ECLOSIONAR de PATRICIA SÁNCHEZ SAIFFE Un estallido de la imagen

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La certeza de una definición se esfuma ante el objeto artístico y es éste, el pretexto para explorar con todos los sentidos y bagajes, una obra de arte. No existe advertencia, ni prefacio que disponga al espectador a un auténtico estallido de la imagen. Eso es lo que sucede en Eclosionar de Patricia Sánchez  Saiffe, exposición pictórica de la artista mexicana radicada en Guadalajara, Jalisco, inaugurada el pasado sábado 11 de Agosto en las instalaciones del Museo Felipe Santiago Gutiérrez, en esta ciudad de Toluca, organizado por la Secretaría de Cultura, que da así recibimiento a la muestra recopilatoria conformada por  cuarenta y seis piezas de la autora, novedosa y  madura a la vez, representativa y surrealista, hiperrealista, combinando la posibilidad de un mismo rostro que coexiste con sus múltiples representaciones.

Pintura figurativa es una designación amplia que poco orienta al público, es la experiencia sensorial de la que hablaba al principio la vía de comunicación con el universo espiritual y poético que se construye a través de la declaración de la autora. Cuadros de formato menor acompasan con otros de mayor dimensión a una visita al espacio intangible de la feminidad de esta joven creadora. Elementos de Natura, la Tierra y el Cielo, el cosmos mismo se hace corpóreo en la piel que palpita en estos retratos y autorretratos de cuyos modelos emana una energía lumínica, el rastro de su propia eclosión.

Detallar el amplio catálogo que se nos presenta, disminuiría el impacto visual de la presencia ante el cuadro, basta decir que la excelente disposición curatorial permite percibir las diferentes etapas creativas así como los temas y técnicas de las que hace uso Patricia Sánchez Saiffe para introducirnos en ambientes tanto etéreos como acuáticos, otros arbóreos, unos galácticos, aquellos realistas, los demás cotidianos o exóticos, a voluntad podemos andar entre los lienzos comprobando el dominio de la técnica y la diversidad temática, resultado indiscutible de una evolución y de un trabajo riguroso y disciplinado. La propia autora hace resaltar su minuciosidad, los detalles de iluminación, los rostros llevados a una alta descripción, anatomías que revelan su dedicación y perfectibilidad.

Mención aparte merece una de las salas de la exposición en la cual se exhiben las obras donde la modelo es la propia hija de la pintora. La inocencia y belleza infantil son sólo el inicio de la indagación en la particular relación con la infancia, la maternidad, el despertar a la curiosidad y a la necesidad de saber, por ser la niñez la edad definitoria del adulto que seremos y por permanecer ésta, en la esencia humana. Acompañada de múltiples escenarios, una niña diáfana nos lleva de la mano hacia sus ojos, su risa, su mundo único cargado de tradición y legado, de actualidad y pasado y especialmente, de porvenir.

Los dibujos mostrados revelan un trazo impecable, una depurada decantación entre lo onírico y la realidad. Otras técnicas elevan el nivel de la ejecutante: gráfica, collage, óleo sobre tela, sobre madera, serigrafía sobre papel, aquafuerte, plata y oro también, como si la riqueza de su contenido no fuera suficiente.

Tampoco faltan los arquetipos y las enunciaciones del género, la liberación, cierto grado de rebelión contestataria, la sensualidad ligada a referentes del Arte Universal Iconográfico, tal vez el relato no alcance para resumir una obra tan completa, profesional e internacional, pues ha sido exhibida en otros países despertando interés y admiración por parte de la crítica. Volvería tantas veces como sea necesario para reconocer en cada espejo la parte del rostro que éste devuelve, ese reflejo que acaso le falte al espectador. La muestra estará exhibida hasta el 10 de Noviembre de 2018. Un gran trabajo ha realizado la directora de este recinto Úrsula Cotero García Luna al presentar y traer esta muestra pictórica. Vale la pena mirarla y observarla.