ESCRITORES CUBANOS

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Al revisar los textos de escritores cubanos que comienzan con el reconocimiento del mártir de la independencia de ese país a fin de siglo XIX, José Martí, quien reconoce el magisterio de José María Heredia y Heredia. Seguir las letras cubanas sobre el tema de uno de los padres de la literatura de la isla, pues no hay duda, como señala el poeta toluqueño Horacio Zúñiga, que los dos grandes escritores americanos en favor de la independencia de su patria y de América latina son Heredia y Martí. Dos intelectuales, de amplia cultura, viajeros obligados por la vida, exilados ejemplares por todas las prendas que les hace esta condición, pero a la vez ciudadanos del mundo y en particular del país donde van a residir por un tiempo o más allá de la muerte, tal y cual sucedió con Heredia.

Un escritor de los grandes que escribe sobre el poeta de principios del siglo XIX es el admirable autor de grandes dotes literarias: José Lezama Lima, escribió entre otras obras Paradiso, novela de revolución y grandeza literaria. En su texto titulado La poesía de José María Heredia en tal nos dice: podemos apreciar tres momentos en la expresión de José María Heredia. Es el primer momento aquel que transcurre bajo la influencia de su progenitor el oidor José Francisco Heredia. Su padre se esmera en que sea un buen latinista, en que estudie leyes, en el aprendizaje de idiomas, pero al mismo tiempo la vida irregular en el desempeño de sus funciones, ya en Santo Domingo, en Venezuela o México, que se ve obligado a llevar su progenitor, ejerce influencia en su vida, irregularizando sus estudios y sus exaltadas pasiones de adolescente. En esta etapa de su vida, podemos situar la redacción de su poema En el Teocalli de Cholula que escribe a los 16 años.., abro nota para señalar que Guillermo Shmidhuber de la Mora, en su libro José María Heredia sus años en México dice que en diciembre de 1820 es que escribe dicho poema, por lo cual está a punto de cumplir los 17 años, y que según Méndez y Pelayo es el mejor de sus poemas. Es importante citar este texto, pues la obra de Heredia tiene en los diversos lectores otras tantas opiniones. Habemos quienes le admiramos su obra por lo que encierra como personalidad de poeta, que comprueba la voz de Jorge Luis Borges, quien insiste en señalar que el escritor que es bueno o grande lo es por sus lecturas. Y en Heredia el valorar este poema casi a sus 17 años, nos hace entender que los viajes y sus lecturas le han dado a tan joven edad un concentrado de vida tanto teórica como práctica que viene a ser admirable en todos sentidos.

Lezama Lima dice más adelante: La melancolía, las ruinas, las severas medidas ante las civilizaciones que desaparecen son expresadas en el poema en una forma de evocación y grandeza. Ese poema es como la llave mágica de un cubano para penetrar en el imponente recuerdo de los aztecas, penetra en esa civilización con la magia de un adolescente, como entre sueños. Es una manera cubana de penetrar, de llegar, de ir como despertando en el centro inefable de las cosas. El vapor, la emancipación de la naturaleza se unen al sopor que va ganando el poeta para sorprender la metamorfosis de las ruinas, todo se desliza como la sombra que abandona el cuerpo. Luego la misma sombra errante descubre un cuerpo, se apoya. La sabiduría de Lezama Lima, grande entre los más grandes escritores hispanoamericanos nos expresa su sentimiento ante el poema de Heredia, uno de sus clásicos textos al que siempre recurrimos.

Basta para comprender la importancia de José María al leer a sus críticos, que son sus iguales, José Martí y José Lezama Lima bastarían para comprender su relevante presencia en las letras de Cuba. Nos cuenta el autor del texto citado: la segunda etapa la podemos contar en sus años de permanencia en Matanza, en contacto con Domingo Delmonte. Son los años en que Heredia insiste en escribir Teatro, siendo por lo contrario un poeta lírico. Su relación con los poetas españoles Cienfuegos, Quintana, Juan Nicasio Gallegos los cuales llevan a su poesía un afán neoclásico y nocivo, contrastando con su temperamento de exaltado romántico. Los críticos o censuradores de la obra de Heredia insisten en clasificarle como un poeta rebasado por retornar al neoclasicismo. Eran los tiempos en que todo se inventaba o reinventaba. No queremos entender que la literatura se va haciendo y rehaciendo entre fortalezas y debilidades.

