El doctor especializado en traumatología carga a la pequeña niña entre sus brazos. Mira a quién te traje.
Los dos niños se encuentran en una mirada. Se conocen, pero ella se lleva más con la hermana del chico. Y por qué no trajiste a M… El niño se entristece un poco al escuchar ese comentario. Al final se va caminando con la abuela de la niña y la niña a una casa cerca del consultorio. Aunque casi no se conocen, como cualquier otro niño se ponen a jugar en una casita color amarilla. Tiempo después se encierran en un cuarto lleno de peluches y ven una película.
Transcurre el tiempo. Así murieron ellos. La niña le da un libro que muestra la muerte de los seguidores fieles de quién partió el tiempo antes y después de él. Pasa el tiempo, juegan un simple juego “Mete un hielo en tu ropa interior” Finalmente una boda, M… M.…, siempre M… Hubo muchos recuerdos juntos, miradas inocentes y muestras de afecto.
El presente vuelve cuando sale el sol y el chico, ya con casi dos décadas más, sonríe por un futuro encuentro. Al fin le diré, quiero decirle. ¿Qué querrá decirle? ¿Será prudente decirle? ¿Decirle qué? Conversaciones de pasado y presente resuenan en una casa que genera nostalgia, una mesa que no ha cambiado y el recuerdo de aquel traumatólogo.
¿Qué le tenía que decir? ¿Por qué no la invitaste a que viniera? No hubo tiempo, pero fue un gran día. De la nada ambos jóvenes se empiezan a conocer, ¿le dirá lo que tiene que decir? Las palabras tienen una aprobación o un rechazo, sólo dos caminos, ¿cuál es su miedo? Lo ha hecho, ¿qué pensará ella? No puedo saber qué piensa, ni qué opina; pero hablar de ellos, definitivamente los lleva a conocerse.

