ECOSISTEMA URBANO

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Ahora más que nunca, es urgente restaurar los ecosistemas dañados. Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes.

Los gobiernos y la población en general debemos de tener por objetivo prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todos los países y océanos; así, se puede ayudar a erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Su éxito depende de la colaboración de todos.

Los ecosistemas pueden ser grandes, como un bosque, o pequeños, como un estanque. Muchos son cruciales para las sociedades, ya que proporcionan agua, alimentos, materiales de construcción y otros elementos esenciales. También brindan beneficios para todo el planeta, como la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad.

Pero en las últimas décadas, el hambre de la humanidad por la extracción de recursos ha llevado a muchos ecosistemas al límite. Un punto que no debemos de olvidar es considerar a la ciudad como un sistema vivo, ya que todo ecosistema lo podemos definir como una relación multivariada entre organismos y medio ambiente en un espacio determinado, llegando a generar una constancia en ese medio.

Ecosistema urbano es una comunidad biológica donde los humanos representan la especie dominante o clave y donde el medioambiente edificado constituye en elemento que controla la estructura física del Ecosistema. Es la forma de vida que las plantas y animales han logrado en las ciudades creadas por el ser humano, adaptándose a vivir en ellas y con el propio ser humano y los trastornos ecológicos que produce.

Si bien la emergente ciencia de la ecología urbana, una subdisciplina de la ecología que examina las interacciones entre los organismos y los ecosistemas dominados por el ser humano en los que se meten, puede proporcionar soluciones adicionales a los problemas ambientales urbanos.

En este orden de idea, las ciudades y los pueblos pueden parecer desiertos ecológicos. Hay poco espacio para la vegetación en medio de las casas, carreteras y fábricas. Los desechos y la contaminación ponen en peligro las vías fluviales, los suelos y el aire.

Pero las áreas urbanas tienen un enorme potencial de restauración. Los grupos de ciudadanos y las autoridades municipales pueden limpiar las vías fluviales, permitir que crezcan plantas aptas para las abejas y crear bosques urbanos y otros hábitats de vida silvestre en parques, escuelas y otros espacios públicos. Cortar el césped con menos frecuencia es más económico para las ciudades y permite que la naturaleza prospere. Las aceras permeables y los humedales urbanos protegen contra las inundaciones y la contaminación. Las áreas industriales contaminadas pueden rehabilitarse y convertirse en lugares para la naturaleza y la recreación.

En el caso de nuestro país de las 59 zonas metropolitanas (ZM) , existen tres importantes por su número de habitantes e impacto ambiental: la ZM del Valle de México (Ciudad de México, Estado de México), la ZM de Guadalajara (Jalisco) y la ZM de Monterrey (Nuevo León). En estas tres zonas metropolitanas, las áreas verdes tienen una gran importancia.

Finalmente, en los ecosistemas urbanos mexicanos están vigentes diversas legislaciones relacionadas al ambiente como: Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, Ley de Aguas Nacionales, Ley General de Vida Silvestre, Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos, Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y la Ley General de Cambio Climático, cada una con su reglamento.