Dislates parentales

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El trabajo en las instituciones educativas es complejo; hoy día se tiene que soportar mucho hate, porque ahora resulta que todo lo que los padres de familia no controlan ni contienen en casa, es responsabilidad de la escuela. 

Y lo mismo sucede con padres de preescolar que ante cualquier interpretación negativa de procesos que de facto son naturales entre niños, acuden a reclamar por acoso (sic), hasta padres de alumnos en maestria que piden al docente en turno un trabajo extra para el retoño que está a punto de reprobar, aunque el retoño tenga 40 años y sea jefe de familia. 

En ese sentido, se verbalizan tantos dislates que en muchos de los casos lo que nos queda es hacer de tripas corazón.

Papitos y mamitas que dicen de todo, aunque la razón no necesariamente les asista, cosas como: a mi hijo lo bullean todos los días y la escuela no hace nada; ¿Cómo es posible que en la escuela no tengan a alguien que garantice que mi hija se acabe su lunch?; yo le creo a mi hijo; pero ¿por qué me lo suspende si es la primera vez que le pega a su compañero?; no es justo que mi hijo tenga que hacer tareas todos los días; yo le he dicho a mi hijo que no se deje; ¿y cual va a ser la sanción para el otro compañero?; mi hijo es incapaz de hacer lo que me dice porque en casa jamás lo hace; mi hijo perdió en el concurso porque uno de los jueces pronunció mal; ya no le estén mandando recados a mi hijo porque su salud emocional se afecta gravemente; hay un grupo de 20 compañeros que todos los días amedrenta a mi príncipe; es increible que mi hijo siempre pierda en la escuela los doscientos pesos que le doy diariamente para gastar; no pueden prohibirle que use el telefóno celular en el colegio porque entonces cómo me comunico con él; en el chat de papas todos estamos de acuerdo; exijo que a su compañero lo corran de la escuela; somos abogados y sabemos de lo que hablamos; mire maestra, yo soy experto en educación y por eso le digo que usted no sabe enseñar; si no hacen nada, avisaremos a la SEP; es evidente el favoritismo que tienen por Juanito, y demás linduras que por espacio sería imposible referir en su totalidad. 

Todo, me parece, obedece a que las generaciones de padres modernos, son inmensamente ignorantes sobre el deber ser en casa y en los espacios educativos: si un padre de familia no confía en el espacio en el que inscribe a sus hijos, tiene un problema de origen y eso complica el trabajo en escuelas, colegios y universidades.

Los padres ausentes, logran que los hijos crezcan con un vacío difícil de llenar; los padres autoritarios, logran que los pequeños crezcan con muchos resentimientos y con culpa de sus sentimientos; los muy exigentes, logran inseminar tal inseguridad que, con el tiempo, sólo se busca la aprobación del otro a cualquier costo, finalmente, los muy ocupados, logran convencer al otro de que siempre hay cosas más imporantes en el espectro.

Las cosas no pueden seguir así; ¿hasta cuando la autoridad educativa apoyará las decisiones de las escuelas?, ¿hasta cuando favorecerá que haya orden, disciplina y una formación verdaderamente integral?, ¿hasta cuando dejará de dar oidos a quejas absurdas, infundadas y dislatadas?

No tiene la culpa el indio…

horroreseducativos@hotmail.com