Esperanza Digital

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2021 se ha diluido en un abrir y cerrar de ojos y de manera inevitable, esta semana será el último ciclo de un año que terminó con pronósticos mixtos en el ámbito de lo digital ante la falsa panacea mundial en torno a las vacunas, en un escenario que ha complicado la recuperación económica ante las asimetrías en la aplicación de estrategias en el ámbito internacional, que, más que desincentivar el uso de lo digital ante el regreso a la actividad presencial en el marco de una nueva normalidad, ha impulsado una digitalización forzada y no convencida de su propia conveniencia, mientras, ninguno de los países actualmente puede hacer gala de sus labores de inteligencia contra la pandemia, y, el día de hoy el entorno de mutaciones de la variante por COVID-19, la amenaza de diversas enfermedades relacionadas, una sociedad cada vez más escéptica de la conveniencia de la civilidad y la paz que caracteriza a una auténtica democracia, así como las empresas tecnológicas que han salido beneficiadas con el crecimiento de la pandemia y el problema económico que esto sigue representando cada vez con más amargura, la acumulación y estancamiento de la riqueza en vez de que el modelo económico tienda a distribuir eficientemente.

Es por ello, que, fuera de los intereses particulares que pudiesen surgir por parte de los principales actores, y sin hacer caso de la negatividad social que ha surgido como consecuencia del clima social y empresarial relativo, se vuelve conveniente tomar un segundo respiro y replantear en función de las lecciones aprendidas a fin de que las soluciones que son eficientes en lo digital, puedan trasladarse al ámbito de lo cotidiano, como lo es la labor logística que ha ayudado a transformar el mundo pasando de una entrega a la configuración algorítmica para la resolución de los problemas.

Siendo así que, en el marco de nuestras labores cotidianas estos cambios que dan cuenta de nuevos estadios de nuestros derechos en la Era Digital deben ser replicados como parte de un cambio social que nos lleve a un mundo mejor.

Es así que, como parte de estos propósitos de ano nuevo, confío que 2022 sea ese año decisivo en la erradicación de la pandemia, tanto en lo técnico como en lo político, erradicación que se podrá deber principalmente, ante un uso inteligente y seguro de los datos personales que el día de hoy nos ha brindado como parte de nuestra labor cotidiana.

Hasta la próxima, querida y querido lector, deseándole siempre lo mejor, esperando que estas pequeñas reflexiones puedan coadyuvar an la germinación de una semilla que nos permita emplear  nuevos tópicos que requerimos para garantizar nuestros Derechos en la Era Digital.