Entrenamiento Psicológico en el ámbito formativo del Taekwondo. (Segunda Parte)

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Me apoyaré en  la literatura (Silva, 1984), para señalar  que la clarificación de valores en los atletas o entrenos, el establecimiento de objetivos, la planificación, el análisis de las atribuciones de éxito o fracaso, la evaluación del estrés, las fuentes de distracción y los momentos de máximo rendimiento, la mejora de la concentración; el aprendizaje de técnicas de relajación, así como otras estrategias para afrontar la competencia o evaluación técnica; son indispensables en la preparación del deportista o entreno, pero también del entrenador. Sin embargo, me parece que hay que recalcar que es un trabajo que se requiere desde el inicio del proceso. Lo reitero ya que aún hay entrenadores que piensan que el proceso de fortalecer la psique sobrevendrá, sin tener que intervenir; como una consecuencia inevitable del trabajo duro, la madurez deportiva y la habituación, una vez que se llega a la etapa de competencia y ahora sí reforzarla. La misma ciencia del deporte nos señala que el entrenamiento psicológico hay que planificarlo de forma similar como se hace con el físico.

La psicología del deporte del alto rendimiento nos hace un señalamiento que, a mi forma de ver se debe de trabajar desde la etapa formativa para que pueda estar madura en la etapa competitiva o de desarrollo de algún otro aspecto del taekwondo; se trata de que el atleta, para mejorar su actuación deportiva, ha de aprender nuevas respuestas motrices y tácticas propias del taekwondo, debe acostumbrarse a mantener la concentración y a prestar la debida atención a determinadas claves perceptivas del pensamiento de su adversario, es decir, requiere focalizar la atención; sin embargo, es necesario que, al mismo tiempo, de mantener un nivel óptimo de activación controle tanto fuentes de distracción como el estrés –activación relajación; en taekwondo diríamos yin y yang– y además tendrá que estar convencido de que logrará el éxito deportivo, es decir, un alto nivel de autoconfianza. Así que acá habría que preguntarse si para todas estas cuestiones no será necesaria una etapa de maduración psicológica que necesariamente tendrá que estar incluida en la planificación del entrenamiento en la etapa formativa.

Ya habíamos señalado que el entrenamiento psicológico debe ser planificado de manera similar a como sucede en el caso del físico. Así es que uno de los elementos a considerar es la evaluación que nos dice por una parte de donde partimos y por otra cuál fue la efectividad de nuestra planificación deportiva.  Olmedilla y Nieto (1997b), nos dicen que la evaluación nos va a permitir llegar a conclusiones que funcionen como un punto de partida para establecer un análisis funcional de la conducta del deportista o entreno con la idea de saber qué está sucediendo con su psique, por qué y cuáles pueden ser sus consecuencias.

Sin embargo, ya hemos enfatizado, que es fundamental que el entrenador conozca al atleta o entreno. Para esto nos ayudará la evaluación, misma que para que sea funcional y efectiva debe realizarse de tal forma que se pueda medir. Así es que para ello, me pareció apropiado proponer, el comenzar con las variables psicológicas implicadas en el rendimiento deportivo que se señalan en el cuestionario de características psicológicas relacionadas con el rendimiento deportivo (CPRD) elaborado por Buceta, Gimeno, y Pérez-Llantada (1993). Las variables que  consideran son: Concentración y estrategias atencionales; control de estrés, ansiedad y activación; autoconfianza; motivación; evaluación del rendimiento; apoyo social; cohesión de grupo; habilidades y destrezas psicológicas.

Siempre será conveniente complementar los resultados de los test con una entrevista, que pueda apoyar para construir el perfil psicológico y deportivo del atleta que nos permitirá individualizar su entrenamiento tanto físico como psicológico.

Aquí nuevamente se hace vital el tocar el tema del equipo multidisciplinario y el señalamiento de que el director de todo el proceso es el entrenador. Si bien es conveniente contar con el apoyo de un psicólogo del deporte, sobre todo en la parte evaluativa y cuando se requiera el factor clínico. También es importante que participe en el diseño de la planificación con el entrenador, porque es este último el que debe tener más que claros los objetivos, además de que es necesario realizar un trabajo multidisciplinario sinérgico con otro profesionales del equipo de trabajo.

Como ya hemos señalado, en esta parte, hay que recalcar la importancia de la caracterización del deportista como el punto de partida para el diseño y planificación del entrenamiento deportivo, que vuelvo a insistir tiene como pilar, el principio de la individualización, que en el aspecto físico marca la pauta al entrenador del manejo de los componentes de la carga de trabajo y en el aspecto psicológico proporciona un perfil que nos permitirá diseñar un entrenamiento en función de las variables que cada deportista requiera reforzar ya sea por la etapa en la que se encuentra o por lo que nos señala su caracterización psicológica.

Todo el proceso de enseñanza-aprendizaje deportivo tiene etapas y esto implica tiempos, calendarios, es decir, la necesidad de periodizar el entrenamiento, cuestión que hay que tener siempre presente, en algún caso podría ser la fecha de una competencia, el cumplimiento de un ciclo competitivo –como es el caso del olímpico, o de cualquier competencia de élite– también puede ser el momento de una evaluación técnica en el ámbito formativo, el cumplimiento de un  ciclo del proceso.