Ejercicios democráticos

Views: 1562

Los ejercicios democráticos son aquellos que ejercemos bajo una conciencia de libre albedrío y con plena resolución. Siempre es necesario tener la suficiente información para ejercerlos, aunque al parecer, en los últimos días, lo que impera no es sólo la información pertinente, sino toda la desinformación impertinente que brota en todos los medios como agua en una fuente.

Durante años, siempre he insistido en la necesidad de aplicarnos en los ejercicios democráticos y realizarlos con la madures necesaria para que los resultados sean lo más parecidos a nuestros deseos.

Como analistas empíricos, que somos todos aquellos que solemos criticar en redes, sabemos antes de tiempo quién será el ganador, el perdedor ardido, el que grita fraude cada quince minutos, el ganador silencioso y feliz y aquel que, enojado, será visto en los tribunales tratando de impugnar los resultados porque sólo obtuvo un mínimo de votos, que a su vez es más que un mínimo-mínimo (si es posible tomar esta imagen como algo plausible).

Hace cuarenta años tuve en mis manos la primera tarjeta para votar. El colegio electoral, del cual no tenía la más mínima idea, me expidió con cierta rapidez mi credencial, misma que me sirvió de manera más directa el acceso a cierto tipo de espectáculos que se me tenían vedados un par de años antes (aunque siempre hubo la manera de ingresar a películas como Barbazul con Richard Burton, o los teatros de revista de medianoche donde vi a una decadente Irma Serrano haciendo una representación muy burda de Naná).

No recuerdo con exactitud que fue lo primero que ejercí en aquellos días. Es más, no recuerdo si realmente fui a votar esa primera vez, pero desde ahí, y a pesar de no estar muy de acuerdo con la política, he seguido votando siempre bajo la premisa de información actual para decidir, o como lo dice Alfred Sauvy: Ser libre, actualmente, es estar informado.

En estos tiempos que corren, y en medio de una crisis sanitaria, el hecho de votar se convertirá en un ejercicio de alta responsabilidad. Aunque no se podría llamar como una transición política, puesto que la primera vez que el PRI salió de Los Pinos fue con Fox y no con López Obrador, si se podría considerar como un cambio de vientos políticos que aún no tienen una fuerza suficiente para llevarnos por un rumbo.

La realidad de esta política mexicana es variada y siempre será polémica. Nos vemos enfrentados en el circo con chapulines, ranas y sapos brincando de un lado a otro, trapos sucios, atentados y llamadas telefónicas que tienen un tono alcohólico. Noticieros maliciosos y medios favoritistas, así como descalificaciones inmediatas y linchamientos mediáticos para todos aquellos que no estemos de acuerdo con sus ideas.

En alguna ocasión, en un rancho perdido en la sierra de Puebla, un campesino me miró con sus ojos tristes y misteriosos y respondió con un cierto toque de ironía a mi pregunta sobre a quién votaría: Como todos los años, a mi candidato eterno. Me le quedé mirando y él, sin quitar la vista del horizonte recalcó: Cada año voto por el mismo, por Cantinflas.

Si es que todavía vive el viejo campesino (cosa que dudo), ahora me pregunto por quién votaría al saber que Cantinflas tiene 28 años de muerto. Ya no quedan esas figuras por las cuales votar ante la imposibilidad de creer en los chapulines, perdón, en los políticos que andan de partido en partido, según los intereses que les convengan. Digo…