Cultura bochornosa

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El miércoles 6 de octubre la república bananera del Perú, como obsequio a su bicentenario de vida republicana, nos regaló el más alto grado de inestabilidad política, y todo apachurrado en 24 horas, que ya pasaron a la historia de la ignominia y el ridículo. Hoy por hoy como ya sabemos, lo que pasa en casa pasa por el ojo ajeno de toda la comunidad extranjera. Aquel miércoles –antes de ayer– se suspendió un consejo de ministros que duró 20 minutos, se programó  un encuentro entre el premier y los explotadores del gas de Camisea que este mandato quiere expropiar. 

La autógrafa de ley que veía la cuestión de confianza fue remitida al congreso para su revisión, el premier anunció una conferencia de prensa para la tarde, el presidente se adelantó en mensaje a la nación diciendo que echaba del cargo a su premier, el poder judicial dejó en suspenso la sentencia sobre casos de corrupción perpetrados por la alta dirección del partido de gobierno, y el presidente juramentaba a un nuevo gabinete. Todo en un día. Como en una telenovela continúa de principio a fin en tan solo 24 horas, sin dejar de tener en cuenta, que constitucionalmente, el congreso de la República, puede vacar al presidente y el presidente puede disolver al congreso. Conclusión, desavastecimiento, caos, incertidumbre, subida del dólar y fuga de capitales y talentos y la amenaza de una improvisada reforma agraria. 

En este contexto, nuestras mejores plumas fueron desembarcadas de un gran evento internacional, primero les dieron luz verde, luego que no, luego que sí, y ahora definitivamente que no. Copio la noticia.

La 35 Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la feria del libro más importante de habla hispana y se llevará a cabo en México, del 27 de noviembre al 5 de diciembre. El Perú era invitado de honor.

Escritores y poetas peruanos estaban invitados pero declinan porque los excluyen de lista. El Ministerio de Cultura hizo una lista paralela 

El maltrato a nuestros escritores limeños no tiene precedentes. La cultura debería ser ciega, pero el gobierno ha empezado a politizar casi todo, bajo el slogan de Por un país donde los ricos se vuelvan pobres y los pobres se vuelvan ricos. La polarización social ha llegado a extremos inauditos. El Perú sigue maltratando a sus mejores hijos, y si no ocurre algún terremoto para refundar la república, pronto estaremos enrollados en un comunismo obsoleto. Siempre fui de izquierda, pero esta pantomima improvisada ya inició su plan mayor, perpetuarse en el poder, y por ende de la cultura, que era, hasta entonces, nuestro último suspiro.

Y nuestros escritores sin ir a Guadalajara. Una lástima a la ilusión.