Estereotipo de la belleza

Views: 38954

En una clase de zumba hay instantes importantes, uno de ellos es cuando el instructor pregunta ¿Cómo estamos?,  una contesta gritando, emocionada              -¡¡¡bien!!!, ¿bien qué?  ¡¡¡Bien buenas!!!, ¿bien qué? ¡¡¡bien buenas!!!, ¿y qué somos?, – ¡¡¡bonitas!!!, ¿qué?, -bonitas.

No dudo que en el inconsciente o consiente, este momento sea clave para disfrutar la clase y seguir asistiendo. Una mujer necesita saber que es bonita, ser bonita es uno de los principales objetivos de vida de algunas mujeres, una tarea que se nos ha asignado, aun antes de nacer, un roll social.

Los estándares de belleza han cambiado con el paso de los años, en la antigua Grecia, una mujer bonita era delgada con cadera ancha y senos pequeños; en China, una mujer bella era quien tenía unos pies pequeños, sin embargo, las mujeres hemos tenido que cumplir con estos estándares sin importar el daño que nos hagamos.

Actualmente el estereotipo para ser bonita es ser delgada, blanca, joven por siempre y con medidas de 90, 60, 90, la sociedad se encarga de recordárnoslo con miles de anuncios publicitarios, medios de comunicación, películas, etc.

Un estereotipo, según el Instituto Aragonés de la Mujer, es “una imagen, idea o representación mental simple y rígida, que un grupo social tiene de otro colectivo o grupo. Son opiniones generalizadas y no contrastadas. Se basan en ideas preconcebidas que distorsionan la realidad, porque seleccionan o hacen énfasis en unos atributos en detrimento de otros; a partir de unos pocos rasgos, nos hacemos una idea de los individuos y establecemos unas expectativas de comportamiento”.

Ser bonita es un estereotipo de género ya que se nos asignó por el hecho de tener órganos reproductivos femeninos.

Cuando voy a zumba, hay otro momento que me parece crucial, pasados cuarenta minutos decido pararme a descansar, porque, siento que no puedo más, empiezo a pensar en que ser bonita no es mi obligación, que todo es parte de un estereotipo y de la Teoría de la mentira de Humberto Eco, entonces, veo al instructor delante de mí con una hermosa sonrisa, muy feliz, es cuando decido que asisto  por salud y sigo mi clase hasta el último momento.

La teoría de la mentira está basada en el estudio de la semiótica, su actividad principal es analizar mensajes “esta ciencia es utilizada para encontrar sentido más o menos oculto ahí donde el ojo humano no alcanza a llegar” según Velázquez.

Nos puede ayudar a comprender los mecanismos utilizados, así como los códigos subliminales u ocultos que captamos de los medios de comunicación o en otros ámbitos,  basándose en el signo, significado y  significante.

Si en la televisión vemos a una mujer utilizando unas gotas para adelgazar, riéndose con sus amigas y contándoles lo feliz que es con su novio,  el signo son las gotas, el significado que sirven para adelgazar y el significante que entre más delgada seas, serás más aceptada por tus amigas, por la sociedad y encontrarás el amor,  lo que te dará la felicidad.

Podemos ver en la televisión, internet o catálogos, que existen miles de productos que sirven para adelgazar, están aprovechando precisamente este estereotipo de delgadez para vender, al mismo tiempo que lo refuerzan, lo malo es que por ser aceptadas por la sociedad, algunas mujeres llegan a excesos y se provocan daños.

Uno de ellos es vivir a dieta por siempre, caer en la anorexia o bulimia, sufren de gastritis o algunos otros trastornos. Como individuos y como sociedad este estereotipo nos está causando daño.

Podemos ver también que las marcas anuncian en mayor porcentaje cremas para quitar manchas en la piel, aclarar y desvanecer arrugas, precisamente, llevan el mensaje, de que el estereotipo es ser blanca con piel perfecta y joven. Si tener la piel brillosa fuera el estereotipo de mujer bonita, lo que se vendería sería cremas para aumentar la grasa en la cara.

También la mujer refuerza este estereotipo al invitar a otras mujeres a utilizar estos productos o  aceptar ciertas actividades, basándose en prejuicios sociales, que nos ubican en  contextos donde evadimos la realidad.

Creo que nuestro deber es cuidarnos porque es parte de nuestro amor propio, hacer ejercicio por salud, cuidar nuestra piel para sentirnos felices con nosotras mismas, no para conseguir un hombre o ser aceptadas por cierto tipo de núcleo social.

Que las mujeres adultas no deben olvidar que tener arugas es un símbolo de experiencia, madurez y sabiduría.

No seguir permitiendo que se nos sigan creando necesidades y que, a partir de cumplirlas, se nos cosifique, ya que nos hace daño. Vivimos en un mundo globalizado y con industrias transnacionales que si dejan de invadirnos con productos para ser siempre bellas, nos invadirán con otros que creen y refuercen otros estereotipos, pero estos otros deben de mostrarnos un poco más de respeto.