+#DíaMundialContraLaObesidad, La obesidad, auténtica pandemía,; Desmantelamiento del Estado y Corrupción, el Legado de la 4T
La frase:
La obesidad (más ingreso de calorías y menos gasto en el ser humano) tiene mucho que ver con la inflación en la economía (menos ingreso pero más gasto)
IGUAL, PERO AL REVÉS
12 DE NOVIEMBRE #DÍAMUNDIALCONTRALAOBESIDAD
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como un desequilibrio entre el ingreso y gasto de calorías.
Es una condición de salud que tiene impactos significativos en las personas que la padecen y sus familias.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
LA OBESIDAD ES UNA AUTÉNTICA PANDEMIA: Dr. A. Krouham.
En México, el sobrepeso y la obesidad afectan a más del 75% de los adultos, y al 35.6% de la población infantil. Estas cifras nos ubican en el nada honroso primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil, y el segundo en adultos.
Se considera un problema de salud pública.
Entre las principales causas de muerte se encuentran las enfermedades del corazón, la diabetes y tumores malignos, asociados con el sobrepeso y obesidad.
Utilizamos el Índice de Masa Muscular (IMC) que es el peso que debe tener una persona de acuerdo a su estatura, es una herramienta para saber si la persona se encuentra en un peso adecuado, sobrepeso u obesidad (imagen 1)
También podemos utilizar el Sistema de Estadificación de la Obesidad de Edmonton (EOSS), que clasifica a las personas en cinco categorías en función de su morbilidad y riesgo para la salud. (imagen 2)
Sí vivimos con sobrepeso u obesidad podemos cambiar nuestros hábitos con las siguientes recomendaciones:
–Come frutas y verduras en lo posible crudas y con cáscara (prefiere las de temporada por su costo más accesible).
–Incluye cereales (maíz, trigo, arroz, avena, quinoa).
–Come alimentos de origen animal con moderación, prefiere las carnes blancas (pollo, pescado).
–Toma agua natural.
–Evita el consumo de jugos y refrescos.
–Evita consumir grasa, azúcar, sal, edulcorantes.
–Realiza tres comidas principales, dos colaciones.
–Al comer que sea tu única actividad sin distractores (celular, TV, tabletas), que interfieren con la percepción de hambre y saciedad.
–30 minutos de actividad física diaria.
–No consumo de alimentos ultraprocesados.
No realices dietas que se anuncien como MILAGRO, pueden ser peligrosas para tu salud.
Para mantener una vida saludable debemos cuidar los alimentos que consumimos, nuestros hábitos y el tiempo que pasamos en movimiento.
CUIDEMOS LA ALIMENTACIÓN DE LOS PEQUEÑOS DE LA CASA, CONSTRUYENDO ADECUADOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.
Colaboración, doctora Elizabeth Frías García
Desmantelamiento del Estado y Corrupción, el Legado de la 4T
Mexicanos Contra la Corrupción, en un exhaustivo trabajo de análisis e investigación de Leonardo Núñez González sobre las plazas del gobierno federal y el funcionamiento de la administración pública durante los cinco años que van del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, irremediablemente dejarán un legado de corrupción y desmantelamiento del Estado, luego de prometer austeridad y eliminar la corrupción, y no cumplir, a un año de concluir la gestión.

Sobre este trabajo publicado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad en el sitio https://contralacorrupcion.mx/el-legado-administrativo-de-amlo/ los académicos María Amparo Casar y Sergio López Ayllón concluyen que al analizar la administración de López Obrador con base en evidencia, encontramos que en lugar de reducir gastos y corrupción, aumentó la opacidad, se gastó prácticamente lo mismo y, además, desmanteló las capacidades del Estado, Su enfoque en la lealtad sobre la competencia resultó en una administración ineficiente y un poder discrecional excesivo, donde la austeridad republicana y el combate a la corrupción han sido solo un discurso. La calidad de los servicios públicos empeoró y los ciudadanos hoy cuentan con un gobierno menos capaz y profesional.

