+ El México que Anhelan los Mexicanos del Futuro y los del Pasado

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La frase

Si le das más poder al gobierno, menos poder te queda a ti para consolidar tu vida.

Jorge Triana

 

CON EL TOLUCA: Decepcionante fue la actuación de los 14 jugadores que utilizó Hernán Cristante, se mostraron sin alma, sin vida, ni corazón por la camiseta. Salieron a fallar, a caerse como en el caso del más indolente de todos, Pablo Barrientos, quien si se decidiera a jugar sería un crack, pero no lo ha sido ni lo será por su displicencia para jugar.

Contagió a Quiñones, quien  en vez de mostrar su calidad y técnica, disparó contra todos los cánones y voló la gran opción. Todo el equipo careció de lo que declaró en la semana, ganas de clasificar con ventaja en una mejor posición.

Pumas no ganaba en el estadio Nemesio Diez desde el torneo Clausura 2013, es decir desde hace cinco años y además por el mismo marcador de 1-0.

En ese aspecto el Toluca volvió a levantar a un muerto que no tosía en Toluca. Y esta vez vino a toser en el momento menos oportuno, pero eso no pareció preocupar al Toluca.

Hubo una mejor entrada que en juegos anteriores, pero la hicieron los seguidores de Pumas, quienes pagaron el sobreprecio a los ya altos precios, hasta del 50%. Hicieron la mejor entrada que se ha visto en la tribuna alta de tras de la portería en sombra general.

Al fin se llevó la tribuna Diablo en su parte baja, porque en la alta hubo muchos huecos.

Y el colmo, la porra de Pumas vino a gritarle y fuerte, a las 28 porras locales.

Ni hablar, se perdió porque no hubo ni parque ni quienes dispararan.

Estoy de acuerdo con Cristante, el equipo perdió identidad. Y así, es imposible.

CON POTROS: Los potros de la UAEM se quedaron sin calificar a la liguilla ya que perdieron 1-0 ante Atlante, lo que se combinó con la victoria de Leones Negros ante Celaya por 4-1 lo que dio la calificación a los tapatíos. Ahora habrá que ver qué jugadores se quedan con quién se refuerza y a pensar en el nuevo torneo.

El México que Anhelan los Mexicanos del Futuro y los del Pasado

La larga transición de cinco meses del nuevo gobierno que será encabezado por Andrés Manuel López Obrador a partir del 1 de diciembre, nos mostró una faceta por demás interesante: el México que anhelan los mexicanos del futuro y los del pasado. Veamos:

El único y contundente mandato que los mexicanos le dieron al actual presidente electo para los próximos seis años, fue el de combatir sin tregua las tres plagas que tienen atrapado a México: la corrupción, la impunidad y la inseguridad.

Y son tres aspectos que no serán fáciles de erradicar, primero porque los sueldos de los altos mandos serán reducidos, los de los mandos medios igual y los de las infanterías ni se diga. Entonces, ahí está un por qué de dificultad para poder erradicar la corrupción.

La impunidad tiene otros obstáculos prácticamente imposibles de saltar, como el hecho de que la policía es poca lo que genera insuficiencia y es preventiva que no investigadora y así no se llega a mucho.

La inseguridad forma parte del segundo punto, porque quizá por bajos sueldos, quizá por falta de preparación, quizá porque solamente están ahí para tener un sueldo pero no para desquitarlo; esto hace que no haya policías especializados ni bien preparados, ni para el manejo de armas ni para la defensa personal.

Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador, el  hiperactivo e impaciente político que ha esperado por 20 años el momento de tomar el poder en México, no ha querido prepararse ordenada y científicamente para gobernar bien al país, o hasta para lograr la cuarta transformación de la nación, si se quiere, sino que prefirió asaltar el mando, ilegalmente por no tener facultades constitucionales, y tomar el rumbo del populismo.

A partir del 1 de julio por la noche, al darse a conocer su triunfo claro y contundente, empezó a dividir al país entre buenos y malos, entre traidores y patriotas, entre enemigos y salvadores del país, entre ricos y pobres.

Y lo preocupante es que AMLO dice para un lado y parte de sus huestes dicen para otro. ¿Acaso crea la oposición dentro de la misma?

Haciendo a un lado las normas constitucionales, convocó también a una caricatura de consulta popular para justificar una decisión tomada de antemano para echar abajo de un plumazo la obra del nuevo aeropuerto internacional de México en Texcoco, para imponer otro en Santa Lucía, aún a costa de echar a la basura más de 200 mil millones de pesos y generar incertidumbre entre los inversionistas nacionales y extranjeros.

A través de su partido, Morena, impulsó una ley para eliminar las comisiones bancarias, lo cual ocasionó otra vez perdidas por otros 100 mil millones de pesos en el mercado financiero, y nuevamente elevando la desconfianza del capital en las próximas autoridades mexicanas.

Morena y López Obrador buscan a toda costa quitar el dinero a los empresarios, a los inversionistas, a los accionistas, catalogándolos a todos de corruptos y rapaces, para repartirlo alegremente a “ninis”, a bandoleros, perezosos, a ex presidiarios, a asaltantes, extorsionadores, a quienes además pretenden convertir en hermanas de la caridad y en universitarios por decreto y de la noche a la mañana.

Pretenden instituir un México del pasado, de la época revolucionaria donde quien llegaba a Palacio Nacional pretendía tener todo el poder y el derecho para quitar riquezas y repartirlas a capricho, ajustando las leyes a su omnipresente voluntad.

Pero resulta que la mayoría de los mexicanos lo que quieren es un México del futuro: moderno, apegado estrictamente a la legalidad nacional e internacional, abierto a la modernidad y al intercambio de ciencia, tecnología y conocimiento; abierto a la inversión y a la generación de empleo y estudio dignos; donde no se etiquete a nadie sino que a todos se les exija respetar el marco legal.

Urge, pues, que Andrés Manuel López Obrador entienda de una vez y por siempre, que el único y contundente mandato que los mexicanos le dieron para los próximos seis años, fue el de combatir sin tregua las tres plagas que tienen atrapado a México: la corrupción, la impunidad y la inseguridad, ¿no le parece a usted, estimado lector?