EL LEGADO DEL COMANDANTE ARIEL PÉREZ BACA

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Estimado lector,  el propósito de la vida humana es servir y mostrar compasión, así como voluntad de ayudar  a los demás, la  Cruz Roja Mexicana es una herramienta de rescate ante los socorros o emergencias,  en Atlacomulco la Roja  fue un  claro ejemplo de unidad y espíritu de servicio, que  en el país cuenta con el  mayor reconocimiento por su labor y resultados, y por ser producto del esfuerzo y calidad humana de un puñado de hombres y mujeres, que fueron  encabezados por su fundador, el Comandante Ariel Pérez Baca, a quienes ninguna adversidad los hizo flaquear en el sueño de servir la sociedad de la zona norte del Estado de México.

Los tiempos de gloria de la roja atlacomulquense han pasado desapercibidos y en silencio, hoy en día ya no es nada de lo que originalmente fue su diseño de vocación de servicio para atender los auxilios, y es que lamentablemente la política y la depredación en esa institución se comió lo más valioso, su misión, con una estocada para relegar a su fundador de la manera más vil puedo decir y traicionera.

A pesar de lo anterior y en contexto con el reciente fallecimiento de mi abuelo, el Comandante Ariel Pérez, quien ha recibido todo tipo de homenajes por los cuerpos de emergencia municipales y estatales de manera postmortem, termino sus últimos días sabiendo que las personas de dicha institución fallaron a una vida de trabajo y de labor. Al menos ahora en su muerte, nosotros sus familiares somos testigos de honores que debieron de haber sido en vida.

Reconozco los 45 años de servicio de mi abuelo nacido en 1938, el cual hizo de su profesión una forma de vida y un amplio reconocimiento a mi abuela, la señora Adela Jiménez de Pérez, quienes no solamente han entregado la mayoría de sus años de su vida a la Cruz Roja Mexicana, sino, además, desde los inicios aportaron su propia casa, vehículos y parte de su patrimonio para la operación de la institución para salvar vidas de muchos mexiquenses.

La historia se remonta al año de 1976 en la que mi abuelo se va a vivir a Atlacomulco y se encuentra con accidentes de carretera que nadie atendía. Entonces se paraba a abanderar, a tratar de ayudar, aunque no sabía nada acerca del rescate de personas o de las técnicas que se usan en casos así.

Entonces, para aprender, se metió a la Cruz Roja y se convirtió en socorrista. Su fama en el pueblo fue creciendo y fue tal que era a él a quien llamaban cuando se reportaban accidentes, momento en el que se dio cuenta de la necesidad que tenía Atlacomulco de contar con ambulancias y sobre todo con personal de apoyo como lo fueron sus hijos.

Así Atlacomulco llegó a tener 22 ambulancias que han servido a miles de personas en situación de auxilio, incluso en el 85 se dio apoyo a los damnificados por el sismo en CDMX, entre otras más hazañas en distintos lugares que seguro estoy cuentan una gran historia de rescate. A lo largo de los 45 años de servicio que como mencione inicialmente, hubieran sido aún más incluso 5 años más, Don Ariel no se jubiló, lo jubilaron y con ello la cascada hacia los familiares cercanos a los que es de admirar su perseverancia en que a pesar de ya no estar en la Cruz Roja, fundaron la Comisión Nacional de Emergencias en Atlacomulco, porque nada ni nadie puede detener el corazón de un voluntario.

Las comunidades de los alrededores de Atlacomulco le deben mucho. Ese trabajo que él hizo de picar piedra durante muchos años para ser socorrista y tener el aval, conseguir el terreno para levantar la Cruz Roja, llevó años de esfuerzo, de gestiones, de colectas y sobre todo mucho amor.

El legado del comandante Ariel Pérez Baca no sólo se limita a una institución y no se limita por las acciones de los demás, se percibe en la gente que lo conoció, en las vidas que tocó y guio, pues era un hombre admirable, decidido, que siempre brindó una mano a sus compañeros paramédicos o rescatistas, es alguien que entregó su vida a los demás.

Muchas generaciones son testigos del legado qué deja, nunca miró camisetas, nunca miró colores, veía compañeros, veía amigos, a gente con la misma visión, con las mismas ganas y compartir, él veía en cada persona una oportunidad de llegar más allá, de salvar a uno más, de hacer siempre algo más por la gente, por su pueblo, por su comunidad, entendiendo que de la conducta de cada uno depende el destino de todos.

Presente … Comandante  Ariel Pérez Baca¡¡¡

“Cuando las cosas parecen oscuras, los voluntarios pueden esparcir la luz” SusanEllis