Dana
La teoría de pasos que tiene A.S. con las chicas me parece una manera de cortejar bastante singular y diferente. Hasta ahora lleva tres y me pregunto cuántos serán, este chico es demasiado complejo.
El paso cero nunca mencionado y que yo interpreto es observarla de manera indirecta, sin que ella se enteré, se podría decir que es el contacto en donde él tiene este sentimiento de amor a primera vista. El primer paso, ya mencionado de manera textual, es hacer contacto visual. De ello para el segundo es la primera conversación y para el tercero es tener el número telefónico, me pregunto ¿cuál será el siguiente?
En ese verano no tuve una conversación cercana con mi abuelo, pues estaba un poco ocupado. Por ello la respuesta de mi investigación siguió sin tener algo concreto. Como ya he mencionado fueron tres largos años y lo curioso es que algunas veces este seudónimo estuvo en mis narices.
Casa sola y pequeñas reuniones dos palabras básicas que serían parte de toda esa tercera semana de octubre. Misma que concluyó el viernes 20:
“20 de octubre de 1995
Como ha sucedido toda la semana, amigos de Alex y Paulina hicieron acto de presencia dentro de la casa. Pocos, pero ruidosos y pues simplemente esto no me termina por cuadrar. La palabra fiesta no va del todo conmigo.
Otra cosa que ha sucedido todas las tardes es que sacó el número de P.T. y empiezo a marcarlo, pero simplemente no me atrevo. Creo que soy un cobarde y si ni siquiera lo hago para ser amigos, como lo haré para ser algo más, o simplemente decirle la verdad.
Este viernes, mejor dicho, ya sábado por la madrugada, la fiesta se ha hecho monumental. Doy gracias a Dios que los señores Williams han avisado que llegan hasta el domingo.
Aproximadamente a las 19 horas fue cuando la gente empezó a arribar. Los amigos de Alex traían la cerveza y el alcohol. Todas las noches he tenido que abandonar la habitación, no quiero mirar eso, saben. Pero hoy hasta lo disfruté (me refiero a la fiesta).
Fui testigo nuevamente de los besos infieles de Josh con esta chava que ni recuerdo el nombre. Aún tuvo el descaró de subir con ella cuando P.T. estaba allí. Hace algunas horas pude verla llorar y por cada lágrima que derramaba yo más me quería acercar; pero quién mierda soy yo para consolarla. Aún no tengo el derecho para estar con ella en las buenas y en las malas, tal y cómo lo hace un amigo.
Cuando por fin me acercaba, vi como un chico alto y de su salón arribaba y la abrazaba. Más me sentí sobrado en esa escena. Si mal no recuerdo, creo que el chico se llama Noah. Pronto ambos salieron y desaproveché una nueva oportunidad para darme entrada.
Eso fue como a las diez de la noche. A pesar del suceso la fiesta continuaba como si nada. No era mi ambiente y aunque estaba conversando con mis compañeros necesitaba un poco de aire.
Una vez más la luna y yo estábamos solos, su belleza me atraía tal cual poeta. Disfrutaba de tan sólo observarla, el ambiente me llenaba de tranquilidad, cuando nuevamente Dana y sus palmaditas me interrumpieron:
–¿Acaso en todas las fiestas haces esto?– preguntó acercando su boca a mi oreja.
–El alcohol y el acostarme con chicas, sin razón alguna, no son mis acciones favoritas. No tengo razones para estar allí.– contesté sinceramente.
–Acabas de hacer un estereotipo más grande que tu propia persona. No sólo sirven para eso.– respondió la española.
–Corrígeme si tienes alguna otra respuesta.– mencioné haciendo comillas con los dedos al pedir alguna otra alternativa.
–Con tus palabras me siento ofendida. Claro que tengo una respuesta y te la daré para que te disculpes.– dijo ella.
–Soy todo oídos.–
–Si hay más que alcohol y gente teniendo relaciones. Hay conversaciones, pláticas amenas, bailes, gente conociéndose y tal vez juntando su destino, pero sobre todo diversión. Un mundo que siempre te pierdes y que quiero mostrarte, porque hasta el momento aún no te has adaptado.– respondió ella.
–Yo no bailo ni en tus sueños Dana y en cuánto a mencionar la palabra destino es estúpido. Para qué conocer más gente hipócrita, basta con los que ya tengo.– contesté después de sus palabras que me hicieron sentir enojadísimo.
–Tienes que salir de esa zona de confort y si sé que no bailas ni en tus sueños, pero que de eso yo me encargo.– dijo tranquila y amistosamente antes de jalarme por el brazo.
Dos pies izquierdos son los que me he cargado desde que tengo memoria. En ningún bailable de típico festejo en mi país pude hacerlo bien. Por dichas razones siempre me mandaban atrás, no disfruto del baile, pero algo en esa noche se encendió dentro de mí.
Mi cuerpo empezó a sentir el ritmo de la música y mis ojos a los movimientos provocativos de Dana. Con ella ya estaba más que en el paso tres. Ya éramos amigos y muy íntimos. Se preocupaba por mí en demasía y yo ya pensaba en un quinto paso.
Este consistía en invitarla a salir y empezar a darle mis verdaderas intenciones. No entiendo porqué las cosas con P.T. no pueden ser tan fáciles, la quiero y creo es por la que más siento; pero sé que a pesar del dolor que Josh le provoca, ella lo ama.
Debo resignarme y callar lo que siento. Las palabras no son más que sonidos que se pierden en el viento, tal vez susurrando si pueda expresárselo. Como si este sentir fuera amor en susurros.
Basta de negatividad, las cosas con Dana van a resultar. Debo de enfocarme en ella, pero jamás olvidar lo que siento por esa chica de apellido Turner. Lo mínimo que me queda, antes de regresar a México para Navidad, es hacerme su amigo. Así que la invitaré a pedir dulces dentro de algunas semanas y es más hasta le marcaré.
Este es un juramento que hago a mi persona y hacia este manuscrito totalmente mío. Ya casi van a dar las 4 de la mañana, a dormir se ha dicho.
A.S.”