Las letras en América Latina no nacieron tal y como las podemos estudiar o leer con José Lezama Lima, Alejo Carpentier o Leonardo Padura. Que narrativa, cuento o poesía latinoamericana se ha ido haciendo a partir del pasado, para encontrar su voz original después de éxitos y fracasos. No nos nacieron a los mexicanos hechos totalmente Ignacio Manuel Altamirano, Francisco Zarco o Guillermo Prieto. No nos extrañe que Heredia a tan joven edad buscara como gambusino su voz que hoy es trascendente en el estudio de la formación de la voz multifacética que realiza el Boom con el realismo mágico a partir de Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez entre otros. Escribe Lezama Lima: En este segundo momento de su vida y su expresión. Heredia se ve obligado a salir de Cuba por su labor conspirativa. Son sus años de creación en los Estados Unidos, en extremo fecundos. Se relaciona con los románticos ingleses y norteamericanos, perfecciona su conocimiento del inglés, escribe su Oda al Niágara y se muestra inclinado a alejarse de su formación neoclásica para relacionarse con los grandes motivos del romanticismo. El Teocalli y El Niágara son dos poemas emblemáticos del joven escritor. No tiene más de 22 años y deja en sus letras surgidas del gran amor que tiene por este continente su admiración y arte en la palabra, para con ello volverse inmortal en las letras hispanas.

José Lezama nos dice en pocos párrafos la riqueza del escritor de inicios del siglo XIX: La tercera etapa corresponde a sus años de destierro en México. Momento americano, a veces de pesimismo político, acentuación de su sentido crítico, traducciones, trabajos, discursos en prosa, dirección de revistas. Predomina el tipo de poesía admonitoria, de constante alusión a los héroes americanos —Bolívar, Washington—. Obtiene grandes triunfos oratorios, su enfermedad se va desarrollando. De algunos de sus juicios críticos, como el que expone sus ideas sobre la novela afirma Amado Alonso, que le convierten en el más importante crítico de ese momento en nuestro idioma. Nada menos, y quizá mucho más, porque el estudio de los hechos de vida de Heredia y Heredia cada día sorprenden a propios y extraños. Sorprenden a quien le estudiamos año tras año. Sobre todo, a los que siendo toluqueños poco o nada sabemos de él. Del porqué se quitó el nombre de la calle José María Heredia a una vía céntrica en la capital mexiquense, creo que por allá en la década de los setenta del siglo XX. Cuando al parecer llegaron autoridades municipales que poco sabían de la importancia de quien pertenece de alguna manera, o de muchas, a los padres de la Generación de la Reforma: a don Valentín Gómez Farías y José María Luis Mora. El nombre que pusieron a dicha calle hoy se llama Valentín Gómez Farías, por eso resulta menos comprensible, sólo el hecho de que se tomara su pertenencia a Cuba, sin pensar que Heredia termina siendo mexicano de mil maneras y toluqueño de muchas otras formas más. El texto de Lezama Lima nos da luces sobre la importancia de su conciudadano en las letras cubanas, en su amor por este continente, dicho texto se publicó en el libro La Antología de la Poesía Cubana, publicado por Editorial del Consejo Nacional de Cultura, la Habana año de 1965. Y al decir de este novelista, lo señalan como uno de los poetas más grandes de ese país. Los grandes se reúnen tarde o temprano con los grandes. El Olimpo de la Literatura es más allá del tiempo donde se reúnen los textos que, en palabras y letras, conforman el rompecabezas de una literatura que va formando la verdadera lengua y riqueza de los pueblos.