EL RAYO VERDE (1882)
La obra de Julio Verne
Se dice que el autor vivió enamorado, quizá de manera intelectual de una dama de la que no se sabe bien a ciencia cierta el nombre. Se especula que era actriz de teatro. Se dice que le proporcionó no pocas satisfacciones y momentos de relajación, algo necesario teniendo en cuenta el ritmo desenfrenado de trabajo que su editor le exigía.
EL RAYO VERDE (1882)
Una muchacha joven se niega a casarse con el hombre que sus tíos han seleccionado para ella hasta que pueda ver el Rayo Verde, pues la leyenda dice que ésta es una indicación del verdadero amor.
Comentarios y datos: La única novela del autor que habla de amor al 100 por ciento. Ya en otras ocasiones he comentado lo que el escritor pensaba sobre este sentimiento distractor, que se alcanza a ver reflejado en el poeta Oliver Sinclair, un sujeto extraño, antipático, seco de corazón, pero dotado de una inteligencia puramente mecánica.
El relato se sale un poco del canon del grupo clásico de las novelas visionarias que se le atribuyen al autor, es considerada como la más romántica de los Viajes Extraordinarios. Esta excepción en lo particular ¡me encanta!
Recordemos que el cielo lo vemos azul por la simple refracción de los rayos solares, como el arcoíris. No hay color en el cielo, lo que se ve de noche al meterse el sol no es sino el espacio, lleno de estrellas, glorioso retén, ¡inmenso mar de luz! El agua de los océanos tampoco es color azul, y lo que viene aquí es algo que todos hemos visto: el atardecer, (no escribí el amanecer, porque quizá algunos, como yo, se levanten tarde –jeje) que a veces es naranja, rojo, amarillo, etc. Pues existe un punto exacto donde el color es verde, y una leyenda escocesa dice que en el instante exacto en que el sol desaparece en el horizonte del mar, y dos personas a la vez ven ese rayo, quedarán prendadas una de la otra.
Hasta en este romántico relato, el autor, se vale de la Ciencia, sin olvidar los característicos toques de humor.

