ENTRE REZOS Y CÁNTICOS, PARTIERON LOS PEREGRINOS AL TEPEYAC

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«Santa María, madre de Dios, ruega señora por nosotros los pecadores», se escucha con un megáfono que se multiplica en los cientos de voces que inician el camino a la casa de la madre de todos los católicos.

Como cada año, se persignan, dejan atrás al menos cuatro días los pendientes, las labores y las actividades cotidianas en los espacios a los que pertenecen para cumplir con su fe y sus tradiciones, sobre todo, con el amor y respeto que le tienen a la Virgen de Guadalupe.

Desde Chalma, San Andrés Cuexcontitlán (donde en otros tiempos hubo una guerra santa), Toluca, San Mateo Atenco, Lerma, Ocoyoacac, Metepec y demás municipios aledaños, peregrinos avanzan por las vialidades más transitadas de la urbe de la capital del Estado de México.

Desde las siete de la mañana se preparan después de una misa celebrada en la Catedral de San José en el corazón de la ciudad, caminan por Morelos hasta el municipio de Ocoyoacac, en el que hacen una primera escala para llegar a lo que será la segunda pernocta en La Marquesa, espacio que, aunque cale el frío de febrero, les motiva lo suficiente para llegar a Cuajimalpa en la Ciudad de México y alcanzar el punto deseado: la Basílica de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.

Ana Ortega de la comunidad de San Andrés en Toluca, determinó que ha participado en la peregrinación desde los cinco años, momento en el que su madre fue quien la llevó por primera ocasión a una. Hoy en día, recalca que comparte sus tradiciones con sus hijos de siete y nueve años, respectivamente, pues asegura que la Morenita ha sido una guía fundamental para sus días.

“Nosotros como familia le debemos mucho, especialmente yo le debo mucho, siempre me ha demostrado que me cuida, que es una gran madre. Ella nos ama y realmente hace todo por nosotros, como lo hace su hijo, Jesús. Nosotros le queremos demostrar nuestro amor con esta peregrinación, no nos importa el calor o el cansancio, sabemos que nos sentimos bien y le podemos demostrar nuestro agradecimiento”, dijo.

Sin importar la edad, las pasiones, las profesiones u oficios de cada uno, preparan todo, desde bolsas con comida para usarlo como combustible, hasta agua, gorras, sombreros y banderas de México que en el medio presentan la imagen de la Virgen.

Don Octavio, quien participa como trompetista en una de las bandas de música que amenizan el tránsito, refirió que para él es una muestra de amor puro hacia la Virgen y que sin dudarlo pretende hacer escuchar su trompeta por el amor que ella le ha tenido desde siempre.

“Me gusta la música, no soy el mejor, nunca estudié, pero sé que lo poco que puedo tocar con la trompeta, lo hago de mucho corazón, desde el alma para que nuestra madre sepa que estamos con ella como ella lo ha estado con nosotros”, mencionó.

Son más de 20 horas caminando, los pies se hinchan, hay quienes no soportan el camino y prefieren llegar en otro medio. Hay otros en cambio, que se unen en el andar, para demostrar la fortaleza y la fe que, a pesar del tiempo, aún se conserva en el país. Los automovilistas, en su mayoría, se divisan con un gesto de molestía, de cansancio y de desesperación, pues deberán de esperar más tiempo del usual para llegar a su destino, sin embargo, los peregrinos recalcan “no tienen por qué molestarse, porque por eso se les avisa por todos los medios las calles que nosotros andaremos. Yo creo que en lugar de enojarse, deben de ser más precavidos y mostrar respeto, porque nosotros también respetamos su espacio”, detalló Jovita.