Estado de México
6 horas antes - Con la participación de especialistas nacionales e internacionales, el Seminario Internacional Multidisciplinario de Envejecimiento de la Población (SIMEP), organizado por la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), se consolida como un espacio fundamental para el análisis de las condiciones y desafíos que enfrenta la población adulta mayor en la actualidad. El profesor de la Facultad de Antropología, Pablo Jasso Salas, explicó que México atraviesa un proceso acelerado de envejecimiento poblacional, lo que vuelve indispensable la generación de espacios académicos dedicados a la investigación y difusión de este fenómeno. “A diferencia de Europa, donde esta transición demográfica tomó más de un siglo, en México ocurrió en apenas 22 años. Tan solo en el Estado de México hay cerca de dos millones de personas adultas mayores, y se estima que para 2050 uno de cada cuatro mexicanos pertenecerá a este grupo”, advirtió. Ante este panorama, el académico subrayó la urgencia de fortalecer la infraestructura, así como de formar personal especializado en disciplinas como la gerontología, que permitan atender de manera integral a este sector. Asimismo, señaló que las ciudades actuales no están diseñadas para las necesidades de las personas mayores, lo que dificulta su movilidad y acceso a servicios. “Es necesario implementar políticas públicas que atiendan sus necesidades de salud y bienestar, no solo desde una perspectiva correctiva, sino también preventiva”, enfatizó. El SIMEP, que se desarrolla en 10 sesiones a lo largo del año, tiene como objetivo formar profesionales con sensibilidad social hacia este grupo poblacional. En esta edición participan 312 estudiantes de disciplinas como gerontología, antropología y enfermería, provenientes de diversas entidades del país. El seminario también cuenta con la participación de especialistas de Argentina y Colombia, así como de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Anáhuac Mayab-Yucatán, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, la Universidad Estatal del Valle de Toluca, además del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Golfo), el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades y la Facultad de Geografía de la UAEMéx. Entre los temas abordados destacan las discapacidades, la sexualidad en la vejez, la soledad y la violencia, analizados desde perspectivas clínicas y sociales. También se exploran problemáticas emergentes en ámbitos poco estudiados, como el turismo, así como enfoques antropológicos que invitan a dejar de idealizar a las personas mayores y reconocer la complejidad de sus realidades. “La calidad de vida depende en gran medida de la familia, pero es indispensable que el Estado asuma un papel más activo. Se debe reconocer a las personas mayores como un sector que ha sido productivo y que merece condiciones dignas de vida”, señaló. El seminario se realiza de manera virtual todos los miércoles y concluirá el próximo 21 de octubre, en el marco del aniversario de la Facultad de Antropología, con actividades académicas y culturales que incluirán la participación de personas adultas mayores y presentaciones artísticas. Finalmente, Pablo Jasso Salas hizo un llamado a la sociedad, especialmente a las y los jóvenes, a involucrarse en esta problemática. “Es fundamental generar sensibilidad, porque eventualmente todos formaremos parte de este grupo. Debemos construir desde ahora las condiciones para un envejecimiento digno, sostenible y con bienestar”, concluyó.

El sentido de la traición (Segunda Parte)

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De modo que lo más común al hablar de traición implica hacer referencia a algo que se observó y fue evidente, algo que sin duda ha roto una relación interpersonal, pero, ¿y si en realidad la persona ni siquiera se ha dado cuenta?, el tema se complica. Por ejemplo, si miramos el amor que sienten los niños por los padres en el contexto del complejo de Edipo tenemos un fuerte ingrediente de rivalidad con el cual se podría sentir la amenaza de perder ese amor exclusivo, dado que el niño tal vez esté en una situación de exigencia de una exclusividad del amor que no está dispuesto a compartir y podría comenzar un sentimiento de traición  apoyado  en una falsa lealtad que, no necesariamente, es válida como aquella que en realidad está fundamentada en una promesa. Haciendo una analogía de exclusividad de entrega de amor podríamos hablar de la lealtad en una relación de pareja. Sin embargo, en el primer caso mamá o papá no ha prometido un amor exclusivo al hijo. En el segundo caso sí hay una promesa consciente de fidelidad en la entrega de amor, de exclusividad. Así es que a entonces sí podríamos hablar de una traición en caso de romper una promesa, hablamos de que algo se rompe, pero además por elección de quien rompe la promesa.

Las promesas rotas y la falta de lealtad son elementos inequívocos de traición. Éstas  se podrán dar en una relación interpersonal, y es precisamente  lo que se rompe, la relación y algo más que era lo que la hacía posible, la sostenía y la llenaba de magia. Esto se puede dar entre dos personas, entre un hombre y una mujer, entre un ideal y otro, inclusive entre una persona y una institución. Es el elemento que quiebra una relación auténtica, más aún, yo diría que termina por matarla y solo el amor propio y la magia del perdón podrán conseguir el milagro de reanimar una relación interpersonal traicionada.

Ahora bien, sin duda la más triste de las traiciones, la más triste de las promesas rotas, es la traición a uno mismo,  que no es otra cosa que los sueños rotos, los sueños que nunca llegan a realizarse y que terminan tristemente con la justificación de su imposibilidad. Sin embargo, en este caso también es posible arrepentirse, perdonarse y levantarse para reavivar la posibilidad de lograr aquel sueño que fue traicionado.

Sin duda la traición a uno mismo es la verdadera traición: en esta, por mediación de una negación cada vez más fuerte, que se hace presente de formas diferentes,  la persona queda en cierta forma más alejada de sí y del mundo. La traición a uno mismo cumple con los tres elementos que se pueden considerar como traición, por esto es que, podría decirse que es la más potente de las traiciones. En ella siempre vamos a tener presente la negación, la entrega al enemigo y el incumplimiento de una promesa. Ejemplo, nos decimos que me prometí no ser como los mayores, no apagarme, no equivocarme como ellos y, sin embargo, lo hago; entregué mis preguntas, mis creencias, mis anhelos, renunciando a ellos, y así, terminé entregándome a mí, mismo. El tema entonces nada tiene que ver con el ¡no! Más bien se trata del  porqué  nos negamos.