ESCUELA NORMAL DE XALAPA

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Estudiar la Escuela Nacional Preparatoria creada en la segunda mitad del siglo XIX por el pedagogo Gabino Barreda y, seguir la huella de la creación de las Escuelas Normales en diversas entidades, eran pasos de gran importancia en ese alejamiento de la ‘enseñanza’ dogmática de carácter religioso que se imponía a sangre y fuego por los herederos de la Colonia a final de dicho siglo. No fue fácil, por eso atender la creación de esas escuelas especializadas en su primera etapa del Normalismo, que desea preparar a educadores de alumnos en la escuela primaria. No fue fácil y quizá a pesar de esfuerzos de los mejores pedagogos de aquellos tiempos, como sucede con Enrique C. Rébsamen, Enrique Laubscher y Carlos Carrillo en Veracruz, o en el estado de México pedagogos como Felipe Sánchez Solís, Agustín González Plata y Laura Méndez de Cuenca, o al recordar el nombre del campechano Justo Sierra Méndez, creador de la educación universitaria: al ver que existe una juventud que deseaba avanzar en sus estudios al pasar por la Escuela Nacional Preparatoria. No son casos fortuitos.

Esto sólo lo hacen los grandes pedagogos que no se dan en maceta, sino que son resultado difícil y sufrido para producir a los educadores que una nación necesita, que la humanidad requiere. Sócrates no es un producto que se aparezca por doquier… es el ejemplo máximo del poder que el magisterio ejerce —cuando de verdadero pedagogo se trata—, pues su vida va más allá al reencarnar con sus tesis de enseñanza, y se convierten en maestro de la humanidad. Por eso existen pocos nombres en cada país que sean verdaderos pedagogos y no, sofistas, que enseñando cosas falaces que cobran o se corrompen en esas actividades. Engañando a sus alumnos a los padres de familia, a la sociedad en su conjunto. Por eso retorno al ejemplo del pedagogo Enrique C. Rébsamen, del cual el autor del libro La reforma educativa liberal Ángel J. Hermida Ruiz cuenta: El señor Don Enrique C. Rébsamen, actual director de la Academia Normal de Profesores establecida en la ‘Escuela Modelo’ de Orizaba, secundando los propósitos del jefe del Poder Ejecutivo, ha presentado al Gobierno un notable proyecto para la organización de una Escuela Normal de Profesores, según los más modernos sistemas de enseñanza. —El C. Gobernador tiene en estudio el proyecto referido.

Tres pasos para llegar a crear la Escuela Normal de Profesores de Xalapa, primero la Escuela Modelo, que promocionó el pedagogo Enrique Laubscher, ejemplo de la modernidad en el mundo del aprendizaje-enseñanza, teniendo todavía el estudio del dogma, pone el acento en la educación ‘objetiva’ y científica. Después, ahí en Orizaba, centro de cultura en la vida del país, ejemplar a finales del siglo XIX. Ahí se crea la Academia Normal de Orizaba y después, bajo la idea concreta y bajo sus experiencias de cultura pedagógica y metódica, Enrique C. Rébsamen logra plantear al Ejecutivo del gobierno de Veracruz el proyecto para crear la Escuela Normal de Profesores de Xalapa. El autor escribe que hay un dato erróneo pues Rébsamen no fue director de la Academia, sino el responsable de sus estudios teóricos.

Cita Ángel J. Hermida Ruiz: El 27 de marzo de 1886, catorce días después de haber clausurado Rébsamen sus actividades en Orizaba, el Periódico Oficial dio a conocer el arribo del maestro a Xalapa —donde pronto se trasladarían los poderes del Estado— y la decisión del Gobierno de restablecer la Escuela Normal. Decía así, con el título El señor Don Enrique C. Rébsamen: Por tren del jueves último llegó a esta ciudad el caballero cuyo nombre sirve de título a este párrafo y cuyo individuo dirigió en la “Escuela Modelo” de Orizaba, el curso teórico de la Academia Normal del Estado. —El señor Rébsamen ha sido llamado a esta ciudad por el C. Gobernador, con el objeto de preparar los trabajos necesarios para el establecimiento de la Escuela Normal de Profesores—. ¿Cómo se forma un pedagogo?… eso se deberían de preguntar los gobernantes y los gobernados, su ignorancia sobre el tema da al traste con la educación de los pueblos. México por eso tiene décadas sin brújula, cuando las autoridades gubernamentales han pensado que sólo necesitan administradores de cualquier tipo o en el mejor de los casos administradores escolares, pero que son ajenos a la estrategia educativa, es decir, planteada por pedagogos serios —ajenos a ideologías políticas—, pedagogos que pongan por encima de intereses mezquinos los intereses de la educación del pueblo viendo el conjunto de problemas en la comunidad escolar y, no sólo el tema sindical del magisterio, como si de llevarla bien con dichas organizaciones dependiera la estrategia pedagógica y el campo de la didáctica escolar y en la sociedad.

