DURANTE SEIS MESES SE PREPARÓ EL JESÚS DE SAN JERÓNIMO CHICAHUALCO

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La luna llena se cubrió con una nube grisácea en el cielo, anunciaba la aprehensión de Jesús, luego de que Judas lo entregara por 30 denarios o monedas.

«Tú lo has dicho, Judas. Tú me entregarás». Resonó en la mesa en la que compartía con sus discípulos la última cena, en la que les explicaba que por razones celestiales, tenía que abandonarlos por un momento.

Jesús que preparó por más de seis meses su protagonismo en la Semana Santa en la delegación de San Jerónimo Chicahualco, en el municipio de Metepec, demostró que para representar a alguien como el Altísimo, el corazón debería de entregarse en su totalidad.

Rodeado de niñas y niños de la delegación, los cuales fungen como fieles seguidores de Dios, Jesús declaró que para representar un papel de relevancia para la religión, debes también de predicar con el ejemplo, es decir, tratar de igualar a Jesús en las acciones y en el amor hacia el prójimo.

Antes de asistir a la cena del hijo de Dios, los discípulos se reúnen en el templo para orar, como su maestro les enseñó. El escenario simula al Huerto de Getsemaní, con velas, mantas blancas y una imagen de Cristo  y recalcan que participar en la Semana Santa es una de las mejores experiencias que han tenido en su vida, pues realmente los ha hecho sentirse cerca de Dios.

Los habitantes se emocionan como el grupo de actores que participan, para ellos -como cada año-, la pasión de Cristo es un hecho que representa el fin y el inicio de las cosas, un proceso que entienden como el arrepentimiento de sus pecados, de sus fallas y la reflexión hacia lo que deben mejorar como hijos de Dios.

Alfonso Aguilar, uno de los participantes en la presentación de la última cena, señaló que tanto la última cena, la aprehensión de Cristo y el viacrucis, le recuerda lo agradecido que debe ser con Dios, pues él entregó su vida para todos.

«Aunque sea algo religioso es una tradición y forma parte de la cultura y la educación de todos nosotros. Nuestros hijos aprenden de lo que nosotros hacemos y debemos de enseñarles siempre el ejemplo de Dios, para que sean personas de bien», dijo.

Lo mismo ocurre con Ángeles, quien es madre de uno de los niños que participaron como testigos del amor de Jesús.

«Para mí es un orgullo saber que mi hijo participa en esto, porque sé que puede aprender cosas buenas, porque su energía la enfoca en esto y no en malos vicios», detalló.

Llegó el momento, Judas es sacudido por las palabras de Jesús. Todos lo señalan y sale corriendo, para hacer lo que estaba planeado. Jesús termina la última oración y sale con sus once discípulos, limpia las lágrimas de Pedro y se prepara para enfrentar un largo viacrucis en el Viernes Santo.