Critica de efectos colaterales
Como ya hemos mencionado anteriormente en la presente columna, la animación no es como tal un género para niños que únicamente sirva para entretener, sino que la animación es un estilo de hacer cine que puede tocar temas muy adultos y muy profundos, e incluso, el hecho de que en su elaboración no se requiera de un gran elenco ni de grandes locaciones, permite que se pueda invertir mucho más tiempo y dinero en el guion y dar una mejor historia al espectador.
Tal es el caso de Efectos colaterales, la serie animada dirigida por Jospeh Bennet y Steve Hely la cual, toca temas sumamente profundos e importantes como el papel de las farmacéuticas en la vida de las personas, la importancia de la salud y de cómo las farmacéuticas abusan del sistema para, si bien, no crear enfermedades, si permearlas para poder seguir beneficiándose de las mismas. En ese tenor, la historia gira alrededor de Marshall un micólogo que al viajar a Sudamérica encuentra un hongo especial capaz de curar cualquier tipo de enfermedad o herida.
Marshall, es perseguido por su descubrimiento por las poderosas compañías farmacéuticas norteamericanas que buscan silenciar el descubrimiento que podría ser benéfico para toda la humanidad. No obstante, la serie no solamente es una critica para las propias corporaciones, sino que también a quienes no están de acuerdo con las mismas, planteando la dificultad y la falta de cuidado que tienen quienes ofrecen medicina alternativa al experimentar directamente con la vida humana y potencialmente causar daños a la salud de las personas al usar medicamentos que no han sido probados científicamente.
El protagonista se ve en grandes dificultades para poder cultivar y experimentar con el hongo pues a pesar de poder ser una posible solución a todos los males de la humanidad, también todas las personas quieren hacer mal uso del mismo, planteando a su vez preguntas sobre si la propia ambición desmedida de la sociedad es lo que no permite salvar vidas y como a pesar de parecer que los malos son los dueños del capital, también los pequeños (progresistas y ecologistas) buscan sacar un provecho por encima de las personas comunes y corrientes.
Por otro lado, también trata temas sobre la corrupción, sobre de cómo los intereses económicos se anteponen a la seguridad y salud de las personas y de cómo, la razón se ve dificultada en un mundo de injusticias. Esta primera temporada sienta las bases para que en subsecuentes temporadas, se de una posible solución a como debería producirse realmente un medicamento desde una verdadera visión humanista que se base en el bienestar de los seres humanos.