Leer cómo nació sobre el Normalismo y sus nuevos métodos didácticos, es ahora leyenda educativa y cultural importante, el autor del libro La reforma educativa liberal Ángel J. Hermida Ruiz escribe: El 20 de abril, otra información más clara y definida, —“La Escuela Normal”— apareció en el Periódico Oficial; El éxito obtenido en el curso normal establecido por el ciudadano Gobernador en la escuela Modelo de Orizaba, ha inspirado éste la idea de fundar en esta ciudad, asiento de los Poderes del Estado, una Escuela Normal en forma, aprovechando los raros conocimientos que en la materia posee el señor Don Enrique C. Rébsamen, que con tan buenos resultados dirigió el curso de que dejamos hecha mención, —Con motivo del establecimiento de la Escuela Cantonal, el Ayuntamiento de esta Cabecera ha destinado para el objeto, el ex convento de San Ignacio, cuyo local, con algunas reparaciones y adaptaciones bastará para la Escuela, que debe establecerse conforme al decreto relativo, y para la Escuela Normal de Profesores, a que se refiere el artículo 100 de la ley número 123 del 14 de agosto de 1873.

Con gran entusiasmo aquella generación de educadores en Veracruz, pusieron todo su esfuerzo por lo cual asistieron a otros estados de la República para darse cuenta de lo que se hacía en tales por fundar escuelas propias que preparasen a los nuevos profesores que educaran en las escuelas primarias. Dice el autor de La reforma educativa liberal: Como se ve, el maestro Rébsamen se trasladó a Puebla y Guanajuato, lugares en que veían funcionando Escuelas Normales y, a México, donde desde noviembre de 1882 encargó Don Joaquín Baranda, secretario de Justicia e Instrucción Pública, a Don Ignacio M. Altamirano un proyecto para crear la escuela —que hizo en 6 volúmenes— y, donde existía un decreto del 17 de diciembre de 1885 para su fundación. (Por cierto la influencia veracruzana se dejó sentir en el estudio de Altamirano. Este consultó a Rébsamen, —a quien consideraba el más competente de los pedagogos— y, por otro lado, Laubscher participó en las reuniones convocadas para la discusión del proyecto, al mismo tiempo que se le encargaba la adaptación del edificio para la Normal).

En la cultura humana los momentos de entusiasmo, imaginación creativa, decidida tarea o lucha por llevar a la práctica la idea vencedora es siempre el mismo fenómeno. De esta manera la voluntad del gobierno, con un gobernador decidido en favor de la educación, que se atreve a decir en pleno siglo XIX: Toca hoy al gobierno cumplir esa promesa, poniendo la piedra angular, robusta y propia, sobre la que deba alzarse en nuestro Estado la instrucción primaria. Crear una Escuela Normal donde se formen profesores perfectos, es el único medio de tener buenas escuelas, de las cuales salgan alumnos instruidos en los conocimientos preparatorios de cualquier enseñanza superior, y aun indispensable para el ejercicio de cualquier arte. Voluntad política siempre es necesaria en un estado progresista para alcanzar metas que den mayor educación y, por lo mismo, mayor voluntad y deseo de avanzar por el camino de la enseñanza-aprendizaje hacia una sociedad más culta y civilizada. Que de la barbarie de la ignorancia se pase a competir contra cualquier otra sociedad o Estado, siempre bajo la premisa: A mayor educación, mayor relación de convivencia social al interior del Estado y con las naciones del orbe.