El poder de la intención es mi resultado. (Segunda Parte)

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La intención es una conversación que siempre debe estar presente en nuestro día a día. La tradición humana nos tiene mal acostumbrados a mirar la vida desde una perspectiva con una ecuación equivocada que antepone a todo la acción para tener algo. Es decir, pareciera que se trata de un hacer para tener un algo, un resultado, un fin, un propósito, un resultado, en fin. Sin embargo, se nos olvida que somos más que simples humanos. Nos autodenominamos como seres humano y sin embargo en la actitud y hacer diario parece olvidársenos la palabra ser. La intención tiene que ver todo con esta palabra y más aún con practicar su significado.

Así es que se trata de que converjan el ser con el tener, esto es en la medida que me conduzco en honestidad y de manera auténtica lograré el tener verdadero. Esto implica que el hacer bien, si se requiere es intrascendente, pues hay miles de haceres posibles mientras logremos que nuestro tener se ubique en el espectro del mundo de las posibilidades y esa es la magia del ser al ser capaz de colocar lo que auténticamente deseamos en el mundo de las posibilidades. Se podría decir: es que si soy entonces soy capaz de tener lo que auténticamente deseo. Tengo la creencia de que a eso es lo venimos a hacer acá, a hacer una realidad nuestros más grandes sueños. Así es que a este proceso le llamaré el poder de la intención. Esto lo podría resumir en una ecuación que en realidad es una igualdad que nos va a permitir que nuestros más grandes sueños se conviertan en resultados.

Esto implica que la intención=resultado. Así es que se trata de compromiso, de integridad, la palabra debe ser honrada, así es que lo que se dice es porque será. Para ello pienso, digo y actúo con congruencia, no hay contradicción entre el pensé, dije e hice. Si mi resultado no es exactamente lo que dije, esa es mi intención, estoy cayendo en una contradicción y por tanto no estaría siendo congruente. La manera de saber cuál fue mi intención es simple: Mi resultado es mi intención. Sería incongruente decir algo así como mi intención era lograrlo, pero mi resultado no es el que declaré. Así que en realidad, tu intención fue no lograr el resultado declarado que en muchas ocasiones lo hicimos sin autenticidad y es por eso mismo que el mensaje de intención que enviamos es que esa no era nuestra intención y sin embargo la declaramos y después buscamos una excusa. Tener cuidado; cuando hacemos declaraciones de intención ya que cada vez que no nos cumplimos le quitamos un rayo a nuestra rueda de bicicleta que representa el andar en nuestra vida. Al principio no pasa nada, solo cuesta un poco más el rodar, pero llegará un momento en que dejará de rodar. Entonces lo que propongo acá es que este camino que llamamos vida se trata de declarar compromisos y que sí o sí se cumplan, cualquiera de estos compromisos, cada uno de ellos, representa un sueño, y todos los sueños, por pequeños que parezcan son importantes y tienen vida propia siempre y cuando sean auténticos.

Debemos también tener claridad en que el cumplimiento de compromisos siempre implican un esfuerzo, se trata de atravesar todas nuestras conversaciones respecto a que no podemos o no merecemos aquel resultado que soñamos. Así es que hay que hacer consientes de la fuerza de la intención, siempre y cuando estemos dispuestos a pagar los precios para que sí o sí nuestros sueños sean. Dependerá de cada ser descubrir hasta dónde son capaces de aventar lejos la piedra del deseo de su vida. El poder de la intención es gigante; sin embargo es vital tener en cuenta la siguiente frase que hace una distinción que es relevante para que el compromiso sea real: las piedras son duras y el agua es mojada. Dejo su interpretación al ser.