EZLN CON CARÁCTER ECOLOGISTA

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El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es una organización político-militar, formada mayoritariamente por indígenas de los grupos tzeltal, tzotzil, chol, tojolabal y mam del Estado de Chiapas, cuya existencia se conoció públicamente el primero de enero de 1994 a raíz del levantamiento armado mediante el cual tomó la ciudad de San Cristóbal de Las Casas y las poblaciones de Las Margaritas, Altamirano, Chanal, Ocosingo, Oxchuc, Huixtán, Chalam, Simojovel y San Andrés Larráinzar.

La Declaración de la Selva Lacandona fue el primer documento público del EZLN; en ella se invocaba el artículo 39 de la Constitución y se declaraba la guerra al Ejército federal, señalado como el «pilar básico de la dictadura […] monopolizada por el partido en el poder y encabezada por el ejecutivo federal que hoy detenta su jefe máximo e ilegítimo, Carlos Salinas de Gortari». La Declaración exponía también las demandas del grupo que consistían en «trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz».

En pleno 2020 la agrupación sostiene que los bienes naturales de la selva Lacandona son de carácter estratégico para la nación y para el pueblo mexicano, cuya mercantilización y privatización es absolutamente inadmisible, en tanto pone en riesgo la soberanía nacional.

Por tanto, exigen irrestricto respeto a los derechos a la libre determinación, a la consulta y consentimiento libre, previo e informado; a la tierra, al territorio y al manejo, uso y aprovechamiento del hábitat y de sus bienes naturales, de los pueblos y comunidades indígenas maya lacandones, tseltales, ch’oles, tsotsiles y tojolabales, involucrados en esta problemática y en este diálogo.

Los zapatistas aseguran que el proyecto del tren maya dañará el medio ambiente y acusaron que la consulta fue una simulación en donde el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que beneficiará a los pueblos indígenas, en el marco de la conmemoración por los 26 años del levantamiento del movimiento, el subcomandante insurgente Moisés sostuvo que con estas obras el gobierno federal busca “destruir un territorio” y dañar al medio ambiente y a las personas.

Así mismo el subcomandante afirmó que hace unos días se realizó una “simulación de consulta” donde solo se ponderó los posibles beneficios que las infraestructuras como el Tren Maya traerían a la población. En este sentido, aseveró que los megaproyectos en tierras indígenas son una forma de retarlos. Además, los zapatistas responsabilizaron al gobierno federal de la muerte del activista, Samir Flores Soberanes, ocurrida el 20 de febrero de 2019, algo que en nuestro país esta ocurriendo recurrentemente violentado a la vida de los defensores ambientales.

 

En este orden de ideas es necesario dar un vistazo a la ideología zapatista sobre todo respecto al tema del medio ambiente, por lo que a continuación comparto dos puntos los cuales están presentes en el pronunciamiento que realizaron ante el ex presidente Enrique Peña Nieto, de acuerdo a los Derechos de la Naturaleza y de los Pueblos Indígenas.

Pronunciamiento:

  1. Estamos plenamente conscientes de la urgente necesidad que tenemos como sociedad mexicana, debuscar la preservación efectiva de nuestros bosques, selvas y desiertos naturales, en particular de aquellas bio-regiones de tanta importancia como lo es aún la Selva Lacandona, tanto por la gran diversidad biológica que posee, como por los invaluables servicios hidrológicos y climáticos, que, como bienes naturales comunes, ofrece al pueblo mexicano y al mundo.
  2. En ese sentido, nos manifestamos públicamente comprometidos en este caso, con la defensa de los derechos de la naturaleza y por ende, con la preservación de la Selva Lacandona, pero consideramos que esta preservación no pasa necesariamente por el establecimiento e imposición de Áreas Naturales Protegidas (ANPs) bajo control gubernamental, y menos aún, por la concesión ni privatización gradual de dichas zonas, ni tampoco, por la mercantilización de sus bienes naturales.

Finalmente, dentro de las conclusiones de dicho manifiesto señalan que:  Queremos expresar públicamente nuestra convicción de que los bienes naturales existentes en la Selva lacandona y en todas las bio-regiones del país, así como los invaluables servicios ambientales que en ellas se generan, son bienes comunes, de carácter estratégico, para la nación y para el pueblo mexicano, cuya mercantilización y privatización es absolutamente inadmisible, en tanto pone en riesgo la soberanía nacional.

Ante tal panorama se presenta la oportunidad de construir un amplio proceso de discusión y diálogo, que se ponga por encima de la dinámica polarizante del “conmigo o contra mí”. Temas como el medio ambiente o el indigenismo son verdaderos espacios de construcción horizontal. Más allá de una simple consulta, López Obrador puede aprovechar para ejecutar acciones sin un comando vertical definido y tejer decisiones de carácter descentralizado con las propias comunidades indígenas.

Se puede aprovechar la propuesta del Tren Maya como un pretexto para alcanzar un objetivo superior que vaya más allá: ejercer el poder mediante las capacidades sociales y políticas descentralizadas que se han ido generando en el país y, en particular, en ese territorio del sureste a lo largo de más de dos décadas. Aquí es donde el gobierno puede dar un paso trascendente: decidir, ejecutar y supervisar, de la mano de los indígenas, profundizar la transformación de conciencia y poner la primera piedra para la sociedad horizontal que estamos convocados a ser.