Emergencia sanitaria

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La expansión del coronavirus a nivel mundial nos obliga, como personas y como nación, a tomar las medidas precautorias necesarias para mitigar su eventual crecimiento exponencial, con base en lo referido por los expertos.

 

Una primera es la suspensión de labores escolares a partir del próximo lunes, con la confianza de que padres de familia tomarán con seriedad el asunto y se resguardarán con sus familias durante poco más de un mes para no exponernos a la enfermedad por la natural interacción social que tenemos.

 

En sentido estricto, no son vacaciones, por lo que debemos evitar concurrir a espacios públicos, eventos masivos o plazas comerciales.  Entiendo que esto puede ser un tema que molesta a muchos, pero tenemos una oportunidad de oro para mostrarnos que somos capaces de actuar racionalmente ante una amenaza que, aunque se piense que es una exageración, debemos tomar con la seriedad del caso.

 

Los datos no mienten, la cantidad de pérdidas humanas ha sido numerosa; si bien es cierto que hay otros padecimientos que tienen un índice mayor de mortandad, estamos frente a una nueva versión de un virus que todavía no tiene antídotos o curas precisas. Por más que el valor de los mexicanos esté a toda prueba, no veo razón para arriesgarnos y jugarle al vivo en el ánimo de retar a la autoridad.

 

En Italia, por ejemplo, se alertó a la población de brote de la enfermedad y se sugirieron medidas similares a las que ahora tenemos que atender; la postura de un número importante de la población fue omisa, de incredulidad, ocasionando una expansión grande de los casos. Versa el adagio; cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Si eso pudo suceder en un país de primer mundo, con recursos más grandes que nosotros, imagine lo que podría ocurrir acá, donde con toda franqueza, no tenemos un sistema de salud como que muy bueno.

 

Nuestra idiosincrasia es particular, y la cantidad de memes y burlas al respecto resultan sumamente creativas, es nuestra naturaleza y no tenemos por qué cambiarla, pero en momentos como el que vivimos, debemos mostrar tantita conciencia y hacer caso a lo que se propone.

 

Por supuesto, esto tiene varias aristas y confiemos en que no se convierta en pretexto para esos patrones que buscan cualquier detalle para eliminar fuentes de trabajo; por ejemplo en educación, hay muchas instituciones que pagan bajo el esquema de salarios asimilados, cuya característica es el clase dada, clase pagada; ojalá tengan la conciencia de entender que esto nos trasciende a todos y que el profesor no tiene la culpa no asistir a sus labores.

 

Lo lamento por esos padres o madres de familia que hacen hasta lo imposible por deshacerse de sus hijos en el día a día, y con tal de no tenerlos con ellos, los llevan a cursos, actividades extraescolares y demás cosas. Piensen que ahora tienen la oportunidad de aprender a convivir con sus retoños y, de paso, conocerlos un poquito más.

 

Si todos nos aplicamos, es un par de meses esto será sólo un asunto anecdótico; si no lo hacemos, no habrá lágrimas suficientes para lamentar nuestra inconciencia y poco compromiso.  Ya no por nosotros, sino por nuestros hijos.

 

¡Ánimo!

 

horroreseducativos@hotmail.com,

davidalejandrodiaz.blogspot.com