De/Generación

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Un día más, o un día menos, según lo que se observe. Me levanto, tomo un baño y me alisto para irme al trabajo. Mi esposa me pide dinero porque le toca ponerse pestañas… y uñas. Un momento. Las veces pasadas le proporcionaba el dinero sin chistar y sin pensarlo, pero ahora que lo pienso, me pregunto: ¿Por qué debe ponerse pestañas encima de sus propias pestañas?, ¿Por qué debe de ponerse uñas, encima de sus propias uñas?, y lo que es aún peor, ¿Por qué se depiló completamente las cejas, sólo para tatuarse de manera permanente unas nuevas cejas? ¿Qué es lo que está pasando?

Reacciono, me encojo de hombros y le proporciono el dinero, no sin antes hacer una seña de desilusión con la cabeza. Esta era me parece que no era la que nos debería tocar vivir. 

Me subo al auto, empiezo mi largo peregrinar en ese tráfico infernal. Donde parece que me uno a una fila interminable de automóviles que andan a vuelta de rueda para llegar cada quien a sus propios destinos. Ese tiempo me da para pensar. Es mi percepción o la sociedad está al revés, ¿estaremos dando irremediablemente un paso atrás en la evolución?   

Miro por la ventanilla y veo a una persona que está corriendo por el parque, se detiene cansada, jadeante y se refresca con una bebida azucarada y de color muy llamativo. La gente que tiene sed, ¿por qué no toma agua en lugar de un producto lleno de químicos?

 

Regreso la vista al interior de vehículo y pienso: el programa favorito de mis hijos es uno donde un hombre constantemente se golpea sus partes nobles de todas las formas posibles e inimaginables. También se la pasan viendo videos donde la gente se la pasa haciendo bailecitos. O no entiendo ¿por qué les divierte ver la pantalla de otra persona jugar videojuegos, en lugar de que ellos mismos tomen el control del videojuego y jueguen?

¿Por qué mi hija le toma 20 fotos a su comida y no la come?

Todavía mantengo a mis hijos a raya, o eso creo, espero. Pero me ha tocado ver cómo algunos niños regañan y hasta insultan a sus maestros. Creen todo lo que les dicen las redes sociales y no lo de sus maestros o padres. Basta con que se los diga una red social para aceptar tal o cual cosa como una verdad absoluta.

Ahora los niños ya no quieren estudiar una carrera normal, sueñan con ser influencers o gamers. Y no me sorprende, ¡con los sueldos ridículos, no alcanzan para nada! Fácilmente una persona con una buena cantidad de seguidores en sus redes sociales, genera más dinero que un doctor, un abogado o un político.

Las canciones ahora son tonaditas simplonas con letras absurdas o burdas.

Las mujeres y hombres ven en la plataforma de videos azul, la posibilidad de exponer su intimidad a cambio de unos buenos dólares, en varios casos una buena cantidad de ellos. 

Avanzo, ya voy a la mitad del trayecto. Veo un anuncio espectacular. Lamentable. Los discursos políticos son rebajados a lo básico y pueril, y a veces hasta contradictorio.

No hay profundidad en nada, no hay valor, la gente pide, exige gratificación instantánea. Las redes sociales son ahora los nuevos maestros. Los hombres están siendo feminizados, las mujeres están siendo masculinizadas. Sufrimos constantemente un bombardeo de imágenes. Todos saben leer y escribir, pero ya nadie lo hace.

Las personas creen que unos dulces de color son frutas de verdad. Tanto, que en la publicidad dice con letra grande y de molde: No es fruta.

 

Hoy son más comunes enfermedades como el cáncer, la diabetes o los problemas cardiacos ¿qué no se supone que somos la generación más saludable? Está claro que las empresas se llenan los bolsillos dándonos productos nocivos para nuestra salud y luego se vuelven a llenar los bolsillos vendiéndonos la cura. Si el sol es bueno para la recuperación y antes había solares en los hospitales, ¿por qué ahora todos están encerrados y fríos y en muchos las ventanas no se abren? 

La gente consume comida instantánea y chatarra llena de conservadores y ultra procesada. Se ha vuelto adicta a la comida azucarada, a las redes sociales, al chisme, al alcohol, al cigarro. Hay otros que rechazan y condenan el consumo del tabaco, pero bien que le entran duro al vape, o a otras sustancias o drogas más nocivas, y se creen más sanos porque toman agua y nada de etílicos. Se han vuelto adictos al entretenimiento basura, a compras compulsivas al alcance de un solo click, satisfacen sus peores impulsos a través del consumismo.

Bueno, llegué ya a la oficina. Tengo una flojera enorme, nada más de pensar que al salir de mi jornada, tengo que conducir hasta el gym para subirme a una caminadora.