El sentido de la traición (Primera Parte)

Views: 681

Pensando de un tema que nada tiene que ver con las cuestiones de la autoconciencia y el crecimiento del ser, me traslado a un tema actual, me refiero a la traición. Apenas el día de ayer, pendiente de la culminación de un proceso que se venía dando alrededor de mi equipo de fútbol de toda la vida. Se trata del tema de la llegada del que pensaba era de los mejores jugadores del mundo, y con eso no sólo me refiero a su habilidad con el balón, de hecho en esa dimensión, es claro que es una autoridad, pero siempre me ha interesado más la calidad humana así como la lealtad a un sueño a una idea, al corazón puesto en una camiseta y sobre todo el estar dispuesto a cruzar las fronteras cumpliendo los acuerdos que se han construido alrededor del más grande sueño.

Así es que fue el día de ayer que pide lamentar que fue una traición la que puso fin a un sueño que además fue consumada por el mismo propietario del sueño. Así es, tras lamentar los eventos que tras un año de proceso culminaron con la traición de un futbolista al sueño de un pequeño chiquillo llamado Kylian Mbappe, reflexionemos un poco acerca de lo que puede conllevar la traición en las relaciones interpersonales.

Podemos comenzar señalando que hay que entender en principio a la traición como la capacidad de negar ideas, conceptos, actos a favor de las circunstancias, los momentos y los nuevos proyectos;  ha sido utilizada para ganar terreno ante los planteamientos con anterioridad presentados y que se convierten a la larga en propios obstáculos. Ahora bien originalmente su significado era entrega, enseñanza, a lo largo de la historia ha experimentado prácticamente una inversión. Entonces  con una clara influencia de los Evangelios, la traición ya no es sólo entregar sino entregar al enemigo. Esto implica que nos estaremos alejando claramente del sentido original, esto es del término tradición, compartiendo las etimologías.

Sería complicado pensar que de forma literal alguien pueda asegurar que una persona o una institución nos haya entregado a un enemigo, pero es claro que sí a una persona le preguntamos si ha sido traicionada conteste que si. Así es que habría que pesar, o inclusive debatir acerca del sentido de la traición. Habría que pensar, que referirnos, por ejemplo, a mentirosos, infieles, chivatos, hipócritas, todos ellos pueden generar una emoción o un sentimiento que lleven a pensar en la idea de traición, pero ¿son la mentira, la infidelidad, la delación, la hipocresía, actos que en si mismos conllevan una traición? Dejo esta pregunta abierta para debate.

Regresando al otro debate,  evangélico, habría que recordar que cuando Satanás fue derrotado por completo en su conflicto con Cristo en el huerto, el hombre-diablo Judas entró en escena. Como el parto que en su huida daba inesperadamente la vuelta para disparar la flecha fatal. Entonces el más grande enemigo lanzó un dardo contra el Redentor, empleando al traidor en el cual había entrado. A partir de aquí Judas se convirtió en el lugarteniente del demonio, y fue una herramienta confiable y útil. Así es que el mal ha tomado posesión del corazón del apóstata, y, como los cerdos poseídos de los demonios, se precipitó violentamente al abismo de la destrucción. De la manera más sutil y astuta la malicia infernal eligió al amigo de confianza del Salvador, para que fuera Su pérfido traidor, de tal suerte que le aplicaba una puñalada en el propio centro del quebrantado y sangrante corazón del Salvador.

Entonces habrá que buscar la respuesta en el amaos ya que la bondad fue más inteligente y hábil que la maldad de tal forma que  pesar de está cobarde traición, la profecía fue cumplida, y Cristo fue declarado el Mesías prometido, de forma certera. Vemos entonces como es que ese envidiado jovencito, Jesús fue vendido por sus propios hermanos. ¿No tenía que ser otro Sansón, por medio de cuya fuerza las puertas del infierno debían ser arrancadas con todo y pilares? Una vez mas, una y otra vez, ahora es como Sansón es atado por sus conciudadanos y es entregado al adversario. Y, ¿no fue David traicionado por Ahitofel, su propio amigo íntimo y consejero?

Tomemos ahora algo más terrenal, más cotidiano, hablemos de la mentira, en si y por si  no necesariamente habría que tomarlo como una traición. Tendrían que entrar en juego otros factores, por ejemplo que tenga plena confianza en la persona que me ha mentido, y que no tuviera elementos para pensar que bajo alguna circunstancia me podría mentir. Son estos dos motivos que logran que la traición tenga el poder que tiene, en el acto mismo de ser traicionado queda roto el vínculo con ese otro, debido a una trágica demolición de la confianza, y en otro sentido también podemos hablar de quedar roto en tanto una relación interpersonal con ese otro que formaba parte  (por demolición de la confianza) y, en un cierto sentido, quedo roto al momento que  el otro parecía ser parte de.  Entonces la traición desvincula y que actúa de forma inadvertida; es inevitable aquí observar la resonancia con la pulsión de muerte.