De la agenda de contactos a la monetización de la identidad
A partir del modelo de negocio que se generó por la plataforma Facebook y sus diversas filiales se conformó un nuevo modelo de monetización digital a partir del aprovechamiento de la identidad, con lo que, la economía digital conllevó ciertos mitos tales como si en medios digitales encuentras algo gratis, el producto eres tú, y, el relativo a que los datos personales constituían el nuevo oro negro del mundo, a partir del aprovechamiento técnico de los datos personales a partir del uso de las nuevas tecnologías, como parte de un minado continuo de información que empezó a adquirir nuevos significados en la medida que el creciente perfil de los científicos de datos, comenzó a identificar que gran parte, sino es que, todos los datos disponibles en los entornos digitales, son susceptibles de considerarse directa o indirectamente como datos personales en función de su uso prospectivo hacia algún usuario, que es sobre el que se dedica cualquier tipo de sistema, aún y cuando dicho sistema resulte descriptivo de la actividad de alguna máquina, puesto que ésta, a la postre está destinada a brindar algún servicio aprovechable por el ser humano.
Así, Facebook se constituyó como una empresa cuyo valor, de manera similar a Microsoft, empezó a adquirir y elevar su valor a partir de los activos intangibles que se encontraban en su plataforma, con lo que, dichas empresas empezaron a encontrar en la innovación un signo distintivo que permitía a los inversionistas estimar ingresos futuros o una prospectiva económica en función de las nuevas tendencias generadas por las plataformas y que, ante los anuncios de nuevos lanzamientos incrementaban su valor de manera continua en función de las futuras ventas e ingresos a partir de un mercado potencial que consumiría dichos productos, mismos que empezaron a ser fragmentos de código o programaciones específicas cuya explotación se encontraba limitada para el inventor en congruencia con las disposiciones del derecho de autor.
Sin embargo, en el caso de la red social el golpe económico fue más certero puesto que, más allá de gestionar aspectos inherentes a los gustos, preferencias y personalidad de los usuarios, se convirtió en el yo virtual y, por ende, el control de las personas digitales, volviendo la explotación de la información personal como un asunto delicado, seguramente advertido desde tiempos tempranos por la plataforma, el hecho de que ellos como particulares contaban técnicamente con el dominio e influencia sobre lo que las personas interactuaban en los entornos digitales, en muchos casos, con posibilidades reales de dominar la frágil voluntad de los usuarios frente a los impactos continuos de publicidad o información en su timeline.
Lo anterior, fue una inferencia quizá demasiado obvia y, lo suficientemente tentadora como para que no existieran personas que francamente quisieran aprovecharse de dicha vulnerabilidad, mientras la plataforma pretendía continuar explotando a la gallina de los huevos de oro, evitando que se muriera y a la vez, tratándola de hace pasar por una gallina normal dentro de la granja de las diversas plataformas, puesto que, a partir de que se pretendía que los usuarios dieran mayor información (mucha de la cual, al ser segmentada en muchos de los casos perdía eficacia para obtener una explotación comercial a partir de la publicidad, pero a la vez, aumentaba calidad a fin de identificar los principales aspectos del desarrollo de la personalidad de los individuos e identificar tendencias de comportamiento a largo plazo). Por ello, llama la atención el caso de Cambridge Analytica ya que, no se advierte si la red social tenía interés en desarrollar herramientas analíticas sobre el tema a partir de la labor realizada por un tercero, o, si este tercero de aprovechó de una vulnerabilidad implícita en la explotación de la información en las redes sociales, segunda de las opciones que es la más difícil de creer.
Por ello, cobra mayor sentido toda la configuración de Meta, puesto que más allá de los beneficios directos que reportaría el aprovechamiento de peaje por constituirse como la puerta de entrada al tecno entorno digital, aspecto que no ha sido desarrollado conforme al potencial que guarda la plataforma y sus diversos aplicativos como son Whatsapp, Messenger e Instagram, son más bien redes para evitar la fuga de usuarios, mismos que requiere la plataforma para subsistir, puesto que, como hemos visto, la monetización de dicha plataforma es directa en función de los datos sujetos a tratamiento, y, que en esta era de los intangibles permitió que Facebook aumentara su valor a partir de la analítica de datos y los buenos resultados de ventas que prometía frente a las nuevas funcionalidades para la captación de usuarios y el direccionamiento de la publicidad, pero ¿será que Meta pretenda únicamente limitarse al negocio de uso prospectivo de la información personal o, al haber probado el fruto del bien y del mal, sigue interesada dicha persona en dar seguimiento a lo que las personas sienten y piensan?.
En ambos casos, el rol preponderante de la transformación digital de dicha empresa y el poder que empieza a acumular en distintos rubros de los entornos virtuales, hacen necesarias regulaciones que permitan a estas entidades subsistir frente a la gestión de espacios que tradicionalmente eran ejercidos dentro de los derechos protegidos por el Estado y los cuales, las plataformas digitales han empezado a potencializar como en el caso de la libertad de expresión.
Sin embargo, quizá lo más paradójico será corroborar que así como esta empresa hoy en día concentra un poder dominador, pueda reducirse a la nada si no gestiona adecuadamente los contenidos al igual que la privacidad de los usuarios, pero, para poder advertir estos elementos debemos continuar nuestra serie de entregas, ahora en lo que hace a Twitter y Tik tok, la primera como el espacio para la difusión de las ideas, construcción de conocimiento y libertad de expresión, y la segunda, a partir de la inmersividad de sus algoritmos que deberán empezar a considerar dentro del ámbito de tutela a los neuroderechos. Hasta la próxima.

