Entiendo el dolor del abandono

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Cuando los niños se crían con pérdidas crónicas, sin la protección psicológica o física que necesitan y sin duda merecen, es natural que interioricen un miedo inimaginable. No recibir la protección psicológica o física necesarias es equivalente al abandono y vivir con constantes experiencias de éste, genera una vergüenza tóxica. La vergüenza surge del doloroso mensaje que implica el abandono: No eres importante. No tienes valor. Este es el dolor del que la gente necesita sanar.

Para algunos niños, el abandono es principalmente físico. El abandono físico ocurre cuando las condiciones físicas necesarias para prosperar se han reemplazado por:

  • La falta de supervisión adecuada
  • El suministro inadecuado de nutricióny comidas
  • Ropa, vivienda, calefacción o refugio inadecuados
  • Abuso físico o sexual

Los niños dependen totalmente de sus cuidadores para que les proporcionen seguridad en su entorno. Cuando los cuidadores no lo hacen, el niño crece con la certeza de que el mundo es un lugar inseguro, que no se puede confiar en las personas y que no merecen una atención positiva y un cuidado adecuado.

El abandono emocional ocurre cuando los padres no proporcionan las condiciones emocionales y el entorno emocional necesarios para tener un desarrollo saludable. Me gusta definir el abandono emocional como algo que ocurre cuando un niño tiene que esconder una parte de quien es para que lo acepten o no lo rechacen.

Tener que esconder una parte de sí mismo significa que:

  • No está bien cometer un error.
  • No está bien mostrar sentimientos, que le digan que lo que siente no es cierto. No tienes nada por lo que llorar y si no dejas de llorar te daré un motivo para llorar. Eso realmente no dolió. No tienes ninguna razón para estar enfadado.
  • No está bien tener necesidades. Las necesidades de todos los demás parecen ser más importantes que las tuyas.
  • No está bien tener éxito. Los logros no son reconocidos y, muchas veces, se menosprecian.

Otros actos de abandono ocurren cuando:

  • Los niños no pueden estar a la altura de las expectativas de sus padres. Éstas suelen ser poco realistas y no son apropiadas para su edad.
  • Los niños son responsables del comportamiento de otras personas. Es posible que los culpen sistemáticamente por las acciones y los sentimientos de sus padres.
  • La desaprobación hacia los niños está dirigida a todo su ser o identidadmás que hacia un comportamiento en particular, como decirle a un niño que no vale nada cuando no hace sus deberes o que nunca va a ser un buen atleta porque se perdió el partido final.

Muchas veces, los problemas de abandono se fusionan con límites distorsionados, confusos o indefinidos, por ejemplo:

  • Cuando los padres no ven a sus hijos como seres separados con límites distintos
  • Cuando los padres esperan que sus hijos sean extensiones de sí mismos
  • Cuando los padres no están dispuestos a asumir la responsabilidad de sus sentimientos, pensamientos y comportamientos, pero esperan que los niños asuman la responsabilidad por ellos
  • Cuando la autoestimade los padres se deriva del comportamiento de sus hijos
  • Cuando tratan a los niños como iguales sin la distinción entre padres e hijos

El abandono combinado con límites distorsionados, en un momento en que los niños están desarrollando su sentido del valor, es la base para convencerse de su propia insuficiencia y la causa central de su vergüenza.

Las experiencias de abandono y las violaciones de los límites no están relacionadas de ninguna manera con la bondad y el valor innatos de un niño. En cambio, revelan el pensamiento imperfecto, las creencias falsas y los comportamientos afectados de aquellos que los lastiman.

Aun así, las heridas son profundas en sus jóvenes corazones y mentes, y el dolor es muy real y se puede sentir hasta la edad adulta. Se deben entender y aceptar las causas de las lesiones emocionales para que puedan sanar. Hasta que eso ocurra, el dolor permanecerá con ellos, al convertirse en una fuerza impulsora en sus vidas adultas.