El Buen fin 2021 y los outlets digitales

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Del 10 al 16 de noviembre se llevará a cabo la onceava edición del buen fin, el cual se define en la página elbuenfin.org como: “…un esfuerzo público-privado que busca impulsar la economía, fomentar el consumo y llevar beneficios a las familias mexicanas, su propósito es reactivar la economía promoviendo el consumo interno para mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas”, iniciativa que, forma parte de un mecanismo de colaboración público-privada que, eventualmente pudiese ser fortalecido a través de un esquema de gobierno abierto.

Esta edición se encuentra marcadamente orientada hacia el comercio digital, ya que como se advierte en la página de internet respectiva: “#ElBuenFin es un esquema de descuentos generalizados para el consumidor final de bienes y servicios durante el mes de noviembre de cada año, con el objetivo de apoyar la economía familiar, incentivar la actividad del mercado interno y acrecentar el comercio formal, así como garantizar el respeto a los derechos del consumidor. El programa es producto del trabajo conjunto de los sectores público-privado sin que se utilicen recursos públicos para su realización. Con el fin de evitar aglomeraciones, que deriven en contagios generados por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19), la 11ª edición de #ElBuenFin 2021 se extendió a 7 (siete) días. En esta edición 2021 se implementa una estrategia de inclusión digital enfocado a MiPYMES en la que: (1) se ofrecerá capacitación para ventas en línea, y; (2) se buscará generar ofertas y descuentos especiales para que las MiPYMES tengan la experiencia de vender en línea en #ElBuenFin de forma competitiva”.

Y, en esa dinámica destaca además del apoyo gubernamental a través del Sorteo del Buen Fin por parte del Servicio de Administración Tributaria en términos del Decreto por el que se otorgan estímulos fiscales para incentivar el uso de medios de pago electrónicos, que precisamente como su denominación indica, otorga un estímulo fiscal a las entidades financieras y demás entidades que emitan tarjetas al amparo de un titular de marca cuando se pueda identificar al tarjetahabiente titular, o bien a través de las entidades participantes en redes de medios de disposición que, de conformidad con el contrato que hayan celebrado con la Cámara de Compensación para Pagos con Tarjetas, provean de infraestructura o terminales punto de venta y de servicios a receptores de pagos con tarjetas de crédito o débito, de acuerdo con las «Disposiciones de Carácter General aplicables a las Redes de Medios de Disposición», publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 11 de marzo de 2014, y modificadas mediante la «Resolución que modifica las Disposiciones de Carácter General aplicables a las Redes de Medios de Disposición», publicada en dicho órgano de difusión oficial el 2 de abril de 2015, emitidas por el Banco de México. Dicho estímulo fiscal consiste en acreditar contra el impuesto sobre la renta propio o el retenido a terceros por este impuesto, el monto que corresponda a la entrega de premios que efectúen dichas entidades, por cuenta del Gobierno Federal; destaca por su parte, la capacitación y vinculación con la diversa cartera de servicios que proporciona la Secretaría de Economía a todos los actores involucrados, como lo es a las empresas que requieren capacitación y coadyuvancia en su transición al mercado digital, así como a los consumidores que requieren mecanismos ágiles para estar cubiertos frente a cualquier incumplimiento por parte de las empresas.

Si bien es cierto que estos esquemas son benéficos al lograr impulsar un comercio digital que al cierre de esta década, y, con base en iniciativas como éstas, seguramente quedará consolidado como un mecanismo habitual para el intercambio de bienes y servicios a través de canales digitales que, a su vez, será apenas el primer paso de un nuevo emprendimiento en torno al posicionamiento del comercio y marketing digitales, a través de un mercado digital que hará uso de tecnologías y experiencias para fomentar el consumo, mejorar experiencias y fidelizar usuarios a través de los ciber entornos construidos como el metaverso.

Por otra parte, si bien la economía digital tendería en algún momento a generar algoritmos adecuados y justos a distribuir eficientemente los recursos existentes, creo que se vuelve importante en estos momentos, empezar a definir reglas claras y transparentes en torno a las operaciones que suceden en el comercio, tema, sobre el cual surgen diversas interrogantes, entre las cuales, una de las más inquietantes sería saber si el efecto de distribución eficiente que generara la economía digital, pudiese, en vez de incrementar las brechas económicas entre las personas, favorecer una limitación implícita de los precios y beneficios derivados de la oferta de bienes y servicios, y, con ello, promover un mercado más amplio basado en el valor social y la aportación individual y comunitaria sobre dichos esquemas.

Sin embargo, uno de los puntos para llegar a ese extremo es el de identificar de manera transparente las razones por las cuales los precios de ciertos productos varían dependiendo de una campaña a otra, especialmente, cuando se trate de productos con descuento a través de mercados outlets, los cuales han tenido un auge desleal en medios digitales y, eventualmente, pudiesen formar parte de publicidad engañosa si no se regulan adecuadamente los niveles de servicio a través de canales digitales.

Esto es así, puesto que este tipo de eventos provocan una convergencia de ofertas que, si bien pudiesen representar un ahorro para los consumidores tal como debería realizarse como parte de los esfuerzos de los negocios participantes de esta iniciativa, también lo es que gran parte de los descuentos pudiesen estar relacionados con un intento relativo a distribuir aquellas mercancías con cierto grado de obsolescencia, lo cual, eventualmente provocaría que la calidad de los bienes no cubra estándares mínimos para su distribución si no se cuenta con reglas que obliguen a los fabricantes de responder por un mayor periodo de tiempo a garantizar el funcionamiento adecuado y óptimo de sus productos, con independencia de la existencia de modelos más recientes.

Por otra parte, considerando que, dentro de esta serie de productos outlet se encuentran también las devoluciones y conjunto de productos que no han sido vendidos por diversos motivos, se vuelve necesario que dentro del comercio digital se establezcan medidas relativas a regular la venta de productos sujetos a un periodo de obsolescencia y garantizar que las ofertas comerciales sen claras en torno al tipo de producto que se oferta, para que en casos como los de iniciativas similares al buen fin, se traduzcan en beneficios de las y los consumidores para adquirir los bienes y servicios que requieren en ese momento, y, por el contrario, no se vuelva en un mecanismo para legitimar la violación de sus derechos a través de falsas ofertas que, lo único que realizan es distribuir aquellos productos que no tienen una funcionalidad completa derivado de los desperfectos que hubieren sido identificados en el proceso, y, que previo a la comercialización de los mismos, dichos establecimientos establezcan medidas adecuadas para responder ante las exigencias de las y los consumidores, a fin de generar confianza en la economía digital. Hasta la próxima.