Crudo

Views: 1621

El petróleo es negro como su desplome, como esas historias que se cuentan de oriente, como los ojos de los jeques árabes y sus lentes de sol bajo turbantes. El petróleo salió de  hígados de mastodontes, de la sangre verde de los helechos mesozoicos, de miles de anémonas prehistóricas y ahora nada vale.

No cuesta ni un centavo de dólar positivo, cuesta en cambio la pérdida de rascacielos y tableros financieros, miles de trajes de ejecutivos, bodas canceladas y viajes en crucero.

Vale menos que un atado de leña del bosque con su precio sucio y clandestino, menos que un alijo de carbón o un litro de leche acartonada.

Un barril era un mundo de posibilidades, sueño de los diplomáticos, conferencias humanistas con bellos paseos en Dubai, Petróleo Mexicano era un apellido de abolengo y la certeza del producto interno con su felicidad per cápita y unas buenas cosechas de elecciones.

En los hogares ya no se conoce el keroseno, todo es pulcro y comedido, al abrir el gas natural en tubería, pero la esclavitud continúa, su G a s o l i n e r í a  de confianza le ofrece precio preferente a la distancia. Fuimos los niños del petróleo, generaciones de escuelas construidas

Con sus ganancias y despojos, ahora que se extinguió como los dinosaurios, hay que ir con el viento a fortalecerse en el agua, a recargarse de sol y tierra, esas energías bondadosas del planeta.