El trabajo denominado El legado de AMLO. Una burocracia menos capaz y más discrecional, acredita que, al llegar a la presidencia, el presidente López Obrador estableció dos ejes rectores para la administración de su gobierno: la austeridad republicana y eliminar la corrupción, pero no ha cumplido; no gastó menos ni hubo menos corrupción, sólo más opacidad. No se hizo más con menos, sino menos con lo mismo, y más allá de la narrativa oficial en la que todo marcha bien, la ciudadanía padece cada día los efectos de un pausado desmantelamiento del Estado, cuya ineficiencia acumulada será difícil de corregir.
De acuerdo con la narrativa oficial, la nueva forma de racionalizar la administración pública permitiría alcanzar estos objetivos: que el nuevo aparato burocrático garantice derechos fundamentales como seguridad, salud, educación, la vivienda y la cultura; alcanzar el derecho a una buena administración; combatir la corrupción y el clientelismo propios del periodo neoliberal; revertir los robos monumentales de recursos que fueron acompañados por el dispendio, la suntuosidad y la frivolidad a expensas del erario; y eliminar la dispersión de recursos públicos y dirigirlos a la satisfacción de las necesidades sociales de la población. Actualmente todos los indicadores apuntan retroceso y deterioro.
Los autores de la investigación consideran que nadie en su sano juicio puede objetar los objetivos planteados, pero que igualmente nadie en su sano juicio, puede sustentar que se alcanzaron o que se está en vías de alcanzarlos, dado que la evidencia que existe muestra que los problemas de seguridad, salud, y educación persisten y que se han agravado; y que existen también numerosos indicios de que la calidad de los servicios públicos se ha deteriorado, y que tenemos una administración que ejerce sus funciones en condiciones precarias; además de que existe evidencia contundente de que la corrupción persiste, el clientelismo resurge y las malas prácticas, como las adjudicaciones directas o los sobreprecios en las obras públicas, lejos de erradicarse se han normalizado.
Recalcan que la purificación de la administración pública y la austeridad republicana no se encuentra por ninguna parte. No ha habido ahorros presupuestales ni reducciones de plazas en la administración pública, pero lo que sí hubo fue una reorganización interna en la administración en la cual hay sectores y secretarías que ganan y otros que pierden. Casualmente, una de las secretarías más beneficiadas en la creación de plazas fue la Secretaría de Bienestar que sumó 20 mil servidores de la nación a su nómina.
Pero alertan que quizá lo más preocupante sea la desprofesionalización de la administración pública, pues la proporción de mandos medios y superiores respecto a las plazas operativas y enlaces disminuyó notablemente. En 2018 el porcentaje de mandos medios en la administración pública federal era de 15 pro ciento y para 2021 (última cifra disponible) fue de 8%.
María Amparo Casar, analista política y presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), y Sergio López Ayllón, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señalan que estamos viviendo una regresión, pues la apuesta de este gobierno no ha sido por el fortalecimiento del Estado, sino del poder presidencial a costa de la democracia y de la eficacia, dado que la verdadera ambición en estos 5 años ha sido contar con una administración dócil a decisiones presidenciales más que a la racionalidad del diseño de las políticas públicas, sin contrapesos y donde el juicio del líder prevalece sobre consideraciones técnicas y legales. Se trata de una administración austera en la intención, pero discrecional en la acción; donde el uso de los recursos está orientado por las prioridades del líder y en la que el voluntarismo guía las decisiones”, y lo que tenemos es una administración demasiado poderosa y dominada por una voluntad política incuestionable desde dentro, en razón de la lealtad; y desde fuera antidemocrática e ineficaz, en razón de la exclusión.

Para el presidente López Obrador gobernar no tiene ciencia. Por ello las recetas para resolver todos los males eran de una simplicidad extraordinaria. Para acabar con la burocracia dorada había que eliminar los altos sueldos y los privilegios acumulados. Para el resto de los servidores públicos, era hacer más con menos. Para erradicar la corrupción, dar ejemplo de honestidad, en palabras del propio presidente: barrer las escaleras de arriba para abajo. Hoy tenemos un gobierno más corrupto e ineficiente, pero con alta popularidad, en cuyo mundo todo está perfecto, pero en la realidad impera el caos con elevada deuda, falta de mantenimiento, y pérdidas en los servicios ¿no le parece a usted, estimado lector?


