Explotación Dorada

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Estoy muy cansada, nunca creí que al aceptar este trabajo acabaría por absorber toda mi vida, prácticamente… no, literalmente, vivo aquí.

Cuando los señores me contrataron, originalmente era sólo por medio tiempo. Pero al parecer me gané su confianza, casi de inmediato. Pues me empezaron a encomendar cada vez más y más tareas, ya hasta me encargan a sus hijos. Dicen que la mujer tiene el don por naturaleza y que se me da el manejo de los niños. Bueno eso dicen ellos. También que los mejores para manejar son los hombres, por eso tienen chofer y no chofera. 

Recuerdo bien que el primer día, la señora me comentó que su anterior empleada doméstica se le fue como cha cha, acto seguido se rio y al darse cuenta de la situación me pidió disculpas y me comentó que no me le fuera a ir. Incluso ayer me dijo que había tenido una pesadilla muy espantosa, yo toda alterada le pregunté ¿qué soñó señora? y su respuesta, toda alarmada fue soñé que te ibas, y que me dejabas sin poder hacer nada, ay no ¡fue horrible!. Me hizo prometerle que en el remoto caso de que me fuera le avisaría con tiempo de anticipación para que lo asimilara y le comentara a su esposo para ver las opciones para convencerme de que me quedara. 

En cuanto al salario, no me puedo quejar, prácticamente es superior al de muchos egresados con título universitario. Me llevan de paseo, porque tengo que ayudarles a cuidar al perro y a los niños. Aunque claro está, no puedo disfrutar tanto esos paseos porque voy a trabajar, no a pasear. Me dieron el teléfono celular más reciente, aunque yo ni lo sé usar. Vamos a los mejores restaurantes, pero sirven porciones muy pequeñas y ni saben tan rico.

Me mudé a la casa de los señores recientemente, ocupo una habitación en la planta baja, en el sótano, tengo mi pantalla inteligente, que nunca veo, un baño propio y mi cama, que casi nunca uso. Al vivir con los patrones, prácticamente no hay horario, tengo que estar disponible las veinticuatro horas del día, me acuesto muy tarde y me tengo que levantar bien temprano. No puedo usar la alberca, pero tengo acceso a cualquier habitación y corredor de la casa. El señor casi no recuerda mi nombre, me dice uno que no me corresponde, pero la señora me ha dicho que no le preste importancia porque su esposo es una persona muy ocupada y no puede ni debe perder el tiempo en banalidades como mi nombre. 

Mañana tenemos cita en la embajada para tramitar mi visa y que pueda acompañarlos al extranjero sin ningún problema. Nunca me he subido a un avión, me da un poco de miedo, le digo a la señora que mejor me quedo, pero ella me dice en tono de broma o no sé si sea en tono serio, que ella no puede vivir sin mí. Que se volvería loca si se queda sin mi ayuda. Yo digo que está exagerando como siempre.  

Me da pena, preguntarle sobre mis días de descanso o vacaciones, qué tal si se enojan los señores. No sé como abordarlos.

La otra vez oí a la señora decir a sus amigas que su marido conoce y es mejor amigo de muchos abogados, los mejores del país, imagínense si yo los demandara, tengo todas las de perder, con toda la lanota que, seguro tienen, yo no me podría defender. 

Mejor le dejo a yasí, no vaya a ser la de malas, además no me puedo quejar, tengo acceso a lugares y diversiones que de otra forma nunca hubiera podido ni siquiera imaginar, lo malo es que no las puedo completamente disfrutar, es como si estuviera viajando en una jaula de oro. 

Pues a ver cuánto tiempo aguanto, espero que la señito no se enoje cuando me tenga que retirar definitivamente. A ver si no se vuelve loca como dice. Mientras tanto ya me tengo que parar de la cama porque tengo que prepararles de desayunar. Tengo que trabajar muy duro para compensar todo el dinero y todos los regalos que me dan.